Los ricos también tienen apéndice

YES

29 oct 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

El martes, sobre las once de la mañana, el megayate partió de A Coruña con la ayuda de los prácticos. «La legislación indica que tenemos obligación de prestar asistencia a embarcaciones de a partir de 500 toneladas, y esta es de 5.000», me comenta Francisco Mosquera, práctico mayor del puerto coruñés. Hacía quince días que había hecho lo propio, ayudar a atracar al imponente barco del magnate ruso Andrey Melnichenko, que ocupa el ciento y poco en la lista de ricos que elabora Forbes. Iban en dirección a Baiona y finalmente estuvieron medio mes con sus casi 300 millones de barcazo amarrados en el muelle de Calvo Sotelo.

POR LA COSTA ESPAÑOLA

Ella, de 39 años, natural de Belgrado, exmodelo y hasta excantante de un grupo, conoció a Andrey, de 44, en el 2003 y se casaron dos años después. Dicen que les gusta estar en el barco tranquilos, aunque hay precedentes de grandes fiestas a bordo. Su lista de posesiones es inmensa. Viviendas en los lugares más exclusivos, aviones privados, colección de obras de arte. Tienen tantas cosas que creo que necesitarían otra vida para disfrutarlas. En Galicia, los Melnichenko se dieron cuenta de que lo importante es tener salud, dinero y amor, por ese orden. Y nosotros comprobamos que los ricos también tienen apéndice.

La pareja rusa, encantadora según todos los que estuvieron con ellos, llegó a Galicia tras recorrer todo el norte de España. Es imposible pasar desapercibidos con un barco que parece sacado de una película de ciencia ficción y que destaca en cualquier puerto. Me cuentan que estaban viendo lugares para poder venir a pasar unas vacaciones en un futuro. Como saben, ella se encontró mal y tuvo que ser operada en un hospital privado de A Coruña donde estuvo poco más de 48 horas. Quién sabe si esta inolvidable anécdota servirá para que los Melnichenko nunca dejen de incluir nuestra costa en sus rutas.

UN PEDACITO DE MILÁN EN GALICIA

Mientras el megayate volvía a surcar los mares gallegos con rumbo al sur de Galicia, se inauguraba una tienda espectacular. «Es un pedacito de Milán en Galicia», comenta Fran Parada en la cuarta planta del edificio modernista de la céntrica calle San Andrés que cuenta con una terraza que sí, parece sacada de Italia. Se trata del desembarco (sigo bajo influencia de los Melnichenko) en el norte de España de las exclusivas firmas de cocina y baño italianas Boffi y De Padova. Los cuatro pisos del inmueble de hace más de un siglo están concebidos como si fuese una moderna casa, con su cocina, baño, salón o dormitorio. No pregunté el precio de la bañera ni de la cocina con campana extractora cubierta de cerámica, pero me imagino que serán de los que ve Aleksandra cuando tiene que decorar alguna de sus propiedades. Apenas tuve tiempo para disfrutar del aperitivo que preparó en la cocina del negocio Beatriz Sotelo, que cuenta con una estrella Michelin. Un lujo, en este caso en tierra firme.