Científicos contra el despoblamiento

Maruxa Alfonso Laya
m. alfonso REDACCIÓN / LA VOZ

CARBALLO

Ana Garcia

El CSIC coordina una plataforma que fomenta la puesta en marcha de empresas basadas en el I+D+i que ayuden a fijar población en áreas castigadas por el abandono

09 ene 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

ALCINDER. Estas son las siglas de la nueva plataforma temática puesta en marcha por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) con el fin de luchar contra la despoblación. Se trata de un instrumento que busca facilitar la transferencia del conocimiento científico a la sociedad para desarrollar iniciativas de emprendimiento basadas en el I+D+i con el fin de contribuir a fijar población en áreas geográficas castigadas por el abandono rural. En una primera fase, se pondrá en marcha en Galicia, Castilla y León y Asturias, pero el objetivo es extender este proyecto al resto del territorio de la conocida como España Vaciada.

«Estudios científicos previos nos han permitido demostrar la existencia de un gran patrimonio agrario desconocido e incluso abandonado en zonas rurales despobladas con posibilidades de valorización mediante el desarrollo de explotaciones agrarias e industrias sostenibles de alto rendimiento económico», explica la doctora Carmen Martínez. La responsables del Grupo de Viticultura de la Misión Biológica de Galicia, y el investigador de su equipo, José Luis Santiago, serán los encargados de coordinar esta nueva plataforma, de la que formarán parte 16 grupos multidisciplinares del CSIC, quince empresas y tres fundaciones. «Nuestro objetivo es facilitar alternativas para la creación de microindustrias rentables que combinen tecnología puntera, recursos naturales, agrícolas y ganaderos, la cultural, el paisaje y el capital humano», añade la doctora.

La iniciativa ha comenzado por crear una página web en la que se colgará toda la información. «La idea es ir poniendo al servicio de los habitantes de estas zonas despobladas los resultados de las investigaciones y ayudarles a desarrollar iniciativas», añade Salinero. El sistema ya está funcionando con algunas investigaciones, como la de variedades autóctonas de olivos que hizo el CSIC o la obtención de aceites a partir de semillas de uva. Pero la idea es llegar a más gente y que estas investigaciones sean el germen de pequeñas empresas que permitan fijar población en el rural.

Son varias las líneas de investigación planteadas por las plataforma ALCINDER, que abarcan disciplinas tan diversas como las ciencias agrarias, la veterinaria, acuicultura, informática, telecomunicaciones, mecánica, robótica, química, microbiología, salud, farmacología, alimentación, nuevos materiales, energías sostenibles, economía, turismo, historia, arte, demografía, sociología, ciencia política, urbanismo y vivienda. Y es que la idea es que estas nuevas empresas puedan incorporar y contar con las últimas tecnologías, de ahí que se incluyan también equipos de robótica. Otra de las propuestas es la de elaborar un estudio sobre cada uno de estos pueblos que se está abandonando, de ahí que se haya incluido a equipos de demografía y sociología. «Nosotros iremos también a cada zona, la recorreremos, veremos la orografía y los suelos y las condiciones que tiene para después ver qué es más rentable hacer allí», explica Salinero. Y es que la idea no es «que todos de repente se pongan a plantar olivo, sino que cada uno se especialice, que cada uno tenga su nicho», añade.

Desde el CSIC explican que el marcado carácter interdisciplinar de la plataforma y el objetivo de abordar el reto de la despoblación de forma transversal propicia la implicación de diferentes sectores y grupos científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. La plataforma está abiertas a que se sumen empresas de otros sectores, más grupos de investigación y agentes sociales de áreas afectadas por el abandono rural. También quiere establecer sinergias con otras entidades de similares características para unir fuerzas en la búsqueda de soluciones al reto demográfico al que se enfrenta la sociedad española. «Sabemos que es un proyecto muy ambicioso, pero queremos ponerlo en marcha y creemos que vamos a tener éxito con algunas pequeñas empresas. De hecho, calculamos que en un año puedan estar funcionando las primeras empresas», concluye.

Seresco, Robotnik Automation, Bodega Vítheras, Bodega Lar de Ricobao, Adegas Moure, Aceites Ouro de Quiroga, Viveros Costa de Lóngaras, Industrias Lácteas Asturianas, Silva Maris Botanicals, Athisa Biogeneración, 3edata Ingeniería Ambiental, Artica Ingeniería e Innovación, Berenguela, Eofuz, Sánchez Pardo Asociados Comunicación, Fundación Juana de Vega, Fundación Valdés Salas y la Academia Española del Perfume son las empresas que ya están colaborando con esta plataforma.

El CSIC dice que hay un gran patrimonio agrario que se pueden poner en valor