«La misión ha sido tranquila, casi como la vida en el cuartel»

La Voz

GALICIA

En el aeródromo de Lavacolla familiares y amigos llevaban más de una hora esperando a que llegase la Brilat. Han madrugado un domingo, y 16 de agosto, pero no se ven caras de sueño. Luis, de A Estrada, espera a su sobrina, Rocío Bueno. Tiene 25 años y es la segunda vez que ha estado en el Líbano. «Es ella la que se ofrece voluntaria, aunque le gustó más su primer viaje, quizás por la novedad». También José Enrique, de Forcarei, espera por su sobrino, Javier Picón. Ya estuvo en Kosovo y Pakistán. «Sempre foi a idea del ser militar, pero o que menos lle gusta é ver a miseria», cuenta.

Cuando llegan los soldados se suceden los abrazos y los besos habituales. Son cuatro meses sin ver a papá, a mamá, o a un hijo. Uno de los soldados charla con su familia. Ya no es un crío. Es su sexta misión. Ha sido tranquila, «prácticamente como la vida de cuartel». No siempre es así. Estuvo en Irak: «Allí sí que es todo lo contrario». Cuando se le pregunta qué es lo que quiere hacer ahora, no duda un instante: «Parar, parar». Un parón, sin duda, más que merecido.