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Ni el frío ni el miedo al coronavirus impidieron que se acumularán muchas personas para acceder al recorrido por el posado que ayer hicieron los Reyes Magos en plena avenida de Castelao. Sin embargo, salvo momentos muy puntuales, especialmente por la mañana, la organización de la Cabalgata estática pudo mantener una distancia prudencial entre los distintos grupos familiares que esperaban para acceder al recinto cerrado donde se encontraban las carrozas. Eso sí, las fotografías tomadas con una cierta perspectiva pueden dar la sensación de que no se había conseguido el objetivo inicial. El Concello calcula que se realizaron unas 7.000 reservas familiares y que participaron unas 35.000 personas durante toda la jornada.

El caso es que, pasadas las doce de la mañana, Abel Caballero dio la bienvenida a los asistentes por el micrófono de megafonía. Tras advertir que era el alcalde, se dirigió a los infantes allí reunidos para transmitirles el agrado de los Reyes Magos por el buen comportamiento de la rapazada durante la pandemia. Nada dijo de que ello supusiera un extra de regalos este año. Con sus palabras, el alcalde dio por inaugurada la inerte Cabalgata no sin hacer votos por la tradición navideña y las luces led.

Un código QR era el salvoconducto para acceder al paraíso derivado de la Epifanía. Tras este primer control, un laberinto de vallas obligaban a realizar un recorrido zigzagueante durante unos metros con el fin de evitar las aglomeraciones. Después de la yincana de vallas, los niños y sus familiares accedían, por fin, a la gran parada de carrozas.

Aunque el tema eran las civilizaciones en la historia, la verdad es que las ocho carrozas participantes en el evento apenas dieron para abundar en Egipto y sus faraones y en la China de los dragones, con un guiño a África en la carroza de Baltasar.

Los Magos este año se ganaron el sueldo ya que su trabajo se prolongó desde las 12.00 a las 20.00 horas, con un pequeño descanso en el medio, tal como manda el convenio de magos de Oriente. Iguales circunstancias vivieron los miembros del grupo de animación que suele aderezar todas la actividades de calle que organiza el Concello de Vigo.

Sí es cierto que los niños, a diferencias de lo que ocurre en las cabalgatas habituales, tuvieron tiempo suficiente para escrutar en el aspecto del objeto de sus deseos, aunque también es cierto que la mascarilla no ayuda a profundizar en sus rostros. Abel Caballero, en su alocución inicial, ya había recomendado a pequeños y grandes que no tuvieran prisa en realizar el recorrido, con lo que la experiencia se convirtió en un paseo similar a los de Príncipe, solo que en vez de ver escaparates, se veía a los Tres de Oriente y a su séquito.

Alguna gente se quejó de que el recorrido fuera unidireccional, pero la limitación de aforo hacía necesaria la fluidez. En compensación, a la salida, unos pajes regalaban pequeñas bolsas de caramelos.

El frío, que a partir de las seis de la tarde fue muy intenso, dejó su rastro en la pista de bicicletas existente en la zona ajardinada de la avenida. Antes de las doce de la mañana estaba helada y fue necesario picar el hielo para evitar deslizamientos indeseados.

Poco antes del cierre del evento, el alcalde regresó al lugar de los hechos para entregar a los Reyes las llaves de la ciudad y cerrar el acto. Por la mañana, antes de inaugurar la fiesta, Abel Caballero reconoció que su petición a los Reyes era un rápido fin de la pandemia, deseo extendido a todos los lugares del mundo.

Para que la singular Cabalgata de Reyes saliese adelante fue necesaria la participación de más de quinientas personas, entre colaboradores, policías, miembros de Protección Civil y controladores de acceso. Sí se notó durante toda la jornada una gran saturación de vehículos mayor de lo habitual en los accesos a la plaza de América, especialmente, el tráfico procedente de la calle Coruña.

Sus Majestades visitaron Playa América antes de trabajar en Nigrán

Las cabalgatas se desarrollaron de distinta manera en el área metropolitana de Vigo

La Voz

Los Reyes Magos se tomaron con calma la mañana en Nigrán antes de afrontar una jornada intensa. Quisieron conocer Playa América, dejando constancia fotográfica del momento. Después, haciendo uso de sus poderes, se les pudo ver en varios puntos del municipio al mismo tiempo.

En Mos, fueron menos inquietos y no se movieron del Pazo. Allí, recibieron a todas las personas que quisieron acercarse y fotografiarse con ellos. Entre estas, se encontraba la propia alcaldesa, Nidia Arévalo.

En Tui también estuvieron a cobijo sus Majestades. En el Teatro Municipal, atendieron a la población crédula previa reserva de plaza.

Donde sí salieron a la calle fue en el municipio de Redondela. Allí, los mágicos personajes estuvieron en el centro de la villa y en Chapela.

En Gondomar, los mágicos personajes optaron por recluirse en una carpa. Sin embargo, en Soutomaior acudieron a todas las parroquias del municipio para concluir en Arcade.

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Los Reyes Magos hacen un posado en Coia