Los negros nubarrones han derivado en fuertes aguaceros. Llueve duro sobre Vigo, pese al optimismo del ministro Corbacho, convencido de que a la crisis le quedan dos telediarios. Así lo proclamó el viernes en Santiago, afirmando que en cuatro meses la situación comenzará a mejorar. Pero nada sostiene tal augurio, cuando llevamos unas semanas desayunándonos con noticias preocupantes. La crisis que sucedía en Wall Street, en Tokio o en Madrid, está ya aquí, en forma de desempleo. La manifestación del viernes de obreros de Faurecia habla de lo que se avecina. Por de pronto, en esta auxiliar de la automoción, un expediente de regulación de empleo que afectará a 260 trabajadores, que se suman a los noventa despedidos recientemente.
Citroën, por su parte, reduce el empleo achicando el calendario de producción. El 11 de diciembre cerrarán la cadena de montaje y la reapertura de enero aún no tiene fecha. Por muchas alegrías que nos transmita el ministro, razones tenemos para estar preocupados.
Y, más, viendo la primera página de ayer de este diario. Bajo la noticia de la reducción de producción de Citroën aparecía su director general, Pierre Ianni, junto al artista plástico Suso Fandiño, presentando una instalación en el MARCO, consistente en dos C4-Picasso fabricados en Vigo, empotrados en una pared y convertidos en piezas de museo.
Como icono y como mensaje, la foto y la primera de La Voz de ayer son de antología. Si Suso Fandiño quería impactar al público, desde luego lo ha conseguido. Más allá de la ironía de que el MARCO exponga dos Picassos, la actualidad ha venido a darle una vuelta de tuerca a la idea. Miedo da pensar en la factoría de Citroën fabricando piezas de museo el mismo día en que recorta su actividad.
Yo no sé si hay más belleza en un bólido de carreras que en la Victoria de Samotracia, como sostenía Marinetti. Pero sí sé que las noticias reales, las que importan sobre la crisis, son éstas, las que afectan al empleo y a nuestros sectores productivos estratégicos.
Con la crisis, aparecen noticias sorprendentes, que más que darnos miedo, dan la risa. El viernes, la Unión de Consumidores de Galicia presentaba un sesudo estudio que revelaba que la clientela de churrasquerías ha subido, mientras la de restaurantes ha bajado. Y un diario dedicaba recientemente toda una página a señalar que había descendido la colecta de limosnas en los cepillos de las iglesias. Si Corbacho peca de optimista, hay otros que pecan de tremendistas hasta el astracán.
Para meternos miedo no hay que rebuscar tanto. Basta dar noticias como las de Faurecia o Citroën. Y enseñarnos una imagen artística: nuestros coches convertidos en piezas de museo.