Martes, 4 de la tarde. El último cliente hace tiempo que se marchó, el fuego fue apagado, ya no queda más pulpo y el grupo de pulperos se dispone a desmontar el puesto y a tener su merecida comida. Ya llegarán otros martes y otras historias. -¿Cuál es la mejor época? -El verano. Pero cuando más rico está el pulpo es en enero y febrero, porque es el momento en que se levanta la veda y la cría pesa entre 1,5 y 2 kilos. El pulpo es mejor. -¿Fresco o congelado? -Se compra fresco pero hay que congelarlo para poder comerlo, porque sino está muy duro. Antiguamente sí que se apaleaba -ahora no- había que pegarle, no reñirle, pegarle fuerte (risas), por todo el cuerpo, se lo cogía y se lo ponía sobre una piedra y con un palo se le pegaba porque no se usaba el congelador. -¿Hay algún secreto para prepararlo? -Ninguno, el agua hirviendo, la caldera de cobre y el pulpo que sea de buena calidad, de la ría, porque hay pulpo de muchos sitios, de Canarias -que tiene la piel como el plátano, con pintitas-, de Huelva, de Marruecos, ese pulpo no vale païnada, tiene que ser pulpo negro de la ría de aquí. Casi todo el pulpo viene de Santa Feira de Ribeira y de Bueu, de las islas Cies, de Malpica, de ahí viene el mejor pulpo, porque es donde el mar está revuelto contra las rocas, y el pulpo ya viene como se dice «medio cocido». -¿Es cierto que hay que sumergirlo tres veces en el agua hirviendo antes de cocerlo? -Eso no se hace, el pulpo se echa en la caldera y nada más, simplemente así. -¿Por qué se le echa sal gorda y no sal común? -Mejor la gorda porque la otra coge muchísima más agua, se derrite en el momento y coge el agua del pulpo. Por eso también el plato del pulpo tiene que ser de madera, porque la madera absorve el agua pero el aceite no, queda. Dicen que ahora lo quieren quitar por higiene, pero los platos de madera se lavan con agua y jabón y antes de cortar el pulpo se pasa el plato por la caldera que tiene agua hirviendo y así se decanta todo. Si se ponen platos de plástico se estropea la tradición. -¿Come pulpo en su casa? -Sí, todos los días como pulpo. Prefiero el pulpo a la carne, eso desde luego. -¿Qué haría si no fuera pulpeiro? -Ya estuve trabajando en la agricultura, estuve unos 12 años trabajando con Maril, el presidente de la Semana Verde, en una explotación agrícola ganadera. Después dejé eso y volví con el pulpo. Porque es algo que me gusta hacer y desde los seis años que me ha dado de comer.