La gallega que decide a qué edad se pueden ver las películas

Rosa María Souto lidera la comisión del Ministerio de Cultura que visiona los filmes para catalogarlos antes de su exhibición en las salas de cine


Su apellido la delata. Rosa María Souto, de Vigo y del 68, es la jefa del Servicio de Calificación y Nacionalidad del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA). «Soy de Teis. Y Nigrán es una maravilla, ¡un paraíso!», contesta al momento sobre sus raíces gallegas. Aunque lleva en Madrid desde los 16 años, todavía recuerda con cariño su etapa escolar en las Siervas de San José de Vigo. Hoy, ella es quien responde en el Ministerio de Cultura ante cualquier cuestión relacionada con la catalogación por edades de las películas y tráileres; es decir, es la cabeza visible del equipo de diez personas que se encarga de decidir si son aptos para todos los públicos, para mayores de 7 años, 12, 16, 18 o, directamente, X.

Licenciada en Derecho y funcionaria de carrera, antes de recalar en el Ministerio de Cultura esta técnica de la Administración ostentó el cargo de directora de una oficina de Correos. Una serie de circunstancias personales y su amor por el cine la llevaron a pedir una plaza en el ICAA. «Siempre me gustó muchísimo el cine, soy una apasionada, así que decidí cambiar de sector y me vine hace 11 años. Además de la calificación he llevado antes ayudas, estoy con la autorización de las coproducciones, la nacionalidad de las películas españolas, el reconocimiento de costes, el perfil de auditorías... Ahora mismo llevo la calificación y la nacionalidad de las coproducciones internacionales, que la verdad es bastante apasionante», asegura Souto, que no obstante matiza que su trabajo no es tan idílico como algunos se creen. «No es tan divertido como la gente piensa, porque te dicen: '¡Qué bonito! Te pasarás el día viendo películas'. Pues ver películas es muy bonito si te gustan, pero hay que ver de todo, películas violentas, grandes blockbusters, películas amateurs sin un gran contenido artístico ni técnico... de todo. Es una actividad laboral, y como tal tienes que hacerlo a jornada completa. Igual el lunes a las 9 de la mañana no es lo más apetecible verte un cortometraje de tipo experimental o una película tediosa. No siempre es tan divertido ni emocionante como puede parecer. Es un trabajo, e intentamos hacerlo de la manera más profesional posible y de acuerdo con la legislación y normativa actual», señala.

Desde su puesto como jefa de servicio, en realidad no ve tantos filmes. Al igual que la directora y la subdirectora de la comisión, no está en el visionado salvo en casos de empate técnico o incongruencias en los resultados. «Suelo verlas cuando hay algún tipo de problema, es decir, puede darse el caso de empates entre los vocales, películas controvertidas o disparidad de votos. No puede ser que una misma película reciba una calificación de 18 y otra de todos los públicos, por ejemplo. Ahí sí que la veo y hablo con los vocales interesados para llegar a un acuerdo», explica la funcionaria, que puede presumir de saber lo que se siente al tener una sala de cine prácticamente para ella sola.

Los miembros de la comisión ven las películas en la sala de cine del Ministerio, y no tienen contrato para garantizar su independencia  

Se trata de la que forma parte de las instalaciones del Ministerio de Cultura, y que está dedicada precisamente a este trabajo de calificación por edades. Quienes elaboran los informes son los diez vocales citados, que se escogen con el fin de que representen la pluralidad de la sociedad española a través de sus formaciones, opiniones y sensibilidades. El órgano toma la decisión de manera unánime o bien por mayoría de asistentes y, siguiendo el principio de paridad, está formado por cinco hombres y cinco mujeres de diferentes grupos sociales, áreas de conocimiento, edades y situaciones personales. Del mundo cinematográfico, del ámbito del consumo, del psicosocial, del profesorado, e incluso del de atención a la discapacidad proceden los componentes de una comisión que asume la difícil tarea de calificar la violencia, el dolor, el miedo, la angustia, las conductas imitables, el lenguaje, y un sinfín de aspectos recogidos en el informe que posteriormente entregarán para recomendar el grupo de edad adecuado para la película en cuestión.

DE LUNES A VIERNES

Esta misión se realiza con los miembros que se encuentren ese día disponibles, que han de ser siempre un mínimo de seis. «Tenemos actividad todos los días laborables de lunes a viernes en horario de 9 a 15 horas. Pero no siempre asisten todos, porque estas personas no tienen ningún contrato laboral ni mercantil con nosotros. Precisamente para garantizar su independencia, no les tenemos contratados en ningún sentido», explica la jefa de servicio, que detalla que únicamente son nombrados en el BOE como miembros asesores de esa comisión que se renueva de forma parcial cada dos años, y se les paga una indemnización por ese servicio que hacen a la Administración, pero no un salario como tal.

Feliz con su vida y su trabajo en la capital, lo cierto es que lo que más desea Souto es volver a Galicia. «Por el covid llevo desde agosto sin ir. No diré que aquí en Madrid se está mal, porque yo me he casado aquí, he tenido a mi hija aquí y mi marido es madrileño, pero vamos, como Galicia no hay nada», señala esta viguesa con una vida de película.

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