Los usuarios de la plaza se inclinan mayoritariamente por mantener el aspecto actual del recinto Quién lo iba a decir. La idea del Ayuntamiento y de los hosteleros de cubrir las terrazas de María Pita ha descubierto el amor de los coruñeses por su plaza. Frente a los que defienden la posibilidad de ignorar la lluvia y el viento están -mayoría- los que rechazan cambios en un espacio que consideran «monumental». Los titulares de los negocios en la plaza, por su parte, se frotan las manos ante el futuro, un futuro que, según dijo uno de ellos, «echará por tierra la soledad actual de la plaza para convertirla en un destino de masas».
ANA RODRÍGUEZ