El próximo jueves se espera que los ministros árabes de Exteriores se reúnan en El Cairo para decidir si imponen sanciones económicas y políticas contra Damasco.
El jueves pasado, Siria anunció por escrito al organismo panárabe que aceptaría recibir a la misión de observadores, siempre y cuando se introduzcan «ligeras modificaciones» en el programa.
Se podría obligar a Bashar al Asad a aceptar en su territorio la presencia de observadores árabes, pese a que la oposición cree que ni eso evitará su caída.
También se han producido tiroteos contra la multitud en el barrio de Qusur y en la plaza de Jobb, en Homs, así como en el municipios de Harasta, una de las más afectadas por la represión en las últimas semanas.