Portugal prohíbe circular a los coches del «dieselgate» que siguen trucados

En España aún hay 210.000 vehículos sin reparar porque no quieren sus propietarios


redacción / la voz

Los malos humos del automóvil están castigados en Portugal y, si el exceso de CO2 es porque el dueño del coche se niega a arreglarlo, la sanción conlleva la inmovilización del vehículo.

Y esto es lo que está pasando con las más de 21.000 unidades de diferentes modelos del grupo Volkswagen vendidas en el país vecino que siguen portando un software que falsifica las emisiones contaminantes del vehículo.

La orden, lanzada a finales de enero por el Gobierno portugués, prohíbe la circulación de los coches del denominado dieselgate que no han pasado por el taller para ser reparados de forma gratuita, con cargo al constructor alemán.

«Los vehículos para los que existe una solución técnica aprobada por el KBA [regulador alemán] y que, tras ser llamados a revisión para ser reparados, no se sometieron a la rectificación en los plazos fijados se considerarán en situación irregular», ha confirmado el Instituto de Movilidad y Transportes (IMT) luso.

Voluntario en España

En Portugal, el escándalo de las emisiones falseadas detectado en el 2015 afectó a un total de 125.000 vehículos de las marcas Volkswagen, Audi, Seat y Skoda. Mucho mayor fue el impacto en España, en donde el registro oficial eleva a 700.000 las unidades trucadas, de las que el 30 % no han acudido a la llamada del taller para su corrección.

En España la reparación de los coches afectados se mantiene abierta «sine die» Son todavía 210.000 los coches que circulan en España con las emisiones falseadas, muchos más que en Portugal. Pero la diferencia es que en España no está penalizada su circulación, porque el arreglo, que también es gratuito, es voluntario, y la última palabra la tiene el propietario, a pesar de que tanto el grupo Volkswagen como la Dirección General de Tráfico recomiendan que se corrija el sistema que maquilla las emisiones reales de los motores diésel.

Fuentes de la red oficial de talleres del grupo alemán explican que en España no existe un plazo límite para llevar a arreglar el vehículo afectado. «Todo está listo para que los clientes pasen por los talleres. Y así va a ser sine die. Es una decisión de los clientes», aseguraron ayer.

Estas fuentes aclararon que la decisión de Portugal de prohibir la circulación de estas unidades se debe a que el arreglo de estos coches es obligatorio, al igual que ocurre en otros países como Alemania, Austria o Luxemburgo.

¿Qué pasa con los automóviles que se encuentran en situación irregular en estos países? Fuentes del IMT portugués explican que «la prohibición supone que quedan impedidos para circular legalmente por la vía pública, y se les incauta la documentación». El motivo, explica este organismo público, es que «sus características ya no se corresponden con las del modelo corregido y homologado, e incumplen la normativa referente a emisiones contaminantes».

El escándalo del grupo alemán provocó más de 11 millones de afectados en el mundo, de los que casi 30.000 compraron su coche en Galicia.

El fabricante asumió el compromiso de reparar el fallo de forma gratuita, con dos años adicionales de garantía. Solo en Estados Unidos indemnizó a los clientes afectados.

Siete de cada diez afectados optan por arreglar el vehículo y uno de cada diez, por demandar

El arreglo es voluntario, pero esa es la opción elegida por el 70 % de los usuarios españoles afectados por el escándalo de las emisiones trucadas en algunos modelos diésel del grupo Volkswagen. Otro 10 % (dato aproximado, según fuentes de procesales) han optado por denunciar a la multinacional alemana y reclamar una indemnización.

En julio del año pasado, la Audiencia Nacional encomendó a la Agrupación de Afectados por Volkswagen la elaboración de una demanda conjunta, en representación de todos los afectados para «agilizar» el proceso, no «perjudicar» el desarrollo del caso y coordinar la defensa.

Existe además un pequeño porcentaje de usuarios que desconocen la situación o bien han decidido no modificar su vehículo, según explican desde distintas organizaciones de consumidores.

¿Por qué no ir al taller? Volkswagen garantiza los resultados, pero muchos de quienes prefieren seguir con el vehículo como está se remiten a un estudio de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios). Tras una encuesta a más de 15.000 afectados europeos que decidieron arreglar el coche, este estudio concluye que el 45 % de los propietarios que acudieron a la revisión notaron cambios a peor tras la actualización del software, en la mayoría de los casos en el período inmediatamente posterior al arreglo. De ese 45 %, más de la mitad declararon que el consumo de combustible era mayor tras la revisión, el 52 % afirmaron que el motor perdió potencia y el 37 % que el ruido del motor era menos suave que antes de la reparación.

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