Discípulos de Einstein revelaron algunos secretos de la ciencia

Antía Urgorri Serantes
Antía Urgorri RIBEIRA

CIENCIA

En directo | Semana temática en Ribeira La jornada inaugural de la exposición organizada por la comunidad educativa del Número Uno contó con gran afluencia de público, que quedó boquiabierto con los experimentos

25 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

CAPACIDAD TORÁCICA A PUNTO. ¿NIVELES ADECUADOS? Inertes sobre carteles pegados en la pared, eruditos de la ciencia como Newton, Pasteur o Einstein contemplan desde ayer como sus discípulos ribeirenses demuestran sus conocimientos en fisiología, química o cromatografía. Son cerca de noventa alumnos del Instituto Número Uno que, durante los próximos días, exhibirán en el pabellón del centro educativo los más variados y originales experimentos. La sesión inaugural, que tuvo lugar por la mañana, contó con la presencia de numerosos alumnos, docentes, y padres, así como de personas ajenas a la vida escolar que se interesaron por conocer la iniciativa. Durante gran parte del día se celebró una jornada de puertas abiertas. En el gigantesco laboratorio, ubicado en el pabellón del centro, los estudiantes se fueron agolpando delante de los diferentes mostradores con el objetivo de hacerse un hueco. Al otro lado de la mesa, un alumno convertido en profesor explicaba, con gran claridad y detenimiento, el funcionamiento de un experimento científico. Experimentos La capilaridad es la lección sobre la que diserta la alumna de bachillerato Olaya Mato. Con un clavel en la mano metido sobre un vaso de agua, expone: «Echamos tinta azul en un recipiente y en él depositamos una flor blanca. Al poco tiempo, las hojas de la planta cambian de color». En el puesto donde se encuentran las ribeirenses Sara Sevilla, Rita Muñiz e Isabel Santamaría se puede jugar al tangram. Tal y como dan a conocer las chicas, se trata de un juego de origen chino, compuesto por siete piezas geométricas. El objetivo consiste en formar con esos pedazos diversas figuras. Ver un eclipse de sol o conseguir el efecto venturi son otras de las posibilidades que ofrece la iniciativa. A escasos metros, un grupo de chicos habla sobre el denominado principio de acción y reacción, por el cual un barco es capaz de moverse sólo. Además de la explicación de los jóvenes estudiantes, los asistentes a la exposición tienen a su alcance cuantiosos carteles informativos, un ordenador portátil e incluso páginas web.