«Es traumático que tu hogar, por el que pagaste 300.000 euros, lo quieran demoler»

alberto mahía A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

EDUARDO PEREZ

Todavía hay esperanza en el edificio de San Roque, en A Coruña, con orden de derribo. Pese a vivir sumidos en el «horror», confían en que haya una solución «in extremis»

13 feb 2022 . Actualizado a las 21:05 h.

En el número 13 de San Roque las lágrimas caen por las ventanas. Hay angustia, preocupación, horror y un inmenso dolor por lo que pueda venir. Pero también un halo de esperanza. Pese a que la Justicia ordenó la demolición de un edificio levantado en el 2002 y que dio un hogar a 17 familias, estas se agarran a una solución in extremis. Un acuerdo con la denunciante a través de una mediación judicial que evite «una auténtica desgracia», según apunta una residente. Dice que este largo proceso que comenzó en el 2008 le ha supuesto muchos llantos. «Es nuestra casa, que compramos con total desconocimiento de que hubiese algún tipo de irregularidad. Nadie se merece esto. Sería una auténtica injusticia que tiren abajo lo que ganamos con mucho sudor», añade un vecino. De los pocos que quieren hablar, pues la inmensa mayoría prefiere que sean los abogados, «quienes son los que saben», los que trabajen para evitar una situación «tan dolorosa».

Aunque el edificio, visto de frente, nada parece tener fuera de lugar, lo cierto es que lo tiene, según las distintas sentencias o autos emitidos por los tribunales. Lo que vino argumentando la Justicia desde que se presentó la denuncia es que el Ayuntamiento concedió la licencia de reforma y los constructores duplicaron la superficie construida, que debía rondar los 1.600 metros cuadrados, a base de reducir el retranqueo. Cuando una vecina de ese mismo inmueble llevó el asunto al juzgado, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) anuló la licencia de obra que el Gobierno local que dirigía Javier Losada había concedido a la constructora.

Los propietarios de los 17 pisos, con una sentencia de derribo pendiente desde el 2012, quieren además la misma solución que se aplicó en el edificio construido en lugar de la antigua sede de Fenosa de la calle Fernando Macías. En este último, tras años de litigios y también con la amenaza de tirarlo abajo, finalmente se llegó a un acuerdo con el denunciante, que percibió 3 millones de euros.

La comunidad de vecinos y algunos propietarios individuales solicitaron en el 2018 al juzgado que llevó el caso la apertura de una mediación judicial con el fin de buscar una alternativa que evite la demolición del inmueble. Pero nada se logró. De momento.

Los afectados también presentaron recursos de reposición individuales ante el Ayuntamiento, en los que solicitaron la suspensión cautelar de la sentencia y la validez de una licencia concedida por el Gobierno del PP en el 2015 para la legalización del edificio, que el juzgado de lo Contencioso-administrativo rechazó un año después.

Entonces, en octubre , el juzgado requirió al Concello que certificase el estado de ejecución del fallo del TSXG y el Gobierno local le remitió un informe de urbanismo en el que certificaba que el edificio ocupa toda la parcela en la que está construido, cuando solo podría ocupar el 70 % de plantas superiores a la baja, y que los vuelos de la fachada sobresalen más de lo permitido. El documento concluía que para «proceder a la reposición a su estado original de la realidad física alterada» por las obras que amparó la licencia anulada por el Superior «solo cabe la demolición». El acuerdo del Gobierno local para aprobar la tramitación del derribo fue notificado a los propietarios, a quienes se les advirtió de que no podrían interponer recurso administrativo.

Teóricamente, nada se puede hacer ya. Incluso la alcaldesa, Inés Rey, daba por hecho su derribo, a falta de presentar un proyecto de demolición. No obstante, según apuntó el letrado de algunos de los afectados, Francisco Mateos, no está todo dicho. Que hay solución, que «es legalizable».

Sobre las irregularidades del edificio, la defensa de los propietarios se refiere únicamente al exceso de vuelos, pues la ocupación de toda la parcela no figura en la sentencia. Para hacer ese cálculo «se toma la referencia de la parcela de manera errónea, ya que el patio de manzana es compartido entre todos los edificios que la forman».

«Es traumático que tu hogar, por el que pagaste 300.000 euros, lo quieran demoler»

¿Qué pasaría si, finalmente, el edificio es demolido? Pues que los propietarios deberán ser indemnizados e incluso realojados. Pero a eso ninguno quiere llegar. Quieren continuar residiendo en ese número 13 como lo hicieron los dos últimos decenios.

Es complicado poner una cifra para las compensaciones debido a que los pisos no son iguales. Por algunos llegaron a pagar cerca de 350.000 euros e incluso hay algunos que fueron permutados por el solar sobre el que se construyó el inmueble.

«Es traumática nuestra situación. Imagínese que le pase a usted. Que su hogar, por el que pagó cerca de 300.000 euros, con el convencimiento de que todo estaba en regla, de pronto quieran derribarlo 20 años después. Hay que ponerse la mano en el corazón», decía ayer una de los dos residentes que quiso hablar.

Cuando compraron sus pisos, la promoción publicitaba el edificio como un «inmueble de 7 plantas, 230 metros cuadrados de parcela, 3 vecinos por planta, ascensor, trastero, calidad de construcción buena, 17 viviendas, ascensor y plaza de garaje». Se vendieron pronto. Su ubicación, con unas vistas de película a la bahía coruñesa, animaron a los compradores. Incluso los bajos tuvieron muy buena salida, y en ellos se ubican un comercio y dos hoteles.

Por otra parte, no sería nada sencillo proceder a la demolición del edificio, toda vez que la Justicia negó una demolición parcial que solo afectara a los elementos irregulares. En caso de que se llevase a cabo el derribo total, ningún juez dijo nada sobre lo que pasará con el sótano que comparte con otros edificios.