Un Iryo, que viajaba de Córdoba a Madrid, invadió la vía contigua, por la que circulaba un Alvia en sentido contrario. El impacto provocó que sus dos primeros vagones salieran despedidos, cayendo por un terraplén de cuatro metros. Hay más de 70 heridos, 24 de ellos, graves. En ministro Puente califica el accidente de «raro y difícil de explicar». «Se produjo en una recta, el tren era relativamente nuevo y la vía estaba renovada»
19 ene 2026 . Actualizado a las 12:00 h.Al menos 39 personas han fallecido tras descarrilar este domingo dos trenes de alta velocidad en Adamuz, Córdoba. Los tres últimos vagones del tren Iryo 6189, que había salido a las 18.40 horas de la estación de Málaga con destino a la de Atocha, en Madrid, se salieron de la vía a las 19.45 en el desvío de entrada de Adamuz, invadiendo la contigua. Por ella circulaba en dirección contraria un Alvia, que realizaba el trayecto Madrid-Huelva. Sus dos primeros vagones salieran despedidos. Uno de los fallecidos es el maquinista de este tren. Por el momento, se desconoce las circunstancias por las que se soltaron los remolques y a la velocidad que circulaban.
A consecuencia del impacto, la parte delantera del Alvia cayó por un talud de cuatro metros. En esos primeros vagones viajaban un total de 56 personas, por lo que no se descarta que la cifra de víctimas mortales supere las 39 confirmadas hasta el momento. Además, hubo 152 heridos, 24 de ellos graves. «Todos aquellos que necesitaban ser hospitalizados ya han sido trasladados y las labores se centran ahora en el levantamiento de cadáveres —ha concretado en rueda de prensa el ministro Óscar Puente—. No puedo decirles las causas del descarrilamiento, porque en este momento las desconocemos».
«Se sintió como un terremoto»
El periodista de Radio Nacional de España (RNE) Salvador Jiménez, que viajaba en el primer vagón del Iryo que se salió de la vía, ha relatado en TVE que se sintió como «un terremoto» en todo el tren. «Inmediatamente», por megafonía, la tripulación preguntó a los pasajeros si entre ellos había personal sanitario para ayudar a los heridos que había en los dos últimos vagones, uno de ellos volcado de lado sobre las vías y con los cristales rotos.
En el Iryo que descarriló viajaban 317 personas y en el Alvia que recibió el impacto, 187. Según el relato de Jiménez, los viajeros fueron saliendo hacia el apeadero de Adamuz mientras la tripulación cogía martillos para romper las ventanas y ayudar a la gente a salir de los vagones descarrilados. Algunos se subieron al techo para intentar sacar a quienes estaban en el interior.
«Los vagones desplazados no han quedado muy lejos de la vía, pero los hierros están retorcidos, los vagones deshechos —detalló el jefe de bomberos del consorcio de Córdoba, Paco Carmona—. El acceso es muy estrecho y es complicado. Los vecinos se han acercado a la zona con mantas, dispuestos a ayudar. Familiares se acercan a recoger a los pasajeros que no están heridos. Los más graves están en el Hospital Reina Sofía».
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, aseguraba en su primera comparecencia que el accidente era «raro y difícil de explicar», porque el tren de Iryo que provocó el choque es relativamente nuevo, tenía unos cuatro años, y también se ha renovado muy recientemente la infraestructura en la zona. Los trabajos terminaron en mayo pasado, con una inversión de 700 millones de euros. Por eso, los expertos en materia ferroviaria con los que el ministro ha estado en contacto a lo largo de la tarde-noche le indican que es difícil de explicar este siniestro, que será investigado por la comisión independiente que se encarga de estudiar este tipo de accidentes de tren. Además, Puente ,que se trasladará este lunes al lugar del siniestro, ha asegurado que se trata de una zona recta.
El tren de Iryo que descarriló había sido revisado el pasado 15 de enero, hace tan solo cuatro días, y se fabricó en el 2022. Iryo ha explicado en un comunicado que mantiene comunicación constante con todas las instituciones implicadas -Ministerio de Transportes, ADIF, Delegación del Gobierno, Junta de Andalucía y los Ayuntamientos de Adamuz y Córdoba- y agradece la solidaridad, la rápida respuesta y los medios humanos y técnicos desplegados desde el primer momento.
Al lugar del accidente acudió ya de madrugada el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, que pronosticaba que lamentablemente, la cifra de fallecidos iría en aumento como así ha sido. «No estamos acostumbrados a un accidente de estas características. En estos trenes viajan familias enteras, personas mayores, niños. En definitiva, personas de toda índole y probablemente de todas las edades», aseguraba el presidente durante una declaración a medios en el lugar de los hechos. Además, contaba que los vagones afectados han quedado en un estado «muy deteriorado, muy lamentable». «Son vehículos muy pesados, hay que moverlos, pero hay que tener en cuenta que ahora mismo el resultado es un amasijo de hierros muy difícil de mover. Hay que utilizar medios mecánicos y maquinaria pesada para empezar a ver si hay cadáveres o no, o el número», apostillaba.
Las imágenes que los pasajeros han publicado en las redes sociales muestran la enorme gravedad del siniestro. En los vídeos se ve a personas tratando de sacar a otras por las ventanas del Iryo, destrozadas tras el impacto. «Hay una persona en camilla a la que atienden en el techo», ha relatado el periodista Salvador Jiménez.
La circulación de trenes de alta velocidad entre Madrid y Andalucía se encuentra suspendida y permanecerá cancelada como mínimo también este lunes. Se activado el Plan de Grandes Catástrofes y la Unidad Militar de Emergencias (UME) se ha desplazado al lugar con 37 militares, 15 vehículos y material de rescate, excarcelación, iluminación y sanidad. Además, se han habilitado centros de transfusión de sangre y movilizado profesionales psicológicos.
La caseta municipal de Adamuz acoge un hospital de campaña donde se atiende a los heridos; los familiares están siendo asistidos en otro edificio municipal. Desde el Ayuntamiento se han coordinado además autobuses para atender a todas la personas que tienen que desplazarse.
En Madrid, el Samur ha desplazado a la estación de Atocha psicólogos y ambulancias básicas para atender a los familiares. Adif ha puesto a disposición el teléfono 900 101 020 para afectados e Iryo ha habilitado el número 900 001 402.
Cancelada la reunión entre Sánchez y Feijoo
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha mantenido «muy pendiente» del accidente desde el primer momento. A través de las redes sociales, ha asegurado que el Ejecutivo está trabajando con otras autoridades competentes y con los servicios de emergencia para auxiliar a los pasajeros de los dos trenes descarrilados en Adamuz (Córdoba). Por su parte, el líder del PP, Alberto Núñez Feijoo, ha estado conversando con el presidente de la Junta de Andalucía y ha trasladado un mensaje de ánimo a los afectados. Sánchez y Feijoo tenían previsto reunirse este lunes, pero el encuentro ha sido cancelado.
También el jefe de la Xunta, Alfonso Rueda se ha mostrado consternado por lo sucedido en sus redes sociales. «Galicia apoya a Andalucía», ha escrito. «Todo el apoyo a las familias de las víctimas y los heridos».
El descarrilamiento de Adamuz se suma a otros accidentes ferroviarios mortales ocurridos en España. El más grave ocurrido se produjo el del 24 julio del 2013 en Angrois. En él fallecieron 80 personas y otras 145 resultaron heridas cuando un tren de alta velocidad que cubría la ruta Madrid-Ferrol se salió de la vía en la curva de A Grandeira, a unos dos kilómetros de la estación de Santiago. El exceso de velocidad fue la causa.