Solbes compareció ayer en la Moncloa para explicar los malos datos del IPC de junio con el mismo discurso de meses pasados
12 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.«No es una noticia positiva». Con estas palabras valoraba el vicepresidente económico, Pedro Solbes, el nefasto dato hecho público apenas quince minutos antes por el Instituto Nacional de Estadística (INE) de que la inflación había rebasado en junio la «barrera psicológica» del 5%, algo que no ocurría desde mayo de 1995, cuando el índice de precios al consumo (IPC) registró idéntica tasa.
La convocatoria que el Ministerio de Economía y Hacienda remitió el jueves fijando para la poco habitual hora y lugar de las 9.15 horas en la Moncloa la rueda de prensa en la que Solbes -en lugar de su secretario de Estado, David Vegara- valoraría los datos del IPC hacía presagiar novedades. Pero, salvo constatar que la carrera de los precios aún tiene fuelle para rato -espoleados por los prohibitivos costes del barril de petróleo y por el encarecimiento de los algunos alimentos-, el ministro no dijo nada que no hubiera repetido en los siete meses anteriores.
Justificó el ascenso interanual de cuatro décimas achacándole «tres y media» a la subida del crudo y, «en menor medida, a los alimentos», que enlazó con la huelga del transporte, e insistió en que no es un fenómeno exclusivo de España. Y para argumentarlo, recurrió a que el diferencial con la eurozona se mantiene en torno al punto, lo que muestra que la inflación en la UE también está subiendo. De hecho, está en el 4% según Eurostat, su tasa más elevada desde 1997.
Moderación para final de año
El ministro insistió en que las previsiones de los analistas apuntan a una caída de los precios en la segunda mitad del año, que será más pronunciada en el 2009, aunque matizó que ese escenario de control de la inflación -que el Gobierno y él mismo habían anunciado para la pasada primavera- se produciría «siempre que no haya sorpresas con el petróleo».
En este escenario de precios en ascenso continuo que golpea con mayor fuerza a las familias con menor poder adquisitivo, el vicepresidente admitió que el Ejecutivo tiene un escaso margen de actuación, habida cuenta de su negativa a subvencionar el consumo del combustible, que se ha encarecido en torno a un 20% en los últimos doce meses.
Así las cosas, no hay duda de que, como Solbes afirmaba ayer, «no es una noticia positiva» la de la inflación, aunque lo que los ciudadanos parecen echar en falta es la adopción de algún tipo de medidas que permitan controlar tan desbocados precios.
En este sentido, el ministro apostó -en la misma línea que colectivos de consumidores como la UCE- por «mejorar al máximo el coste de los márgenes de comercialización», especialmente de los alimentos, cuya subida es uno de los factores determinantes en el alza del IPC. Y, preguntado de nuevo por el crecimiento de la economía, nada nuevo, salvo negar que España esté en estanflación.