A partir de ahora ya no bastará con el análisis del ADN nuclear para determinar el mecanismo molecular de las distintas dolencias, sino que deberá hacerse en combinación con el genoma mitocondrial
Los forenses tienen mucho sentido del humor, aunque sea negro como el carbón. Solo así son capaces de afrontar tareas tan desagradables con identificación de cadáveres o análisis de cuerpos en descomposición. Un humor del que J.M. Mulet se apropia en su nuevo libro «La ciencia en la sombra» para desvelar qué hay más allá de CSI.