Fernández Currás: «No podemos hablar de crear empleo con tasas de crecimiento por debajo del 1,5%»
ECONOMÍA
La responsable de las cuentas autonómicas advierte de que la Xunta agotará todas las vías para reclamar los 243 millones del Fondo de Cooperación y defiende el uso de capital privado para mantener la inversión
23 oct 2010 . Actualizado a las 04:06 h.Reforzada por su papel en la fusión de las cajas como uno de los activos más solventes del Gobierno Feijoo, Marta Fernández Currás asume ahora la papeleta de unas cuentas con las que Galicia cae al nivel del primer año del bipartito.
-Son unos Presupostos muy difíciles, los más duros de la historia de la autonomía.
-Sin duda. Sí han sido complicados, porque todos nos creemos con derecho a lo que teníamos y todo nos parece imprescindible. Pero este Gobierno ha demostrado cohesión. El aprendizaje de recortes continuos nos llevó a ensayar una disciplina y un compañerismo. Mejor o peor, pero nunca dudamos de que seríamos capaces de cerrarlos.
-Pero en ese proceso también hubo tensiones con algunos compañeros de Gobierno.
-Todas las negociaciones presupuestarias son tensas. Es un Gobierno nuevo, con muchas ideas y ganas de llevarlas a cabo. Tensiones hubo con todas las consellerías, porque explicar la realidad de lo que tenemos es difícil. Uno siempre piensa que Facenda tiene una varita mágica, que se reserva un as en la manga, pero cuando ese as es negativo ahí está la dificultad.
-Con 1.777 millones menos creen que la economía crecerá un 1% y se frenará el paro. Pese a la tijera, ¿las cuentas son ambiciosas?
-Son realistas. Los dos últimos trimestres han sido buenos. Crecemos a un ritmo que casi duplica el de España. Teníamos una previsión de destruir la mitad de empleo que el año anterior, y esperamos cerrar este año con un 15%. A partir de ahí, un crecimiento de una décima no es significativo. No podemos hablar de crear empleo, porque no es consistente con tasas inferiores al 1,5%.
-Prevén que Galicia acabe el año con un repunte del paro del 2% y que en el 2011 solo avance una décima. En la calle no se aprecian tantas alegrías.
-Tenemos índices positivos. El de producción industrial es muy bueno y el sector servicios se comporta muy bien. El Xacobeo ayuda, pero tenemos un mejor comportamiento que la media nacional. Por lógica, eso se traduciría en un aumento inmediato de la contratación. Pero la economía no es tan sencilla. Los empresarios asumen riesgo, pero con moderación. Y las Administraciones, en su conjunto, no les mandamos los mensajes de confianza que necesitan. Por eso hemos apostado por orientar dos de las cinco rebajas fiscales al mundo empresarial.
-¿Qué pasará si no ingresan los 243 millones del Fondo de Cooperación que han incluido en las cuentas?
-Es que hago causa de Estado de esos 243 millones. Hay un derecho absoluto a su percepción. Tenemos acuerdos firmados en comisión bilateral y en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, y una ley que prevé la concesión del fondo. Este año ya lo percibimos. No es imaginario. Y su destino es reforzar el Estado de bienestar y solventar desequilibrios territoriales. El sistema de financiación no está garantizando, en los términos que nos traslada el Estado, el sostenimiento de la sanidad, la educación y los servicios sociales.
-Sitúese en la tesitura más negativa. Hacienda sigue cerrada a transferir el fondo, la Xunta recurre, pero Galicia se queda sin los 243 millones. Tendrían que revisar los Presupostos.
-Antes agotaríamos todas las vías, y no solo son las judiciales. Podrían pedirse medidas cautelares o una comisión bilateral. Esperamos una reunión de ese Consejo. Y, llegado el caso de un no rotundo, hemos demostrado tener cintura para resolver esas situaciones.
-Alguien puede pensar que la Xunta, sabedora de que no cobrará antes del 2013, juega una baza para seguir denunciando agravios del Gobierno.
-Eso ya me parece... Es que hablamos de Administraciones territoriales que prestan servicios. En sentido contrario, podía plantear que es una baza que lanzan en contra de algunas comunidades para mantener el debate político. Son cosas que no puedo concebir. Soy optimista y siempre pienso que el interés general prevalecerá.
-Acuden al capital privado para salvar la inversión productiva, pero a costa de hipotecar las futuras cuentas de Galicia.
-Una colaboración público-privada obliga al socio privado a tener esa infraestructura en las mismas condiciones de partida. No vale comparar lo que cuesta una autovía o un hospital por el sistema tradicional o por el público-privado. Es una fórmula ensayada a nivel mundial, que este Gobierno transparenta con valentía. Somos abanderados en esa transparencia, porque como ustedes no tengan más al detalle de los 17.000 millones de infraestructuras de Fomento...
-Sí, pero las hipotecas hay que pagarlas. En el 2012, esa carga será más elevada y habrá que devolver una media de 500 millones al año al Estado por las liquidaciones negativas. El panorama pinta comprometido.
-No. El escenario diseñado es coherente con el plan estratégico. Hoy construimos un hospital que dentro de 20 años estará en perfectas condiciones. No se puede decir que solo nos queda deuda. Nos queda la infraestructura que una Administración debe ofrecer. Es la misión de lo público: vertebrar el territorio. Desde fuera no nos ayudan mucho, pero alguien tendrá que tirar de Galicia.
-En este contexto toca ser riguroso con la ejecución y la Xunta dejó sin gastar 1.400 millones en obras desde el 2004. La ejecución ronda el 75%. ¿Hay margen de mejora?
-Hay margen para mejorar. Pero también tendremos que aprender a medir la ejecución. Habrá que ver lo que se ha hecho por los demás medios.