El ultramarinos perfecto

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ANGEL MANSO

Borja del Río Riveiro es, junto con Fernando López Barros, el propietario del ultramarinos Casa Vega, que dentro de unos días empezará a conmemorar su 70 aniversario

20 nov 2021 . Actualizado a las 18:52 h.

Es una tienda de barrio de 1952, pero «adaptada al 2021. Nunca quisimos perder la historia, mantuvimos el nombre, recuperamos el brillo del bajo y ahora el establecimiento parece todavía más antiguo que antes», comenta con satisfacción Fernando López Barros. Junto con Borja del Río Riveiro es el propietario del ultramarinos Casa Vega, que dentro de unos días empezará a conmemorar su 70 aniversario. Está ubicado en la calle Fernández Latorre de A Coruña y es todo un ejemplo de cómo es posible subsistir en este sector e incluso ser un referente. Fernando trabajaba en Inditex y hace 6 años decidió dar un cambio radical a su vida. «No nos arrepentimos [Borja también proviene del sector textil]. Aquello era muy exigente y estresante y este es un trabajo muy duro. Le dedicamos muchas horas porque la tienda es como nuestro hijo mimado», destaca. Esta semana estuve allí, en el ultramarinos perfecto.

CLIENTES MAYORES Y JÓVENES

«Chao, María», dice Fernando desde detrás del mostrador. «Feliz Navidad», contesta la mujer que sale con dos bolsas de frutas. «Jo, jo, jo», responde él imitando a Papá Noel. En esta tienda conocen a los clientes por su nombre y cuando fueron las semanas de confinamiento llevaron a casa de la gente mayor los pedidos. «Para la gente somos hijos, hermanos, primos. Hace dos años me fui a Argentina para estar con mi madre en su último mes de vida. Durante todas esas semanas no dejé de recibir mensajes de clientes apoyándome. Me di cuenta de que son familia», destaca emocionado. Para los más jóvenes disponen de otras herramientas. «Trabajamos con gente que apenas dispone de tiempo debido al trabajo y con mayores que les sobra el tiempo. Para los primeros tenemos un servicio de Whatsapp business para que realicen los pedidos, estrenamos página web para dar información de nuestros productos y, en general, digitalizamos la tienda con un software específico. Mantenemos la esencia de 1952, pero ya no con lápiz y papel», resume.

DECORACIÓN CAMBIANTE

Hay más detalles que lo convierten en el ultramarinos perfecto. Las manzanas relucen, como si les hubiesen sacado brillo, los tomates y las verduras están presentados de una forma que parecen un ramo de flores, y la decoración e iluminación cambian según la temporada. «La fruta y la verdura es nuestro fuerte. Ahora estamos con la Navidad, con algunos productos que no se venden en ningún otro supermercado y que traemos en pequeñas cantidades, y con todo lo necesario para hacer un buen cocido», destaca entre lacones, chorizos, polvorones y luces de Navidad. Le cogí cariño a las tiendas de barrio gracias a mi madre. Recuerdo ir con ella y asistir a sus charlas con la señora que llevaba el negocio, que siempre tenía algún regalito para mí. Una auténtica maravilla que sigan existiendo lugares como Casa Vega.