Marina Delgado: «No puedo salir ni a hacer la compra»

DEPORTES

La jugadora de baloncesto del Baxi Ferrol sufre una enfermedad autoinmune y forma parte del grupo de alto riesgo por el coronavirus

22 mar 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Marina Delgado (Palma de Mallorca, 1992) es una de las jugadoras del Baxi Ferrol, que esta temporada milita en la Liga Femenina 2 de baloncesto, aunque con aspiraciones de recuperar la máxima categoría. Ahora vive entre cuatro paredes, como todos los españoles, aunque en su caso no puede abandonar su piso ni para ir a la compra o al hospital. Forma parte de los grupos de riesgo que deben evitar a toda costa contagiarse del coronavirus. «Estoy bien, en casa, como todo el mundo, aunque con la diferencia de que no puedo salir a nada, ni a hacer la compra, al hospital o lo que sea. Sufro un problema en el sistema inmunológico y los médicos me han prohibido todo. No voy ni al hospital salvo por algún imponderable, una prueba médica o algo así», explica desde su domicilio la ex jugadora del Celta.

La jugadora relata que todo empezó de casualidad. «En los controles rutinarios del arranque de temporada, en los análisis de sangre, los médicos vieron unos valores anormales. Dejaron pasar unos días, por si era algo puntual, aunque repitieron en una segunda analítica y todo salió igual o peor, por lo que decidieron ingresarme en el hospital. Estuve allí dos semanas y me detectaron una enfermedad autoinmune. Desde entonces sigo en las mismas, probando medicaciones para intentar controlarla».

Delgado matiza que hasta la aparición del coronavirus su situación no era tan drástica. «No vivía aislada, aunque sí tuve que dejar de entrenar. Me dijeron que hasta que me controlaran la enfermedad no podría tener contacto ni acudir a los entrenamientos con mis compañeras. Todo ha sido y es muy lento».

Tampoco es ahora consciente de si podrá volver al deporte de alta competición. «Los médicos me dicen que sí, que podré volver a jugar. Yo tengo esperanza, aunque después de tantos meses ya no me lo marco como objetivo, al menos a nivel profesional. Me centro ya más en el día a día. Al principio pensaba en que se resolvería en tres meses, pero no fue así. Ahora he aprendido a llevarlo», explica la deportista mallorquina.

Los momentos duros

Reconoce que vivió momentos muy duros. «Si te rompes un tobillo, sabes que en dos o tres meses estás lista y que, si se complica, como mucho puedes añadirle otro más. Lo mío no se sabe, depende de cada persona, de cada cuerpo. Me cambian la medicación a ver cómo reacciona mi cuerpo, si sale mal, vuelve atrás. Lo más duro es la incertidumbre. Yo no solo no sé si podré volver a las canchas, no sé cómo estaré mañana».

Y en medio de todo este panorama apareció la pandemia. «Lo del coronavirus me afecta y mucho. Yo entro en los grupos de riesgo. La tele suele hablar de las personas mayores, aunque somos muchos más los afectados. Yo vivo sola en mi casa, y los médicos no me dejan salir. Ni a hacer la compra ni a nada. Solo abro mi puerta y bajo al portal para tirar la basura, y porque tengo los contenedores delante. Hasta los médicos me consultan por teléfono, solo voy al hospital si necesito hacerme una prueba, aunque solo en plan de emergencia. Ya me advirtieron de que, si yo cojo el virus, me afectará mucho más que a otra persona», relata la jugadora del Baxi Ferrol.

Agradece la solidaridad de su entorno. «Me apoyan mis compañeras y también la fisio, que algún día vino a casa para hacerme la compra. Todos están superatentos conmigo, preocupados, Y me piden que los llame si necesito algo. Al final, estoy sola. Me gustaría estar en mi casa, con mis padres, que fueran ellos los que me ayudaran, aunque las circunstancias son las que son».

Delgado aprovecha para pedir responsabilidad a la ciudadanía, para que se cumplan las normas del confinamiento. «Una persona puede sentirse muy bien y tener el virus y puede contagiar a los demás». Relata que el club le dio opción a todas las jugadoras para regresar a casa. «Yo preferí quedarme, los médicos que me tratan están aquí. Entre que hubiese pedido el cambio de expediente [de Psicología], y demás, seguro que me habrían cerrado los vuelos y ya no podría ir».