Crece la preocupación en Vigo por la proximidad de las antenas a los colegios

L.C.LLERA / J.F VIGO

VIGO

Unos 1.800 vecinos de Coia, donde decenas de mástiles rodean a cuatro centros, piden su retirada Las antenas de telefonía móvil florecen en las azoteas de los edificio de Vigo como las setas en otoño. En Coia, una de las zonas más afectadas, 1.754 vecinos han firmado un escrito que se le ha enviado al alcalde en el que piden la retirada de los artefactos y que éstos se situen a una distancia de al menos 600 metros de los lugares habitados. El alcalde, Lois Pérez Castrillo, prometió ayer a los vecinos de la zona que va a estudiar el cambio de la ordenanza municipal que regula estas instalaciones. El síndrome del colegio de Valladolid está en el ambiente y se enfrenta a los intereses millonarios de las empresas de telefonía.

10 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Carlos Martínez vive en lo que el mismo califica como «Lemoniz», el edificio número 1 de la calle Salvaterra. Habita en el último piso. Poco más arriba se alzan siete mástiles de estaciones repetidoras de móviles. Martínez se opuso a la instalación de las antenas en su edificio pero la empresa instaladora ofreció más de un millón de pesetas (6.010,12 euros) al año y la amenaza de que «si no nos dejáis vamos al de enfrente y siempre es mejor que vosotros emitais la radiacición a que os la emitan hacia vosotros». Con estos argumentos y unas cantidades anuales que oscilan entre las 200.000 pesetas (1.202,02 euros) y los dos millones, las empresas instaladoras como Firstmark, Corcontrol o Banda Ancha 26 han plagado la ciudad de antenas para dar cobertura a los móviles. Los ingenieros de telecomunicaciones esgrimen que es mejor que haya muchas antenas repartidas a que haya unas pocas alejadas de la ciudad, pues la distancia obligaría a emitir con mucha más potencia y los daños que sufrirían los usuarios de los móviles serían mayores. Cuatro colegios cerca Pero los vecinos de Coia prefieren que las antenas estén lejos. Y es que en la zona hay cuatro colegios rodeados de estos artefactos: el Escultor Acuña, el Don Bosco, el Eijo Garay y el Chouzo. La OMS reconoce que los efectos a una exposición prolongada a las radiaciones todavía no han sido estudiados. Los resultados de una larga exposición sobre la salud son una incógnita hasta que en el 2005 la OMS no haga públicas las conclusiones sobre su estudio. El problema es que si hay que retirar las antenas ¿quien indemniza a las empresas?