Caos en la «ratonera» de Crans-Montana: tapón en la puerta, gente grabando con el móvil y descontrol

Pablo Ariza / Silvia Osorio COLPISA

INTERNACIONAL

Reuters

El último balance oficial de víctimas es de 40 muertos y 119 heridos. Las imágenes del inicio del fuego en el bar Le Constellation han generado controversia por la actitud de algunos asistentes, grabando en lugar de ayudar. Algunos testigos: «Intentamos sacar a las personas conscientes, pero muchas se quemaron vivas»

02 ene 2026 . Actualizado a las 17:49 h.

Suiza continúa consternada tras la muerte de 40 personas en el infierno vivido esta pasada Nochevieja en un bar de la estación de esquí de Crans-Montana. El trágico incendio también ha dejado 119 heridos, muchos con quemaduras «graves», según el último balance de las autoridades suizas. En las horas posteriores al mortal accidente empezaron a circular por redes sociales vídeos del momento en el que el local comenzó a arder de forma totalmente descontrolada.

Las imágenes han generado controversia por la actitud de algunos asistentes cuando se desataron las llamas en el techo del bar Le Constellation. En el vídeo se puede ver incluso cómo uno de ellos salta mientras graba el fuego que se propaga a velocidad de crucero por todo el establecimiento o cómo un joven apunta con la cámara de su smartphone a los que trataban de escapar por las ventanas. Varias personas consideraron oporturno grabar con sus móviles las dramáticas escenas en vez de escapar del lugar y dejar el paso libre o ayudar a otras personas que buscaban la salida de forma desesperada.

Otra de las polémicas se produjo en la puerta del local. Mientras algunos seguían con sus móviles, se produjo un tapón de gente intentando huir del infierno. Y ni por esas, con jóvenes amontonados y en la escalera del acceso principal, presos del pánico, quienes les enfocaban con sus móviles no dejaron de hacerlo. Algunos usuarios han criticado la desconexión con la realidad por la forma de actuar de los que se dedicaron a grabar en vez de ayudar a minimizar el desastre.

Origen de la catástrofe

«Todo ocurrió muy rápido», apuntó Axel al periódico suizo Blick. Su amigo Nathan aseguró haber visto a camareras sirviendo botellas de champán con bengalas encendidas en copas de champán. Varios testigos aseguran que estos elementos o una vela de cumpleaños originaron el incendio. «Una mujer estaba sentada sobre los hombros de otra. Tenía dos botellas con bengalas dentro», explicaron los chicos.

Según relataron a este medio, las agitaron tan alto que el fuego tocó el techo y ardió. «De repente, apareció una enorme nube de humo negro y ya no se podía respirar», subrayaron. Todos querían salir, pero las escaleras se atascaron y cundió el pánico. Estos dos jóvenes optaron por esconderse detrás de una mesa para evitar quemarse. Finalmente, lograron escapar de las llamas trepando hasta una ventana que destrozaron con una mesa. «Perdí mis zapatos, perdí mi abrigo, perdí todo lo material, pero al final eso no es lo que importa. Sigo vivo, y luego rezamos por todos los que quedaron atrás», añade Axel.

Stephanie Lecocq | REUTERS

El periódico Blick también recoge el testimonio de un socorrista, de Crans-Montana, Léandre, de 32 años, que fue uno de los primeros en llegar al lugar para socorrer a las víctimas. «Intentamos sacar a las personas conscientes, pero muchas se quemaron vivas», contó a este diario. «Fue difícil ayudar».

En la fiesta, según han relatado testigos del siniestro, había «muchas nacionalidades». La estación, en el cantón de Valais, se encuentra a unos 135 kilómetros de Zúrich y unas dos horas en coche de Berna, la capital de Suiza, y es frecuentada especialmente por turistas británicos, italianos y franceses. La noche de fin de año estaba marcada en rojo en el calendario. Se estima que en el momento de desatarse las llamas y provocar una gran explosión que arrasó con el establecimiento se encontraban allí cerca de 200 personas.

Stéphane Ganzer, miembro del gobierno local del Valais, ha aclarado que el incendio no fue aparentemente provocado por una explosión, tal y como se consideró en un principio sino por una súbita ignición que hizo que «todo el edificio se incendiara repentinamente». Las explosiones que dijeron haber escuchado varios clientes pudieron producirse a posteriori, al reventar botellas de champán y diversos elementos pirotécnicos, aunque todavía las causas se mueven en el terreno de las hipótesis.

El presidente del cantón, Matthias Reynard, ha adelantado que la identificación de las víctimas «puede llevar tiempo» ante «una situación crítica» provocada por «heridas graves y quemaduras importantes». Los servicios de emergencia definen el accidente como una «gran catástrofe».