Menos estrellas que en el cielo

JOSÉ M. FERNÁNDEZ ,

DEPORTES

Nada como una Copa del Mundo para reivindicarse, pero también para fabricarse el estigma de fracaso o comenzar el declive. De cualquier forma, el escenario perfecto para que los protagonistas del balón -los futbolistas- conquisten su pequeño trocito de gloria. Ni siquiera el brillo de una final imborrable puede ocultar que el exotismo oriental ofreció más fracasos que éxitos. Sea por las rápidas eliminaciones de Argentina, Francia o Portugal, o por la factura que un sobrecargado calendario ha pasado sobre gran parte de los protagonistas -sobre todo, los que desarrollan su carrera en Europa-, lo cierto es que los tapices de Corea y Japón cuestionaron a un buen puñado de estrellas y confirmaron el desembarco de una decena de prometedores peloteros. B La triple R de Brasil : El campeón del mundo es un caso aparte. La buena noticia, el regreso de Ronaldo . Todavía no es el delantero deslumbrante que se paseo por la Liga española, pero, incluso a medio gas, es el mejor ariete del planeta. Para siempre, el Mundial de Corea y Japón irá asociado a la figura del delantero del Inter, a la aparición de Ronaldinho -anuncia más de lo que ha ofrecido- y a la intermitencia del individualista Rivaldo. Menos sorprendente resultó la confirmación de Roberto Carlos y Cafú , la pareja de laterales-extremos y excelente la aportación del guardameta Marcos . B Ballack y Frings : Al parecer, nadie esperaba nada de Alemania. Un combinado basado en la personalidad de Khan y en la esperanza de Ballack . Pese a perderse la final por sanción, el hasta ahora centrocampista del Leverkusen -la próxima temporada jugará en el Bayern de Múnich- ofreció buena parte de lo que es capaz: marcó tres goles, canalizó el juego ofensivo y se postuló como la gran esperanza alemana para el Mundial del 2006, aunque entonces rondará los 30 años. La grata sorpresa del equipo de Voeller fue Frings , un fornido centrocampista de 25 años del Werder Bremen que llegó a Corea como suplente y se adueñó de la banda derecha. B La sorpresa turca : En su segunda aparición en un Mundial -la primera, en Suiza 54-, Turquía dejó constancia de su vertiginoso ascenso de los últimos años. La tercera plaza y el recuerdo del gran partido de semifinales ante Brasil tiene varios nombres propios. El primero, Emre Belozoglu , a sus 21 años un clon de Gica Hagi que milita en el Inter de Milán. Como el rumano, Emre parece hecho para destacar en las grandes citas, tiene una zurda de seda y maneja con habilidad los ritmos. Hasan Sas ha sido el complemento perfecto para la pausa de Emre; agresivo y vehemente, el volante del Galatasaray se pierde en las batallas particulares, pero posee el inconfundible aroma competitivo de Stoichkov. B Las estrellas africanas : Se esperaba más del emergente fútbol africano, pero sólo Senegal dejó muestras de su progresión. Dos nombres propios: el delantero Diouf y el volante zurdo Fadiga . Habilidoso y veloz, después de amargar la existencia a Francia, el hasta ahora delantero del Lens Diouf -acaba de fichar por el Liverpool- fue la estrella de la primera semana del Mundial. A sus 27 años, el volante zurdo del Auxerre Khalilou Fadiga se ganó los primeros titulares de prensa tras el hurto de un collar en una joyería de Seúl, pero posteriormente dejó constancia de su enorme potencial. B Owen y Ferdinand : Aunque amparado en el defensivo sistema impuesto por Eriksson, Rio Ferdinand -23 años- fue un valladar. Pese a que los seguidores del Leeds cuestionan sus elevados emolumentos, Ferdinand pasó con notable alto la prueba. Intermitente y castigado al banco en demasiadas ocasiones, Michael Owen dejó destellos del nivel de un Balón de Oro. La habilidad y velocidad en el área del joven -22 años- delantero del Liverpool tuvo mucho que ver en que Inglaterra sobreviviera al grupo de la muerte. B Las estrellas de la Concacaf : Estados Unidos y México sobrevieron a la criba de la primera fase y se encontraron en octavos de final. Quizá su fútbol carezca de la contundencia y esplendor de sus colegas sudamericanos, pero convendría no despreciar algunas de sus individualidades. Por encima de todos, el central mejicano del Mónaco Rafael Márquez , algo más que un proyecto de buen jugador: un central elegante, inteligente tácticamente y con un excelente manejo del balón. Más conocido, por su veteranía -29 años-, el centrocampista del Sunderland Reyna y el delantero de 20 años del Leverkusen -cedido al Earthquakes- Donovan ; ambos fueron las principales bazas para que Estados Unidos estuviera a punto de apartar de la semifinal a Alemania. B Supervivientes de la debacle : Aimar se plantó en Japón como un suplente de lujo y, al igual que en el Valencia, el técnico echó mano de su habilidad para salir del atolladero. El centrocampista valencianista fue lo mejor de una decepcionante Argentina, muy por encima de un discreto Verón. Quizá las individualidades españolas no salieron reforzadas del Mundial, pero un par de jugadores anuncian el relevo: Casillas llegó con la losa de una larga suplencia en su equipo y cuestionado por la no convocatoria de Molina, pero el madridista, pese a un par de pifias, exhibió una madurez impropia de sus 21 años y los reflejos de un grande. Un par de partidos le bastaron a Joaquín para reivindicarse como uno de los extremos más prometedores del fútbol europeo, un regateador de verdad, a la vieja usanza, descarado y joven.