El Consejo de Derechos Humanos condenó ayer las graves violaciones de los derechos y libertades cometidas por el Gobierno sirio para reprimir las protestas.
El ministro de Exteriores británico, William Hague, no quiso avanzar qué medidas concretas se discutirán, pero confirmó que también estará sobre la mesa la opción de un embargo a las importaciones de crudo iraní.
Las sanciones incluyen la suspensión de las relaciones con el Banco Central sirio y la congelación de los bienes financieros de los miembros del gobierno sirio.
La represión contra los opositores continúa pese a las sanciones económicas aprobadas por la Liga Árabe contra Damasco y consideradas por el ministro sirio de Exteriores, Walid al Mualem, de «declaración de guerra económica».
Un informe sobre las violaciones a los derechos humanos en el país desvela que las órdenes de disparar y maltatar a los civiles se originaron en directivas emitidas a nivel más alto de las Fuerzas Armadas y del Gobierno.