Políticos a la moda, desde el chic al «casual»


Debe de ser cosa de la resaca del desfile del Centro Comercial Aberto de Carballo (CCA), o simplemente hastío político (prematuro, porque la campaña ni ha empezado, pero hastío al fin y al cabo), porque mientras que unos se fijan en lo que dicen o a quién critican los candidatos al Parlamento gallego, a otros se nos da por fijarnos en lo que llevan puesto. ¿Frívolo? Puede, pero a veces lo que sueltan algunos es también totalmente insustancial. Y que quieren que les diga, pero los mítines son en ocasiones mucho más divertidos que las mejores pasarelas de moda. Ellas, como siempre (y aquí que no haya dobles lecturas), arriesgan más, y van desde el atuendo más deportivo y desenfadado, como el que lució Marisol Soneira Tajes hace unos días en Camariñas, durante el recorrido que realizó el exministro Francisco Caamaño Domínguez; hasta lo más chic, y no es la primera vez, que suele lucir Beatriz Mato Otero, conselleira de Traballo y número uno de la lista del Partido Popular de Galicia por la provincia de A Coruña. No hay más que ver lo conjuntada que acudió a Cee, donde quedó claro que para lucir hay que sufrir, porque a pesar de lo que orballaba, Mato lució sin problema alguno unas coloridas sandalias, a juego, como siempre, con su vestido. Que ya lo he dicho en otra ocasión, pero es ver a la conselleira y recordar aquello de «qué mona va siempre esta chica», que el personaje de la genial Mariví Bilbao decía cada dos por tres en Aquí no hay quien viva.

Paseó tan guapa la conselleira por Cee que casi pasaron desapercibidas la alcaldesa, Zaira Rodríguez Pérez -más de sport, más otoñal, pero también muy conjuntada-, y Marisol Piñeiro Martínez (número 15 del PP al Parlamento), a quien, por cierto, le sientan muy bien las mechas rubias. La carnotana eligió para la ocasión un look de entretiempo, traje oscuro (siempre elegante, un básico, que dirían los gurús de la moda), que alegró con un pañuelo de colores (un complemento muy socorrido, que volverían a decir los gurús de antes) y zapato rojo (aquí de las tres fue la que mejor acertó, ni las sandalias de verano de la conselleira, ni los botines de invierno de la alcaldesa).

Pero para zapatos los del alcalde de Camariñas, Manuel Alonso de León, que no sé si se habrán fijado, pero siempre brillan como si los hubiese estado limpiando durante varias horas. La verdad es que el regidor luce siempre elegante, con trajes que parecen cortados a medida y modernas corbatas, como la verde que lució esta semana semana para acompañar a Francisco Caamaño. El exministro, en cambio, parece que para la precampaña ha optado por una imagen más relajada, dejando a un lado la seriedad que le exigía su puesto de ministro y optando, como los socialistas de antaño, por las chaquetas de pana o panilla. Elegancia casual (léase en inglés), que diría el gurú.

Nada tienen que ver con la política o la precampaña, ni con la campaña que se nos avecina, otros dos elegantes vecinos de la Costa da Morte, que estos días también son noticia. Por un lado el fisterrán (de Sardiñeiro para ser exactos) Julio Castro Marcote, director del compostelano Hostal dos Reis Católicos. Además de elegante, ha hecho un gran trabajo en el establecimiento, que acaba de situarse entre los diez mejores paradores de España, según una web especializada en turismo. Las que también han dejado el pabellón de la Costa da Morte muy alto (a la par que elegantes) son la presidenta de la Asociación de Amigos do Liño, Carmen Riveiro, y la palilleira Isabel Carril, que participaron en el Encontro de Palilleiras de Marín.

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