Gallegos en la cima virtual

Hace unos años eran ciudadanos anónimos. Hoy les paran por la calle y algunos incluso tienen que esconderse de sus fans. Facebook, Twitter, Youtube y el universo blogger han subido a un puñado de gallegos al cielo de las estrellas virtuales. Algunos aseguran que su mérito consiste solamente en la suerte... y en haber llegado primero.


A Adrián Rodríguez, de Vigo y a su mujer, les paran por la calle, incluso en Nueva York. Su canal de viajes Molaviajar es el más seguido en España y el segundo en todos los países de habla hispana. Comenzaron en el 2008, con un blog y un viaje de cuatro meses al sureste asiático: «Habíamos ido antes -cuentan-, vimos las posibilidades y estuvimos ahorrando durante meses. Como no había Whatsapp, Facebook y estas cosas abrimos un blog para que nuestros padres no se volviesen locos para saber dónde estábamos y nos tuviesen localizados». Lo que empezó como un simple viaje acabó siendo un proyecto serio, les entró el gusanillo y «poco a poco todo empezó todo a coger forma -explican-. Queríamos más y nos propusimos dar la vuelta al mundo durante un año, y ahí empezamos a hacer vídeos».

Ahora ellos mismos se definen como bloggers de viajes, y aseguran que el canal de youtube es su fuerte. «Cuando vieron la gente que nos seguía, las empresas empezaron a interesarse por nosotros. Les gustaba nuestra forma de contar las cosas, les parecía muy natural. La verdad es que en nuestros vídeos damos muchos consejos, pero a la vez te lo pasas muy bien viéndolo, como si fuera una serie». En el medio de esta historia nació su hija, que ahora tiene casi tres años. «Muchos -recuerda Adrián- pensaron que todo se acabaría, pero en vez de acabarse demostramos que con la niña se puede viajar igual. Hicimos una vuelta al mundo con ella», un proyecto que ahora se retransmite también por el famoso canal de Internet.

Y con tanta vuelta al mundo... ¿quedan lugares que visitar? «¡Nos quedan muchos sitios todavía!». La semana pasada estuvieron de nuevo en Nueva York, preparando una nueva entrega de los vídeos de esta ciudad. Esta ciudad y Tailandia son dos de sus fuertes, y su videoguía de la ciudad de los rascacielos, en concreto, es de lo más visto de la Red. Ni siquiera la escolarización de la niña supone un inconveniente para su trabajo. « No siempre nos damos estos viajes tan largos -aseguran-, y la niña tampoco viene a todos con nosotros, depende del tipo de viaje. A partir de septiembre, cuando ya vaya al cole, nos organizaremos como podamos... ¡además tiene muchas vacaciones en el colegio!». El secreto de los vídeos, según Adrián, es lo práctico de aconsejar «justo en el mismo lugar al que irán los visitantes. Por ejemplo, para aprender cómo usar el metro en Nueva York, pues lo estás viendo en directo».

Mantener el ritmo de trabajo con más de 80.000 seguidores y millones de reproducciones en las redes, es complicado. «Se hace cansado, mucho... no tiene nada que ver hacerlo por hobby a hacerlo por trabajo. Tienes que organizarlo todo al detalle, es mucho trabajo: hablar con las patrocinadoras, intentar conseguir las cosas gratis, preparar los vídeos que vas a grabar, las sesiones de fotos... Después tienes que ir actualizando todas las redes y no vas igual de tranquilo. ¡Y contestar a los seguidores!».

Adrián y Gosia, su mujer, tienen claro ahora que esto es trabajo, «tienes que cumplir y dar unos números.», pero sueñan con poder hacer cada año un viaje sin cámaras. «Ha cambiado mucho todo, ahora nos reconocen en la calle, hasta en Nueva York y  esto empieza  a asustarnos». 

Enofílicos

A finales de 2011, «justo después de terminar un curso de cata de vinos Gallegos que impartió Luís Paadín en la Universidad Menéndez Pelayo», Bernardo Manteiga abrió uno de los blogs más seguidos por los amantes del vino: Enofílicos. «Creo que el curso me abrió los ojos y me permitió conocer un perfil de vinos a los que hasta ese momento no me había acercado y tenía ganas de compartirlo». Aunque la temática del blog no tiene nada que ver son su profesión (trabaja en R en Tecnologías de la Información), se decidió a comenzar para obligarse «a tener un acercamiento más formal al mundo del vino. Tenía mucho interés y creía que ponerme a escribir me iba a ayudar a cuidar el vocabulario e interiorizar conceptos». Ahora, desde la distancia, reconoce que «el foco ha ido cambiando con el tiempo, ya que cada vez me interesaban más las historias que había detrás de un vino, los personajes y las circunstancias que los habían llevado a elaborar ese vino en concreto eran más interesantes que la descrición técnica del vino? Las primeras entradas hablaban de vinos pero poco a poco hemos pasado de un blog que habla de vinos a un blog que habla de personas que hacen vino». 

 Lo que nadie se esperaba vino después, cuando los seguidores comenzaron a multiplicarse: «La verdad es que cuando empecé no esperaba que tuviese ningún tipo de repercusión. Como he comentado antes, empezó solo para mi, para afianzar conceptos y obligarme a trabajar sobre ellos. El cambio de estilo, orientando el blog hacia las personas y las emociones, necesitaba mayor interacción con los productores y a entrar más en el entorno del vino, fue lo que ayudó a difundir el blog. La mayor sorpresa vino cuando la gente del Instituto Galego do Viño nominó al blog junto con el blog de Mariano Fisac y vuestra revista de vinos a la mejor labor de difusión del vino gallego. ¡Nunca se me habría pasado por la imaginación!». 

Baby Baballa

Lucía Sández es una veterana en el mundo blogger. Empezó en el  2006 para enseñar al mundo las pulseras que ella misma fabricaba, y después, con su primer hijo,  se subió sin miedo a la nube para compartir experiencias. «Cuando tuve a mi primer hijo -ya sabes eso de que la maternidad te cambia la vida- me pasaban cosas que yo pensaba: 'esto es supergracioso o superútil y lo tengo que contar'». Así empezó todo, y después vino un segundo hijo y ella siguió ahí narrando el día a día de una madre normal, y se fue enganchando poco a poco. «Esto engancha mucho, porque al principio te lee tu madre, luego tu madre y tu hermana, luego más gente... La verdad es que tuve la suerte de ser de las primeras, porque hoy en día hay mil blogs especializados buenísimos: que si eres de colecho, de teta, de biberón...». Lucía cree que le ayudó la máxima de «el que primero llega, primero da», además, claro, del trabajo y la constancia. ¿Y el secreto de ser una de las más leídas de España? «El secreto es ser tú misma -responde, rotunda- ser natural, cercana. Yo cuando escribo es cómo si se lo estuviese contando a una amiga, mi blog es muy de andar por casa. Yo creo que la gente me ve cercana y piensa: 'Lucía puedo ser yo'». 

La autora del blog Baby Baballa confiesa que tiene sus días buenos y malos, y que, aunque no lo parezca, es muy celosa de su intimidad. «Cuando empecé los niños eran muy pequeños,  pero ahora ya tienen una edad y no cuento nada de ellos, aunque me siguen pasando miles de anécdotas». 

Lucía se siente afortunada por tener un horario en su trabajo que le permite dedicarle por la tarde tiempo al blog.  Y no son diez minutos. «Al blog hay que dedicarle todos los días mínimo dos horas... mínimo eh? Porque hay que montarlo, escribirlo, hacer las fotos, editar, buscar el tema, leer más blogs, informarte para intentar mejorar. También están las redes sociales, porque si tienes un contenido buenísimo tienes que compartirlo para que llegue a la gente. Total que al final estás todo el día con esto».

Y con una madre que es tan conocida en las redes, ¿cómo viven los niños el tema de las nuevas tecnologías? «Pues mira, mis hijos en el colegio no tienen libros, tienen ipad... y te diré que, al principio, yo era reacia porque tenemos tanta tecnología en casa que yo decía: "¡que estudien con libros como estudié yo!"». En su casa, asegura, la tecnología se ha vivido desde siempre de forma muy natural: «si están jugando con el ipad , no pasa nada, porque también dedicamos mucho tiemp o a pintar, manualidades, salir... Procuro buscar cosas que sean educativas y enseñarles muy bien a utilizar todo. Intento orientarles, por ejemplo en el uso de Instagram: les he enseñado bien cómo funciona para que ellos en, el momento que tengan que decidir, sepan lo que hay. Lo ven conmigo todos los días». Entre todos los consejos destaca una frase de una amiga que resume muy bien la realidad: «nunca publiques una foto que no quisieras ver colgada en la puerta del colegio». Es el ejemplo perfecto.

El Barón Rojo

En el universo Twitter también hay estrellas gallegas que brillan con luz propia. Una de las voces más conocidas y apreciadas por los usuarios de esta red social es El Barón Rojo. Óscar, un coruñés que remonta la treintena, ha sabido ganarse miles de seguidores con pequeñas dosis de humor inteligente y comentarios orginales. 

Su meteórica carrera virtual comenzó  en mayo del 2007. «Yo ya llevaba un blog en Internet -recuerda- y cuando salió Twitter me registré,  como hicimos la mayoría de los que estábamos metidos en redes, para probar. Pasamos como un par de años sin saber muy bien qué hacer con la herramienta, nos seguíamos los unos a los otros... hasta que la cosa fue tomando forma».  

Después de un tiempo de adaptación, Óscar encontró su sitio, y ahí sigue. «En la línea que yo me sentía más cómodo era la de darle un tono irónico o humorístico a las cosas, en principio a las que me pasaban a mí en la vida, y después a la actualidad, la política... todas estas cosas vistas desde el punto del humor . Y por ahí he seguido, con la suerte de que, como empecé muy pronto, los primeros usuarios, que arrastraban más, me conocían y me compartían y todo fue creciendo como una bola».

La revolución

Con el tiempo, lo que empezó siendo un experimento se convirtió en revolución, y El Barón Rojo voló alto con las alas del pajarillo azul. «Desde el año 2010, sobre todo, se incorporaron un montón de usuarios -explica-, y fue un poco porque Twitter se convirtió en una herramienta que empezaron a utilizar mucho los periodistas. Llegaban a los medios cosas que pasaban en Twitter, y entonces había muchas personas que no estaban en la red pero les picaba mucho la curiosidad de qué estaba pasando allí. Ahí llegaron muchísimos usuarios y muchos, igual que llegaron, se fueron: abrieron una cuenta, vieron que aquello no les llamaba la atención y dejaron la cuenta ahí». La red social fue creciendo y se convirtió en una herramienta imprescindible, un filtro y un foro de análisis de la convulsa realidad actual. Aunque algunos, como Óscar, echan de menos aquellos primeros tiempos. «Es verdad que fue creciendo y ahora se convirtió en otra cosa. Los que entramos al principio siempre decimos que añoramos un poco los tiempos en los que éramos menos. El discurso era menos polarizado: ahora yo tengo la sensación de que se ha convertido en una jungla en la que te están esperando y deseando que metas la pata para saltarte al cuello». 

El Barón Rojo, como cualquier twittero en primera línea de fuego, tiene que  lidiar a diario con esto. «Los trolls los ha habido siempre -reconoce-, pero antes, como la dimensión era más pequeña, tú sabías que con no darles bola o ir eliminándoles los comentarios ya estaba. ¿Cuál es el problema de Twitter?, que cuando tienes miles de seguidores, siempre va a haber muchos a los que nos les gusta lo que dices,  a veces incluso lo hacen solo para llamar la atención: para obtener un minuto de gloria se lanzan al improperio y al insulto. Yo sigo diciendo que si no les entras al trapo acaban cansándose y se marchan, porque, al final, lo que quieren es obtener protagonismo con tu caso. Pero sí es cierto que a veces se hace desagradable». 

¿La receta del triunfo?

A Óscar le han pedido alguna que otra vez la receta del triunfo, pero en eso es muy cauto: «Tampoco sabría darla -afirma-, es más fácil explicar por qué has tenido éxito que decirle a alguien 'haz esto y tendrás éxito'. Y no digo que no sea fácil decírselo, lo que es difícil es que esa persona realmente tenga éxito, porque hay factores importantes, como la suerte de encontrarte en el momento justo en el lugar adecuado, y también que a las personas que te siguen les guste o se sientan identificadas contigo».

En lo personal, la dedicación de este famoso tuitero le ha costado alguna que otra bronca en casa. «Me han reñido mucho -ríe-, además yo empecé cuando aún no tenía ni Internet en el móvil y pasé por temporadas que estaba muy enganchado». Pero ahora, asegura, lo maneja de otra manera y su vida, como Twitter, también ha evolucionado: «¡Cuando empecé estaba soltero y ahora estoy casado y tengo dos hijos!».

El rey de Youtube

De seguidores virtuales y fama que llega a través de las redes también sabe mucho Ismael Prego, Wismichu, el famoso (y polémico) youtuber coruñés. Tampoco él tiene fórmulas para el éxito, aunque sí alguna idea: «Divertirse es la clave -asegura este ídolo de adolescentes-. He visto a mucha gente empezar en Youtube porque había dinero. Luego llegan y ven que no es de la noche a la mañana, que te tienes que tirar horas,  que hay mucha  competencia... y lo terminan dejando. Sin embargo, si te diviertes no lo vas a dejar. Si lo haces como hobby vas a seguir, porque lo que haces te gusta, te llega y tienes una necesidad de crear que Youtube te satisface». Pues ese es el primer consejo, diversión... y paciencia: «yo para los primeros mil seguidores tardé un año. Si alguien viene buscando seguidores de forma rápida termina dejándolo. Tienes que pasártelo bien y ser tú mismo, que no sea forzado, porque si no tu audiencia también lo va a notar».

Ismael reconoce que a veces da vértigo pensar lo rápido que ha pasado todo. «Miro para atrás -reconoce-, veo aquel chavalito, y flipo. Hace nada más que tres años y medio o cuatro de aquello, y la verdad es que ha sido un cambio brutal. A veces digo que echo de menos ser aquel chaval que pasaba desapercibido, porque yo soy muy tímido y el tema de que todo el mundo me conozca en la calle, no poder ir de fiesta como antes... te limita mucho. Pero también tiene otras cosas buenas: toda la gente que he conocido, todos los amigos que he hecho en Youtube...». 

Tipos de fans

Pero ¿es realmente la fama tan complicada para que algún youtuber se haya encerrado meses en su casa? «No se lleva tan mal, depende del fan -dice Wismichu-. Hay fans que son un cielo y da gustazo estar con ellos. ¡Yo me he ido de cañas con muchos seguidores! Depende de la edad, no es lo mismo un suscriptor de 18 años que uno de catorce, son distintas formas de actuar, aunque también hay excepciones».

Para evitar que la fama rápida se suba a la cabeza él sí tiene un consejo: «seguir rodeándote de la gente con la que has estado toda tu vida, y sobre todo, que la gente que te rodea te vaya apoyando. Esto no tiene por qué subírsete a la cabeza, es un hobby al fin y al cabo».

¿Tiene Youtube fecha de caducidad? Ismael cree que no, pero también tiene claro que él no quiere estar en Youtube para siempre. «¿Dentro de diez años?, pues no lo sé. ¡Si hace tres años no me podía imaginar que iba  a esar aquí! Me veo gestionando a los que estarán ahí, de guionista, haciendo monólogos... Yo seguiré avanzando, peleando con mi creatividad y lo que vaya saliendo. Es lo que he hecho hasta ahora y me ha ido bien».

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