La obra de los Cantones perpetúa el concepto anacrónico de plaza dura: «Es un modelo no deseable»
A CORUÑA
Popularizado en Barcelona en los años 80, no sofoca el impacto de las olas de calor
05 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Sudor en la frente, el sol cegando la vista y la espalda empapada. Intentar pasear por los Cantones en un día de verano se convierte en un desafío. De orientación sureste y sin árboles —o en proceso de defunción—, el paseo noble de la ciudad se transforma en una plancha de hormigón y granito que absorbe y rebota más calor hacia la superficie. Un efecto isla de calor, más que estudiado, que tiene parte de su explicación en ese concepto de plaza dura que pusieron de moda los arquitectos, hombres, de la Cataluña de los años ochenta. Época en que los efectos del cambio climático se desconocían o no importaban.
«Es un concepto que se acuñó a raíz del proyecto de Viaplana y Piñón de la plaça de los Països Catalans sobre la caverna ferroviaria de la estación de Sants. La condición de dura está atribuida a la ausencia de parterres y por ende de vegetación», explica María Buhigas, arquitecta jefe del Ayuntamiento de Barcelona.
Quien no tenga en mente el recinto, admite comparación con la plaza de la estación de tren de A Coruña. «A praza de San Cristovo é basicamente unha praza dura, sen elementos vexetais que dean sombra; se hai algunha árbore, está illada en pequenas illas. Non é como As Bárbaras, onde realmente estás debaixo dunha árbore», explica Ruth Varela, presidenta del Colexio de Arquitectos de Galicia (Coag).
El factor determinante para la estandarización de este modelo de espacio público a nivel nacional fue su reducido coste. «Naquela época exportouse un modelo de espazo público de moi baixo mantemento, sobre todo porque se implantaban pequenas zonas verdes que requirían moi pouco coidado», añade Varela.
El avance de la evolución climática ha reordenado las prioridades a la hora de diseñar los espacios públicos. El reto actual es «lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles», según establece el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 11, de la agenda que los estados de Naciones Unidas aprobaron para el 2030.
Ahora, ciudades como Barcelona están implantando un nuevo modelo de espacio urbano que se aleja del concepto de plaza dura y avanza hacia la plaza blanda. «Estamos trabajando en identificar áreas de la ciudad que podamos y tenga sentido despavimentar, hacerlas permeables», explica María Buhigas. Un ejemplo de ello son las denominadas supermanzanas, un modelo que reorganiza el tráfico para dar prioridad a los peatones, las bicicletas y el espacio público, reduciendo la presencia del coche y aumentando el número de árboles. O remodelaciones como la de la propia plaza de los Països Catalans, que aumentará el número de zonas verdes, instalará una pérgola naturalizada o una zonade juegos infantiles.
«Barcelona es un referente que inspira a otras ciudades, pero me gustaría pensar que lo hace por su manera de liderar la transformación urbana desde la Administración; por su capacidad de llevar a cabo proyectos, de convertirlos en una realidad», cocluye Buhigas.
Los toldos que trataron de resolver la reforma de la Puerta del Sol
Un ejemplo de plaza dura coetánea a los Cantones es la Puerta del Sol. Reformada en el 2022, sustituyó todo el pavimento anterior por grandes losas y piezas de granito en varias tonalidades. Además, convirtió la plaza en un espacio totalmente peatonal y diáfano, sin zonas verdes ni árboles.
Esa configuración dio paso, en el 2025, a una hilera de toldos blancos para tratar de combatir la insolación estival. A Ruth Varela no le sorprende la decisión del Ayuntamiento de Madrid. «O que primeiro detecta os problemas é o usuario, o cidadán que utiliza o espazo. É o primeiro que pode dicir: “Pois agora isto está máis incómodo, hai poucas árbores, non hai sombra”». Así, la arquitecta asegura que las posibles intervenciones sobre la reforma de los Cantones llegarán una vez que la ciudadanía utilice el nuevo espacio. «Cando se produce o uso deste espazo público e aparecen determinadas cuestións, pois evidentemente o primeiro que hai que facer é resolver esas queixas», afirma. «Entón, eu non faría unha valoración estilística nin desde o punto de vista arquitectónico dos Cantóns, senón que faría unha análise de se hai cuestións que fallan», añade.
Un ejemplo reciente de ello es la humanización de la calle Alcalde Marchesi. Inaugurada en el 2023, sufrió este año una nueva intervención para revertir los defectos detectados en el pavimento, muy criticado por los comerciantes.
Izaskun Chinchilla, arquitecta: «Una ciudad viva requiere de mantenimiento»
Izaskun Chinchilla, especialista en diseño urbano, sostenibilidad y transformación del espacio público, cuestiona el modelo de las plazas duras. Defiende sustituir estos espacios por ambientes con más árboles, vegetación, agua y suelos permeables.
—¿Por qué se estandarizaron las plazas duras?
—Se conformaron en el imaginario colectivo como superficies que requieren poco mantenimiento.
—Además, recibieron premios.
—Con teorías como las de Solà-Morales, que fue un gran urbanista español de los años ochenta, se configuraron plazas como la de los Països Catalans, que recibieron premios y se convirtieron en una bicoca para los alcaldes. Con poco dinero obtenían legitimidad arquitectónica. Se contaba esa historia de que en las plazas duras podía ocurrir cualquier cosa porque no había nada en ellas. Pero la realidad es que no ocurría nada.
—Entonces, se produjo una alianza entre arquitectos y alcaldes.
—Sí, la plaza dura fue adquiriendo prestigio entre los profesionales —a los arquitectos les ha encantado durante varias décadas, lo que es parte del problema— y entre los alcaldes, porque podían vender el mensaje de «te hago una cosa que vale para todo, que no requiere mantenimiento y que tiene poca inversión».
—A pesar de que es una moda que eclosiona en los 80, sigue vigente. Ahí está la Puerta del Sol o los Cantones.
—Sí, son ejemplos recientes que vuelven a optar, cuando tenemos plena conciencia de que es un modelo no deseable, por la plaza dura. Para mí sigue siendo inexplicable. Pero si me permites, me voy a autocitar. En mi libro Los barrios del buen vivir profundizao en la idea de que la vida requiere mantenimiento. Es decir, hay que decirle a los señores alcaldes que la inversión más importante que se hace en las ciudades no es la infraestructural , sino cómo les damos vida. La vida requiere mantenimiento. Tener un hijo es caro, pues tener una ciudad viva también es caro. Y eso hay que decirlo.
—¿Qué sería una plaza blanda?
—Es una un término mucho menos establecido en la literatura, pero como nos hemos referido tanto a la plaza dura, sabemos lo que es la blanda. Así, se debería caracterizar, primero, por un suelo permeable. Esto es fundamental, porque el fenómeno isla de calor está muy condicionado por esos pavimentos artificiales que no permiten que el suelo vaya regulando su temperatura. Después, vegetación a tres escalas: la que cubre el suelo para evitar la erosión, la que genera áreas de confort visual y la arbórea. Esta última es clave, una plaza blanda está llena de árboles. Luego también es muy importante la presencia de agua.