María Rosa Pouso y Rosa María Prado fueron sentenciadas a 3 años y 6 meses de prisión y 3 años y 3 meses respectivamente por el lavado de dinero a través de la inmobiliaria familiar
Sérgio Roberto de Carvalho traficó bajo la identidad falsa de Paul Wouter y, para evitar un juicio en la Audiencia de Pontevedra, falsificó un certificado de fallecimiento alegando covid