Un gallego prueba que la extracción de sangre ayuda a prevenir la diabetes

SOCIEDAD

Una dieta alimentaria que prime el consumo excesivo de carnes rojas es perjudicial

09 jul 2009 . Actualizado a las 02:02 h.

Es un acto solidario, pero ahora también se sabe que tiene efectos benéficos para el propio organismo. Algo tan sencillo como donar sangre tres veces al año, en el caso de las mujeres, o cuatro, en el de los hombres, ayuda a prevenir la diabetes de tipo 2, la más común entre personas obesas y ligada a un estilo sedentario de vida. ¿Por qué? Porque contribuye a eliminar del organismo el exceso de hierro aportado por una dieta rica en carnes rojas, la más habitual entre el común de los ciudadanos. A diferencia del hierro suministrado por vegetales como las lentejas, que no es absorbido por el organismo, el procedente del solomillo o de los embutidos se acumula en el cuerpo y provoca la oxidación de tejidos. También distorsiona el metabolismo del hígado, lo que afecta a la producción de insulina y favorece la diabetes.

La benéfica relación entre donación de sangre y menor riesgo de diabetes acaba de demostrarla un equipo de endocrinos del Hospital Josep Trueta, de Gerona, dirigido por el investigador gallego, natural de Sarria, José Manuel Fernández-Real. El estudio, incluido dentro de los proyectos del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), que coordina desde Santiago el doctor Felipe Casanueva, consistió en la realización de ensayos clínicos a 30 pacientes varones con una media de edad de 50 años con diabetes tipo 2. La mitad siguieron su programa estándar de dieta, ejercicio y medicación, mientras que la otra mitad se sometieron al mismo tratamiento y se les aconsejó que donaran sangre tres veces (una cada 15 días) durante seis semanas. «Los pacientes que donaron sangre experimentaron una mejoría significativa del control metabólico, de la resistencia a la insulina y de la función vascular manteniendo la misma medicación», resalta José Manuel Fernández-Real. Es más, la resistencia a la insulina se mantuvo incluso un año después de haber donado sangre.

«El exceso de hierro de origen animal -dice el investigador gallego- es perjudicial para nuestro organismo, porque no tiene un mecanismo natural que facilite su eliminación, con lo que la acumulación facilita la oxidación de los tejidos con efectos perjudiciales para la salud. La extracción de sangre es una solución sencilla, barata y eficaz».

Lo que se ha demostrado es que las donaciones controladas equilibran los niveles de hierro que absorbe el organismo y evitan la oxidación de los tejidos.