La wifi en los trenes gallegos: ni está, ni se la espera

Renfe ya dijo en el 2016 que solo implantaría este servicio en los AVE


sofia.vazquez@lavoz.es

 ¿No tienen la sensación de que como consumidores que son parece que siempre se tienen que conformar con lo que les pongan delante? Por ejemplo, si van en un avión tienen que aguantarse con encapsularse entre el asiento de delante y el de detrás. Si contratan a una compañía eléctrica o gasística para que les aporten suministro en su casa, se ven obligados a analizar cientos de tarifas diferentes y a aprender la diferencia entre compañías productoras, comercializadoras y suministradoras, además de sus respectivos nombres. Y en Galicia, la situación es peor: si van a echar gasolina o gasoil a su vehículo, desenfundarán su billetera y harán frente a una de las facturas más altas de España, a pesar de que en la comunidad haya una refinería. (Por cierto hay que ver la pésima situación en la que se encuentran sus zonas limítrofes, que son urbanas porque allí vive gente). Y si van a viajar en tren no se piensen que podrán hablar por teléfono tranquilamente y mucho menos intentar trabajar utilizando Internet. Imposible. ¿Por qué? Varios son los motivos. El primero y principal: no entra en los planes de Renfe. La compañía ya dijo en el 2016 que solo implantaría este servicio en los trenes AVE, y en el 2018 mantiene su palabra. Como Galicia no tiene AVE, los trenes gallegos no disponen de las conexiones propias del siglo pasado. Claro que dicen que hay que entender el esfuerzo técnico e inversor que tendría que hacerse para que este tipo de tecnología estuviese al alcance de todos los ciudadanos que utilizan este medio de transporte. Por cierto, su número se incrementa en la misma proporción que la compañía aumenta su puntualidad y acorta los tiempos de los trayectos hasta hacerlos competitivos con el avión.

Entendido que el esfuerzo inversor sería ímprobo, la siguiente pregunta sería: ¿Los gallegos no se merecen estar en pleno siglo XXI a la altura del XX en materia de comunicaciones y de transporte? Me temo que la respuesta es un rotundo no. Por el momento, la oferta PlayRenfe la disfrutan desde el 5 de diciembre del 2016 la alta velocidad de Madrid a Sevilla, y desde esa fecha se han implantado en los AVE de Valencia y Málaga. Faltan, pese a la promesa, los de León, Valladolid, Barcelona, Huesca, Cuenca, Albacete y Alicante.

PlayRenfe es una plataforma que ofrece conectividad, servicios y entretenimiento. Combina tecnología por satélite y 4G, lo que permite disfrutar, por ejemplo, «de televisión en directo, la posibilidad de ver una película de cine, música o incluso participar de eventos en directo mientras se viaja a 300 kilómetros por hora». Una situación que contrasta cuando usted, ciudadano de Galicia, no puede mantener una conversación normalita cuando el tren pasa por ciertos lugares entre A Coruña y Santiago, sin ir más lejos. Para dar este servicio -que, repito, ya no es tan nuevo-, Renfe aprobó la colocación de un sistema de interconectividad -una gran antena exterior, 4G y LTE (tecnología de transmisión de datos de banda ancha inalámbrica)- en sus trenes, que además se vio en la necesidad de volverlos a homologar. En paralelo llegó a un acuerdo con Telefónica para dar cobertura, entre otros, a 1.600 kilómetros de línea de alta velocidad, incluidos 75 túneles.

Renfe, Telefónica y los fabricantes de la actual flota del AVE (Alstom, Talgo y Siemens) siguen trabajando juntos para la integración de estos equipos en los trenes. Pero olvídense que sean los beneficiados. Nadie está pensando en Galicia, donde la wifi, ni está ni se la espera. Solo se instalará en los trenes AVE, y el AVE tampoco se sabe con certeza si llegará algún día a esta comunidad autónoma que no llora si no que reclama lo que le corresponde. ¿O no?

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