Guillermo López Taboada: «¿Quién no querrá tener un mayordomo personal virtual?»

El director general y cofundador Torusware fundó la empresa hace menos de cinco años y ya factura entre 30.000 y 40.000 euros al mes con el «big data»

«¿Quién no querrá tener un mayordomo personal virtual?» Guillermo López Taboada, director general y cofundador de Torusware fundó la empresa hace menos de cinco años y ya factura cada mes entre 30.000 y 40.000 euros con el big data

redacción / la voz

En poquísimo tiempo será factible una mente virtual que desde la llamada nube aprende a comprarnos los billetes de tren, a decirnos si dejamos la alerta de casa conectada o si el grifo está abierto. De ello está convencido Guillermo López, cofundador de Torusware, una recién nacida compañía tecnológica que factura entre 30.000 y 40.000 euros al mes. Son 17 personas (15 informáticos y 2 licenciados en administración y dirección de empresas) las que conforman un equipo. Hablan indistintamente inglés, castellano y gallego. Pero sobre todo saben descifrar las claves que guardan las ingentes masas de datos que hoy navegan por Internet.

-¿Hablamos del «big data», el gran hermano que nadie entiende?

-Hoy disponemos de un gran volumen de datos que antes no teníamos. Por ejemplo, Airbnb tiene en Galicia 1.500 alojamientos, que facturan una media de 73 euros y están el 40 % del tiempo disponibles. Sabemos lo que ocurre por semanas, lo que cuestan las habitaciones por fin de semana...

-¿Qué se puede averiguar?

-Nuestro cliente, Room Dreams, busca poner en valor zonas con potencial turístico. Nosotros sabemos cuáles son las mejores ubicaciones para alojamientos turísticos, y este dato es clave para una empresa del sector que busque rentabilidades.

-¿En la provincia de Pontevedra dónde está la rentabilidad?

-En las Rías Baixas se da la mayor oferta, y también la mayor rentabilidad aunque no en primera línea de costa. Este cliente busca la playa, la naturaleza y la tranquilidad. Estamos acostumbrados a un patrón de turismo, pero los datos finales demuestran que los usuarios prefieren otras zonas. Ahora hay posibilidad de encontrarlas.

[Guillermo López no se separa de su ordenador. Busca y continúa la conversación]

El norte de Portugal tiene el triple de pisos turísticos disponibles, y se duplican cada año. Eso demuestra que en Galicia hay recorrido. Estamos en la nueva economía de la colaboración, de la eficiencia, de la desintermediación, de la búsqueda de experiencias. En base a los datos, tenemos la capacidad de poder decidir como clientes. Y a un cliente hay que cuidarlo y mimarlo. Su opinión sobre una marca tiene repercusión. Un comentario negativo antes llegaba a diez personas; hoy se amplifica y llega a cientos.

-¿De donde obtienen los datos?

-Están disponibles en Internet. Cuando una persona busca un alojamiento lo hace de manera manual, pero si tiene un sistema que le permita recopilar la información de manera automática podría saber en tiempo real cómo cambian los precios y qué plazas quedan disponibles. Es una información muy valiosa. Cuando se celebró el Triatlón en A Coruña, la Ciudad Vieja se llenó. Los atletas buscaban un alojamiento donde pudieran prepararse su alimentación y querían estar cerca del Parrote. Al convocarse el concierto de Shakira todo el alojamiento de Matogrande quedó copado.

-¿A quiénes tienen como clientes?

-Desde start-up a grandes corporaciones. Facturamos a Telefónica -somos su proveedor de infraestructuras de big data para proyectos be to be-, Barclays, VE Interactiv, Bankinter, Santander, CaixaBank...

-¿Cuánto están facturando?

-Entre 30.000 y 40.000 euros al mes. Medio millón al año. ¡Casi no me lo creo! Estamos satisfechos porque en abril hará cinco años que empezamos, pero los dos primeros nos dedicamos a desarrollar producto. Así que comenzamos a facturar hace tres.

-Los datos privados valen una barbaridad...

-Nuestros datos valen lo que se pueda explotar de ellos.

-¿Los damos gratis?

-En Silicon Valley se dice que cuando algo es gratis significa que tú no eres el cliente, que eres el producto.

-¿Cree en la competitividad?

-Sí, y creemos también que cuanta más información tengamos tomaremos mejores decisiones y seremos más productivos.

[Teclea, hace una pausa y continúa].

Aquí tenemos los datos de Bicicoruña. En este informe se constata que hay un patrón muy claro: la gente coge la bicicleta como sustitutivo del autobús entre las ocho y las diez de la mañana, al mediodía y por la tarde. Después hay otro uso muy importante: del 50 % del total de usuarios del servicio, que la utilizan a efectos recreativos y se ve en la zona del paseo marítimo. Vemos también que el mayor sumidero de tráfico se da en la Plaza de Pontevedra. Se trata de gente que combina la bicicleta y el autobús. Es movilidad híbrida.

-¿Cómo va a ser la sociedad del futuro?

-Los ciclos de la innovación van a ser más rápidos. Lo que pasará en los próximos cinco años excederá lo que pasó en los últimos quince, y ya hemos vivido una revolución en móviles, en conectividad. Ahora llega el momento de la inteligencia artificial, del aprendizaje máquina o de la explotación inteligente de los datos. Hoy hacemos muchas acciones que podrían ser automatizables. Creo que todos llegaremos a tener un mayordomo personal virtual. Aprenderá lo que hacemos y él realizará las tareas rutinarias por nosotros. Por ejemplo, si todas las semanas cojo un tren para ir a Santiago a una determinada hora, los billetes los comprará mi mayordomo personal. En base a nuestro consumo eléctrico, este asistente nos dirá si la lavadora consume de más, si la nevera tiene su obsolescencia programada para dentro de dos años o si la tarifa eléctrica que tenemos es la que nos interesa.

-¿No temen malos entendidos porque una máquina se equivoque?

-Los errores siempre han existido. Pero esta realidad cada vez va a ser más fiable. ¿Quién no querrá tener un asistente? En esto se basa la nueva economía. 

Sin coche, pero con un móvil de mil euros

Nacido en Lalín hace 38 años, Guillermo López comenzó a gestar la empresa en su tesis doctoral. Lo apoyó la Fundación Barrié. Hoy, está convencido de lo que hace y dice: «No tengo coche, cuando quiero lo alquilo, y sí, estaría dispuesto a comprar un móvil de 1.000 euros». Entiende que sería un aliado perfecto para alcanzar ciertos objetivos, ya que de media se pasa seis horas al día colgado de este aparato «hablando con gente o navegando». No ve la televisión desde hace años ni tampoco series o películas en el ordenador. Sabe que es especial.

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