Samuel, de repetir en la ESO a mejor barista de escuelas de España: «Tengo 21 años y trabajo desde los 16»

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XOAN CARLOS GIL

«Ya hace un año que conseguí este trabajo y aún estoy terminando mi formación», dice este joven que pasó del fracaso escolar a la formación profesional básica y triunfó

17 may 2022 . Actualizado a las 17:59 h.

Las ganas de ser tan buen cocinero como sus abuelas y el hecho de repetir segundo de ESO fueron los dos detonantes que marcaron el destino de Samuel Fernández en el mundo de la hostelería. Empezó en la FP básica, haciendo el ciclo de Cociña e Restauración en el CIFP Manuel Antonio de Vigo, principalmente con la idea de conseguir así el título en educación secundaria. Pero le gustó tanto que continuó estudiando, y allí mismo hizo el ciclo medio de Servizos en restauración. Ahora está a punto de terminar el ciclo superior de Dirección de Servizos de Restauración, tan solo a falta del proyecto final. Y ya tiene trabajo desde el año pasado —lo logró antes de terminar— por lo que le convalidan las prácticas.

Desde su empresa posa Manuel con su especialidad, que no es otra que el café —«parece muy fácil, pero esto es enorme, como el mundo del vino; cuando piensas que sabes algo, te das cuenta de que no», comenta—. Lo hace con especial mimo en la barra del local donde trabaja, Pancho 3.0 by Adri Vila, en Tui, como barista. Precisamente Samuel ha sido elegido como mejor barista de España en el campeonato de escuelas. «Iba a celebrarse el Campeonato Internacional de Baristas en Foz, pero finalmente no se hizo y se celebró solo el de escuelas, donde quedé el primero», explica.

Este cambio de orientación de cocinero a barista no fue casual. «En el segundo año de la básica, me dio clase un profesor con el que aprendías mucho, cogías interés y hacía las clases muy amenas. Fue él quien me dijo que tenía que hacer el ciclo medio y enfocarme a esto porque se me daba bien. Me dio ese empujoncito», recuerda Samuel, que añade: «No tengo queja, porque ya trabajo desde antes de terminar el ciclo».

Sin embargo, no es ni mucho menos el primer trabajo de este joven. «Tengo 21 años y llevo trabajando desde los 16. Estuve dos veranos de pastelero en Tui, también iba los fines de semana a ayudar a la cocina del restaurante del que era mi entrenador de balonmano, y cuando cumplí los 17, entré en una cuadrilla de camareros en la que nos iban mandando a sitios diferentes. Ya con 18, hice mi primera temporada de verano en Sanxenxo. Nos daban comida y cena, y pagaban muy bien. Hice tres temporadas mientras seguía en la cuadrilla de camareros, hasta que mi jefe me ofreció este puesto. Con 20 años, conseguí mi primer trabajo estable», relata. Sabe que no le va a faltar. «La gente mira esto como el trabajo fácil. Piensan: 'En verano echo el currículo', y muchos empresarios lo que quieren es coger a dos chavalitos y pagarles lo justo. Eso no perdura, pero la gente formada, con estudios de hostelería y que hace lo que le gusta, sí puede encontrar trabajo fácil», zanja.