Los daños causados por la crecida del río Miño, tras el paso del ciclón Xynthia , comenzaron ayer a hacerse visibles tras el ligero descenso del caudal. La zona más afectada fue la de las termas públicas y la del paseo fluvial, con árboles y mobiliario urbano arrasados.
En la tarde de ayer, se mantenía la vigilancia ante el riesgo de desbordamiento en el río Miño, a su paso por la capital. En la provincia, el peligro estaba en el río Avia, en Ribadavia. Según los datos facilitados por la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, en la capital el caudal se encontraba ayer todavía 5,57 metros por encima de su valor habitual. Este dato se traducía en una imagen ya repetida durante los últimos días con las zonas termales públicas anegadas, y los primeros daños a la vista de los viandantes.
En lo que se refiere al estado de los embalses, el de Velle se encontraba a las 14 horas de ayer al 84,46% de su capacidad, y desembalsaba 1.395 metros cúbicos de agua por segundo. En la provincia, la presa que estaba más al límite era la de Prada, en el río Jares de A Veiga, que estaba a un nivel del 95,29%.
Mientras, el alcalde de Xinzo, Isaac Vila, dio orden a sus técnicos para que cuantifiquen los daños ocasionados por el temporal en la localidad. Si estos reúnen las características necesarias para la declaración de zona catastrófica, tal y como reclama el BNG, se convocará un pleno extraordinario.
Desde Unións Agrarias calculan que las pérdidas ocasionadas por el ciclón Xynthia en la comarca ascienden a cuatro millones de euros. El sindicato agrario señala que se ha perdido el 40% de la cosecha de cereal y que se produjeron daños en 65 naves agrícolas de la comarca.