Adiós a los seis Prestige de la ría de O Burgo

El Gobierno licita por 48,6 millones el dragado de 583.337 metros cúbicos de lodos, una cifra que multiplica por seis la capacidad del buque que causó el peor desastre ecológico de Galicia. Los mariscadores solicitan una reunión entre el Estado y la Xunta para determinar las compensaciones


A Coruña

El Gobierno ha sacado a licitación el dragado de los lodos contaminantes de la ría de O Burgo, la obra definitiva para recuperar ese espacio natural, degradado durante décadas por vertidos de aguas fecales y otras fuentes contaminantes que se fueron eliminando durante los últimos años. El delegado del gobierno en Galicia, Javier Losada, confirmó ayer el inicio de la tramitación de los trabajos largamente esperados, que hoy mismo, o a principios de la semana que viene, se publicara en el Boletín Oficial del Estado, dando así inicio al proceso. 

¿En qué consistirán los trabajos de recuperación?

El objetivo del Ministerio de Transición Ecológica es retirar 583.337 metros cúbicos de lodos que en algunas zonas presentan contaminación por aguas fecales y metales pesados procedentes de una antigua fábrica de fertilizantes. Esa cantidad casi multiplica por seis la capacidad del petrolero Prestige, responsable de la mayor catástrofe ecológica ocurrida en Galicia, cuyos tanques de carga tenían un volumen de 100.813,36 metros cúbicos.

Del total, 223.361,75 metros cúbicos se depositarán en un punto de vertido al mar «con un estricto control ambiental», al que se envían los materiales procedentes de los puertos autonómicos.

Otros 174.284,89 metros cúbicos se aprovecharán en recintos ambientales sobre los que se generarán espacios verdes que darán continuidad a los paseos que rodean la ría en la actualidad.

Además se retirarán 185.690,4 metros cúbicos de áridos para facilitar la recuperación de los bancos marisqueros. Esos materiales se emplearán en la restitución de las condiciones hidrodinámicas en la zona intermareal, además de la mejora del fondo de la laguna de Culleredo y de los propios bancos. El material extraído en la zona más exterior de la ría, la menos deteriorada, se depositará en la playa de Santa Cristina. 

¿Qué medidas de protección se aplicarán durante los trabajos?

Durante la retirada de los lodos, el plan del Ministerio de Transición Ecológica prevé que se preserven los hábitats de las aves invernantes y las praderas de fanerógamas, que miden más de 227.310 metros cuadrados y están situadas en la margen de Culleredo. En esa zona no se intervendrá, con el fin de salvaguardar esas especies. Además está prevista la recogida de las especies marisqueras antes de que comiencen las obras y, cuando hayan finalizado, la resiembra con semillas procedentes de viveros.

Además, el plan del Gobierno incluirá el trasplante de la fanerógama marina -Zostera noltii- y acciones de limpieza para eliminar especies invasoras, como la Cortadeira selloana, más conocida como carrizo de la pampa o incluso plumachos, que se ha extendido por toda la zona. Finalmente, está previsto completar la recuperación del tránsito peatonal en todo el borde litoral. 

¿Con qué presupuesto cuenta la intervención?

El coste total de los trabajos asciende a 48,6 millones de euros. En los presupuestos del Estado de este año figura una partida de 20 millones, y el resto se invertirá en los próximos ejercicios. El proyecto será financiado con cargo a los Presupuestos Generales del Estado y al Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder).

Esas cantidades no incluyen las importantes inversiones realizadas en los últimos años en los ayuntamientos de A Coruña, Culleredo, Oleiros y Cambre, que comparten la ría, para poner fin a los vertidos a la misma. Desde la Delegación del Gobierno cifraron ayer el desembolso del Estado para poner fin a ese problema en más de 110 millones de euros. 

¿Cuándo terminarán las labores de dragado?

Los trabajos tienen un plazo de ejecución de 26 meses. Antes de que se inicien las obras será preciso terminar los trámites de adjudicación. Las empresas interesadas en el proyecto podrán presentar ofertas hasta el 3 de marzo y unas semanas después, el 29 de abril, se abrirán los sobres.

La fecha definitiva de adjudicación dependerá del análisis de las ofertas, que harán los técnicos del ministerio, y de los posibles recursos que puedan presentar las empresas. Así, casi con total seguridad, la adjudicación no se producirá hasta el segundo semestre del año. Losada señaló que no se puede confirmar una fecha concreta, pero se mostró seguro de que las obras comenzarán durante este mismo año.

El hecho de que el proyecto esté financiado por la Unión Europea debería facilitar que se cumplan los plazos, ya que el uso de fondos europeos está condicionado a que los trabajos se ejecuten en un tiempo limitado. 

¿Cómo se garantizará que la ría continúe limpia?

El delegado del Gobierno subrayó que se aplicará un «minucioso» control ambiental «para que la historia no se repita». Los controles comenzarán antes incluso del inicio de las obras y se prolongarán durante diez años. Incluirán el análisis y la vigilancia de las aguas y sedimentos en todas las zonas de dragado, la vigilancia y el control de las especies bentónicas (que viven en el fondo marino) y de las invasoras, además de hacer un seguimiento a la evolución de las praderas marinas, las especies de bivalvos y de las distintas actividades que se desarrollan en la ría y su entorno inmediato.

El Ejecutivo saca pecho por una decisión esperada y aplaudida

«El Gobierno cumple», dijo su delegado en Galicia, Javier Losada, tras anunciar la licitación del dragado de la ría de O Burgo. Losada felicitó a la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, y al secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, por sacar adelante el proyecto, aprobado de forma definitiva el pasado 22 de septiembre.

Tras las críticas de la oposición a los presupuestos del 2021, en los que no hay fondos para infraestructuras claves como el tren a Langosteira, Losada insistió en ese mensaje de cumplimiento de compromisos, y recordó que el Gobierno ha licitado la pasarela de Pedralonga, primer paso de la remodelación de Alfonso Molina, el inicio de las obras del enlace de Sol y Mar en Oleiros, o la recuperación de la fábrica de armas para construir la Ciudad de las TIC en A Coruña.

El alcalde de Oleiros, Ángel García Seoane, calificó el anuncio de la licitación de «magnífica noticia» tras «máis de 20 anos de loita», y subrayó que «temos que felicitarnos todo» por una «importante mellora para o benestar do conxunto dos cidadáns».

El alcalde de Culleredo, José Ramón Rioboo, destacó que es «de las mejores noticias posibles para el inicio del año».

El BNG, que recordó el trabajo de su portavoz en Bruselas, Ana Miranda, para lograr la implicación de la UE en el proyecto, subrayó que las obras nunca se habrían puesto en marcha sin la «presión social», a la que intentaron contribuir desde los distintos parlamentos. El Bloque recordó que está pendiente el asunto de las compensaciones económicas a los mariscadores que se verán afectados por las obras, que valoraron en 1,3 millones de euros.

Losada atribuyó ayer la responsabilidad de tramitar esas compensaciones al Gobierno gallego.

Desde el sector marisquero señalaron que el dragado «es una noticia esperada y desde el colectivo estamos muy contentos al ver que por fin la licitación de esta obra tan esperada y necesaria se hace pública», dijo Manuel Baldomir, miembro de la directiva de marisqueo a pie de la Cofradía de Pescadores de A Coruña.

Pero Baldomir también lamentó la «incertidumbre» sobre las compensaciones y lamentó que Xunta y Gobierno continúan sin concretar la cuestión.

Los eurodiputados vieron los lodos. La visita en febrero del 2013 a O Burgo por representantes de la Comisión Europea les sirvió para constatar la realidad denunciada por los mariscadores sobre el estado de la ría
Los eurodiputados vieron los lodos. La visita en febrero del 2013 a O Burgo por representantes de la Comisión Europea les sirvió para constatar la realidad denunciada por los mariscadores sobre el estado de la ría

Tres décadas para sanear una ría por la que Europa sacó los colores

Los mariscadores espolearon, sin éxito hasta ahora, la regeneración de un estuario amenazado por la contaminación

d. vázquez

Con la desaparición en A Pasaxe de la casa Carnicero el día 31 se fue uno de los vestigios del gran potencial marisquero que tuvo la ría de O Burgo antes de quedar tocada por el exceso de civilización en sus riberas. Hay documentación desde el siglo XVIII que acredita que era zona de exportación de ostras, pero la primitiva marisma ha sufrido por vertidos, rellenos y la explotación arenera para la construcción. Las ostras que se extrajeron en otra época son ahora carne de hemeroteca.

Saneamiento

Un estudio de 1991. Con una ría con mucha presión urbanística, lo primero que se intentó atajar fueron los vertidos. La Xunta realizó un estudio hace 30 años dentro de su Plan de Saneamento das Rías Galegas, y los resultados ya evidenciaban la degradación del estuario: concentraciones muy altas de sodio y potasio, altas de hierro y manganeso y elevadas de sulfatos, además de nitratos en la desembocadura del Mero, causada principalmente por los vertidos de la industria de aceites y del matadero, alcanzando niveles críticos. Citando análisis de E. Carral, R. Villares, X. Puente y A. Carballeira, se indicaba que la ría tenía valores de carbono muy altos, concentración elevada de cobre, considerable de plomo y moderada de cobalto, cromo y níquel.

industria

La Cros y Bunge. Estas dos industrias instaladas en su día en Culleredo, frente a la ría y junto al cauce del Mero, respectivamente, fueron señaladas como los principales focos de contaminación. La fábrica de abonos funcionó entre 1929 y 1990, y sus terrenos llevan a la espera de ser descontaminados desde aquel momento. En el caso de la aceitera, la fábrica se instaló en 1967 y cerró en el 2009 después de ser acusada de verter 408.000 litros diarios de residuos industriales, cuyas consecuencias se vinculaban a unos análisis de bacterias que duplicaban lo permitido para poder instalar plantas de marisqueo en la zona. Sin embargo, no fueron las únicas empresas señaladas y también se denunciaron durante años fugas en la red de saneamiento como otros focos de contaminación.

Los mariscadores

En retirada. Han sido siempre los primeros en reclamar el saneamiento y el dragado de la ría. Ya lo pedían hace cuatro décadas, pero sus palabras no han tenido éxito hasta ahora. En sus épocas de esplendor en la ría llegaron a trabajar unos 2.600 mariscadores, en el año 92 se habían reducido a 1.000 y actualmente se calcula que son 79 entre a pie y a flote. Pese a su reducido número, su presencia trabajando en espera de la licitación supuso el último rifirrafe entre la Administración central y la autonómica.

El asunto llega a la UE

Tirón de orejas y financiación. La Comisión Europea visibilizó los problemas de la ría en el 2009 al tener en cuenta la denuncia de un parque de mariscos obligado a cerrar por contaminación y emprender una investigación sobre los vertidos en la ría. Esa denuncia no fue la única; desde la cofradía se remitieron varios informes ese año sobre otros focos de contaminación y fugas registrados y el BNG también elevó los problemas a la Comisión Europea, que abrió un procedimiento de infracción contra el Estado español. La visita de tres eurodiputados en el 2013 solo sirvió para corroborar que todo era cierto, y los lodos, un problema. Más allá de poner el foco en O Burgo, Europa también está detrás de la solución, ya que cofinancia las obras que se van a poner en marcha.

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