El cuadro que simboliza la barbarie de la guerra es protagonista involuntario de una de las últimas polémicas (la petición del PNV de exponerlo en el País Vasco) de la polarizada escena actual. Y nos recuerda a qué conduce la sinrazón, como la que encontramos en nuestra hemeroteca al repasar su historia.
El lendakari, Imanol Pradales, reprocha al Gobierno que no autorice la movilización de la obra mientras que la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, tilda «de cateta» la propuesta del PNV