Diana Gonçalves reúne en el Museo do Pobo Galego la embarcación familiar sumergida durante 40 años, documentos inéditos de Lisboa sobre el control de las trapicheiras y dieciocho años de historias de la «raia»
Poco después del siniestro aseguró que había contactado con todas las familias y después se retractó: «Yo, como alcalde, no puedo tener directamente el contacto de las personas. Es una cuestión de ley. Los tienen las aseguradoras y las embajadas. Pero les he dicho a todas que mi oficina está abierta»
Explican que la decisión viene motivada por las dificultades organizativas que comunicaron Viana do Castelo y Braga, lo que condiciona la presencia de la ciudad