Las partes debatirán un acuerdo o el fabricante gallego emprenderá medidas legales contra el Estado
26 dic 2025 . Actualizado a las 19:09 h.Menos de una semana después de que la ministra de Defensa de Uruguay, Sandra Lazo, anunciara la congelación de próximos pagos a Cardama, el astillero vigués ha solicitado al Gobierno una audiencia de conciliación. El encuentro se ha pedido para el 16 de marzo.
Un equipo jurídico de la fabricante naval gallega es el que ha reclamado en la sede de Defensa esta reunión. Los abogados han trasladado además la disposición de Cardama de emprender medidas legales contra el Estado uruguayo, «en respuesta al proceso judicial que el país inició contra la empresa», según publicó El País y confirmó la agencia Efe. Este proceso de conciliación está establecido en Uruguay como un paso de obligado cumplimiento antes de la interposición de la demanda.
El pedido que ha situado al astillero vigués en el centro de la polémica en Uruguay se corresponde con la construcción de dos patrulleras por 82 millones de euros. El contrato fue adjudicado durante el mandato del antiguo Gobierno, el de Luis Lacalle Pou, y desde su llegada al poder el Ejecutivo de Yamandú Orsi le ha puesto la proa.
Este año, se inició una investigación que provocó que el 22 de octubre el propio presidente uruguayo anunciase en una rueda de prensa que recurriría a la Fiscalía para interponer una denuncia tras detectar presuntos indicios de fraude y estafa. En concreto, se detectaron problemas con el aval trasladado por la fabricante gallega para sostener la fabricación de las embarcaciones. El mismo fue extendido por la firma británica Eurocommerce, que se encuentra en liquidación. Después de esto, el equipo de Mario Cardama mostró su disposición en un comunicado a buscar un nuevo aval para no poner en riesgo el pedido.
Más tarde, la denuncia fue ampliada al detectar otras irregularidades en el acta notarial que acompañaba a la garantía de fiel cumplimiento.
La semana pasada, la ministra de Defensa dio un paso más al anunciar que cerrarían el grifo de la financiación que permite proseguir con el contrato, a no ser que ocurrieran hitos relevantes. Hasta ahora, Cardama ha recibido 26 millones y el casco de la primera unidad está avanzado.