¿Y si Merkel no tiene a quién telefonear?

Sondaxe traza para el 28A un bloqueo político similar o un Gobierno en manos del secesionismo


Fue en las elecciones generales del 2015, celebradas dos días antes del sorteo de la lotería de Navidad, cuando los españoles empezaron a jugarse la gobernabilidad en el bombo de las urnas. Por primera vez no se cantó el gordo, solo segundos premios. El supuesto ganador, perdía; y el presunto perdedor iba a la investidura. Europa miraba al suroeste con preocupación y, ante tamaño embrollo, la propia Angela Merkel no supo a quién telefonear. Christiane Wirtz, una de sus portavoces, aclaró ante la prensa que la canciller no había llamado a Rajoy porque solo cabía felicitar «al pueblo español por la participación». La anécdota la relata Pedro Sánchez en su Manual de resistencia. Y a la vista del resultado que dibuja la encuesta de Sondaxe, no hay que descartar que Merkel se encuentre la noche del 28 de abril con el mismo rompecabezas, sin saber qué número marcar.

Los números que deja el sondeo son retorcidos en términos de gobernabilidad y, en el peor de los casos, podrían provocar una repetición de las elecciones, como ocurrió en el 2016. El PSOE está en ascenso. Recupera 31 escaños y se convierte en la primera fuerza política, superando la barrera de los 110 diputados de Rubalcaba en el 2011. Sumando con Podemos y sus socios quedaría muy lejos aún de la mayoría absoluta, alcanzando la cifra mágica de los 155 escaños, lo que dejaría la investidura de Sánchez de nuevo en manos de los independentistas catalanes que precipitaron el fin de la legislatura al retirarle su apoyo.

En el otro lado tampoco la derecha suma por sí sola para poder superar la investidura y formar Gobierno. PP, Ciudadanos y Vox llegan a los 167 escaños, a 9 de distancia de la mayoría. La novedad es la fulgurante irrupción de Vox en el Congreso, con 51 actas, desplazando a Ciudadanos como segunda fuerza en este bloque. La estrategia seguida por Albert Rivera tras el pacto de Andalucía, la foto de Colón y el cordón sanitario construido en torno al PSOE se le pueden volver en contra, pues achican su espacio y lo alejan de la centralidad política.

La foto de la encuesta de Sondaxe muestra matices distintos para Galicia, donde el PP se mantiene como la fuerza hegemónica, con 11 de los 23 escaños en juego, y a su lado se asienta Ciudadanos, con otros dos.

En conjunto, la izquierda gallega suma menos por el declive del espacio de En Marea, que pasa de 5 a 3 escaños. Quizás lo más novedoso sea que el PSOE logra reeditar en A Coruña la gesta de 1982, cuando se erigió en primera fuerza política de la provincia, enviando cuatro diputados al Congreso. El primero de los elegidos era Francisco Vázquez y, el cuarto, un treintañero llamado Abel Caballero.

Quedan dos meses para las elecciones del 28A, que en política son un mundo. Las tendencias pueden moverse todavía mucho al ritmo de la actualidad y a medida que se decante el voto de los indecisos. Pero la foto de partida sitúa al país en un punto muy similar al de los últimos cuatro años. Es el punto de la fragmentación y la polarización política, del choque entre dos bloques muy dependientes de sus extremos. Es un punto que descuida la centralidad y mete la gobernación en el bombo de la lotería. Lo dicho, Angela Merkel puede encontrarse de nuevo sin saber a quién telefonear.

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