Venezolanos en Galicia salen a la calle divididos entre la euforia del fin de una era y la precaución: «Hay una tensa calma»
INTERNACIONAL
Entre el entusiasmo y la precaución, esperan la confirmación del presidente de Estados Unidos sobre la caída de Nicolás Maduro
04 ene 2026 . Actualizado a las 00:00 h.Las principales ciudades gallegas se han convertido este sábado en el termómetro de la crisis que sacude a Venezuela. Tras el ataque de Estados Unidos contra puntos estratégicos del país sudamericano y la captura de Nicolás Maduro, la comunidad venezolana en Galicia ha salido a la calle dividida entre la euforia por el fin de una era y la denuncia de un «secuestro» institucional.
En Pontevedra, la comunidad se congregó en la Praza da Peregrina bajo una gran bandera nacional. Lo que comenzó como una reunión de incertidumbre terminó en una fiesta de abrazos, himnos entonados con voces entrecortadas y consignas contra el régimen. César Alarcón, vicepresidente de la asociación Asovedra, verbalizó el sentimiento complejo de muchos: «Estamos convencidos de que no fue la mejor forma, ¿quién va a estar de acuerdo con una invasión? Pero ya no había forma tras veintitantos años y tantos muertos». El acto contó con el respaldo político del vicepresidente de la Diputación, Rafa Domínguez (PP), y de representantes de Vox. Alarcón, emocionado, lanzó una advertencia a la sociedad española sobre los riesgos del populismo y cargó duramente contra el BNG, exigiéndoles que no hablen de un país cuya realidad de desabastecimiento y represión desconocen.
En Ourense y la zona de Celanova —donde residen unos 1.500 expatriados—, el sentimiento predominante es la cautela. Los venezolanos siguen el minuto a minuto por redes sociales, actuando como informadores de sus propios familiares en el terreno. Susana Carballo, residente en Ourense desde hace 19 años, resume la paradoja informativa: «Allí tienen menos información que nosotros aquí; hay una tensa calma».Por su parte, Daysi Ramírez, de la Asociación Cultural Cantaclaro, confirmó que los ataques han sido dirigidos a zonas militares como Fuerte Tiuna y el aeropuerto de La Carlota. Desde Galicia, la consigna que envían a sus hogares es clara: «Les decimos que no salgan a la calle», frente a los llamados del régimen a defender el país. Ramírez recordó el agotamiento de un pueblo que sobrevive sin luz, comida ni medicinas.
La ciudad olívica fue escenario de la mayor polarización. En la Plaza Elíptica, la Federación Venezolana de Galicia celebró una concentración festiva. Manuel Pérez, su presidente, abogó por una transición democrática liderada por Edmundo González: «Se debe abrir la puerta de la democracia; todo el mundo está contento allá», aseguró, minimizando el riesgo de enfrentamientos civiles. Sin embargo, a pocos metros, frente al Consulado de Venezuela, el ambiente era de resistencia. El cónsul Martín Pacheco, arropado por dirigentes del BNG como Néstor Rego y Xabier P. Igrexas, denunció la operación estadounidense como una «agresión artera y vil» y calificó la captura de Maduro como un «secuestro». Al grito de «¡Maduro liberdade!», los asistentes manifestaron su rechazo a lo que consideran un atropello internacional.
La comunidad venezolana en Galicia está viviendo, desde que comenzaron los bombardeos en Caracas, los acontecimientos que han se están produciendo en su país, con el ataque a gran escala de Estados Unidos sobre el país sudamericano y la captura de Nicolás Maduro. La desinformación, aseguran, campa a sus anchas, pero intentan explicar lo que sienten tras la posible caída de Nicolás Maduro.
«Tenemos mucho miedo, pero a ver si por fin podemos celebrar el fin del régimen», señaló la presidenta de Venelugo, Karin Mago. Esta asociación sin ánimo de lucro, que da soporte a los venezolanos que residan en la provincia Lugo, está atenta a las noticias que salen de Venezuela, y promueve para esta tarde, a las 18.30 horas, en la Praza Maior, una concentración pacífica. «Tenemos un grupo de Whastapp de más de 700 personas y es un hervidero desde que conocimos las primeras noticias», señala Mago, quien tiene un sentimiento encontrado. Por una parte, de emoción ante el posible fin del régimen de Maduro, pero de miedo por otra parte pensando en los familiares y amigos que viven en Venezuela.
Mago, que pudo hablar con algunas personas de Caracas y de su ciudad, Cumaná, señala que se fue la luz en estas ciudades con los primeros bombardeos, por lo que la incertidumbre es máxima. Mago se instaló en Lugo en el 2008, escapando precisamente de un modelo de gobierno que durante años obligó a muchos venezolanos a irse de su país.
Deiglis Castellanos y su marido Gustavo llevan desde las 8 de la mañana pegados al móvil y al televisor. Fue su hija la que les avisó de una noticia que, no ocultan, veían venir. «Tenemos familia en Ciudad Ojeda, de donde somos nosotros y les estamos contando más cosas nosotros que al revés, porque allí no les está llegando prácticamente nada de lo que pasa. De momento estamos tranquilos, pero nos preocupa que esto pueda derivar en la muerte de civiles». Deiglis, que vive en A Coruña desde hace 18 años, piensa que el dirigente venezolano Nicolás Maduro no ha sido capturado, tal y como asegura el Gobierno de Estados Unidos. «Pienso que ha negociado. Lo importante es ver qué pasa con Diosdado Cabello, que es el que sigue manejando los hilos».
Este matrimonio cuenta que aunque sus allegados no están cerca de una base militar, sí temen que el desabastecimiento les pase factura. «Ya está habiendo problemas en las farmacias y en los supermercados. Esperamos que esto pase pronto y que podamos ver ya a Venezuela libre, porque con todo, nunca habrá más muertes que las provocadas por esta dictadura».
Desde primera hora también siguió con mucha atención todo lo que estaba ocurriendo en Venezuela Marian Narváez Mora. La mujer, que llegó a A Coruña hace 8 años con su hija y su marido dice estar «muy feliz». «Estamos contentos y emocionados, no tengo ni palabras para describir lo que siento», dice la venezolana, que se enteró por su tía. «Me despertó mi tía, que también vive en Coruña. Me dijo: “Marian, mira esto, están barriando Caracas”», relata la mujer, que desde ese momento se puso a buscar noticias. «Tenemos un grupo de venezolanos en A Coruña y ya entré a ver todo lo que compartían», añade.
Para ella, la posible captura de Nicolás Maduro abre el camino a una posible vuelta a su país. «Es muy pronto, pero si todo va bien nos lo plantearemos», cuenta la mujer que se fue de su país en la búsqueda de un futuro mejor. Sus padres siguen en Venezuela. «Están en San Cristóbal, es lejos de la capital, pero están resguardados por lo que pueda pasar», relata. La mujer está en continúa comunicación con ellos. «Nos dicen que allí no están informando, todo lo que saben es porque se lo mandamos nosotros o lo ven en redes sociales», sostiene. Además de a sus progenitores, en Venezuela vive el resto de su familia. «Tengo también familiares en Caracas. Les escribí y mi primo me dijo que en su zona estaba todo tranquilo, pero que escuchaban los aviones y los bombardeos. No han dormido nada porque están asustados», dice Marian que regenta una tienda de gominolas en As Conchiñas.
Laura Méndez, de 28 años, llegó en septiembre del 2024 a Carballo con su familia desde Aragua, estado que esta madrugada recibió ataques aéreos por parte de Estados Unidos. Este sábado por la mañana, la venezolana comentaba a La Voz que sus familiares y conocidos en el país latinoamericano estaban «todos bien». «Ya hay zonas sin luz y hemos perdido el contacto, pero la información que nos llega es que en Aragua solo se vieron afectadas las zonas militares, no las civiles», comenzó explicando. La joven alerta, además, de que «están llamando a que los militares salgan a la calle a defender el país».
Méndez recibió las primeras noticias de lo sucedido en Venezuela de madrugada: «Sintieron bombardeos, pero no sabían la causa. Los medios nacionales no informaban de lo sucedido y nos preguntaban a nosotros, hasta que la televisión nacional comunicó que Nicolás Maduro había sido capturado. Podía haber sido una rebelión militar hacia el poder».
«Estamos emocionados, pero hay que ir con mucha prudencia»
Militza Prieto, que lleva en A Coruña 35 años y es concejala del PP, se muestra entusiasmada. «Estamos emocionados, pero hay que ir con mucha prudencia. Estamos esperando a la rueda de prensa del presidente Trump», cuenta la mujer, que ejerce como abogada en España desde 1994, es mediadora inscrita en el Servicio de Mediación del Ilustre Colegio de Abogados de A Coruña y colabora con asociaciones como Apejuveg, ayudando en temas de extranjería y solicitud de pensiones. Como el resto de sus compatriotas lleva pegada a las noticias desde temprano. «Me desperté a las siete de la mañana porque me estaba sonando el teléfono. Pensé: Qué pronto se está levantando hoy la gente, ya que creí se trataba de mensajes de buenos días de diferentes grupos en los que estoy, pero cuando entré ya vi que en redes se decía que habían capturado a Maduro».
En su caso, aunque lleva muchos años fuera de Venezuela todavía tiene mucha familia allí. «Tengo gente en Caracas, en Maracaibo y en Maracay. Esta mañana hablé con una amiga que vive en Santa Mónica, en el distrito de la capital, y están preocupados porque en su casa oyeron los bombardeos y les llegó el olor a pólvora. No sabían si iban a caer bombas sobre toda la población o solo en la zona militar», indica. En su caso, se muestra tranquila ya que no cree que los civiles estén en riesgo.
Rolando Figueroa se vio obligado a exiliarse en A Coruña hace ocho años tras sufrir las consecuencias de pronunciarse como opositor político del régimen de Maduro. Este sábado no dudaba en trasladar su «alegría» por el devenir que el ataque de Trump supone para su país. «Son momentos históricos para los venezolanos. Llevamos muchos años esperando que cayese este régimen ilegítimo al que se le han ofrecido soluciones pacíficas y siempre las ha rechazado. Estamos a la espera de ver si hay muertes de civiles, que deseo que no, pero lo que ha hecho Trump es lo que necesitábamos».
Con sus familiares «a resguardo», espera que «el presidente electo del país, Edmundo González, salga a dar un comunicado. Diosdado Cabello se está quedando sin apoyos, los venezolanos están en sus casas pese a que ha pedido la movilización del pueblo», indica Figueroa, que termina diciendo que espera que su país pueda recuperar pronto «la democracia y la separación de poderes».
Daniel Peñaloza reside en Carballo desde hace tan solo un año, municipio al que llegó desde Caracas, Venezuela. En la mañana de este sábado, tras los bombardeos de Estados Unidos a su país, se mostraba cauto: «Aínda é moi cedo para falar, incluso un pouco perigoso. Din que as autoridades do réxime están facendo detencións arbitrarias». En todo caso, tras contactar con conocidos de la capital venezolana, aseguraba que «neste momento, parece que a cidade está tranquila. Bombardearon nas áreas militares, no aeroporto e en áreas estratéxicas moi puntuais». Sus familiares se encuentran bien: «Dígolles que estean nas súas casas e que non falen nas redes sociais».
Peñaloza viajó a Carballo con su núcleo más cercano tras los últimos comicios en Venezuela y ya domina el gallego. «Tiven que marchar porque participei nas eleccións e había perigo. Foron moitas as persoas que viñeron para España por iso, a causa de sufrir persecucións», relata, a lo que añade: «A situación alá foi complicándose por problemas políticos e económicos. Os produtos están moi caros e resulta moi difícil mercalos, ao contrario do que sucedía no 2017, que había diñeiro e non produtos».
Venezolanos residentes en Ourense: «Hay una tensa calma; allí tienen menos información que nosotros aquí»
Los venezolanos residentes en Ourense siguen al minuto lo que está ocurriendo en su país a través de las redes sociales y en contacto con sus familiares y amigos que siguen en el país. Les están recomendando calma y tranquilidad y que no salgan de sus casas, frente al llamamiento de cargos del régimen que incitan a defender el país.
Daysi Ramírez, de la Asociación Cultural Cantaclaro, explica que en la zona de Celanova hay actualmente unos 1.500 expatriados venezolanos, sin contar emigrantes retornados. Por la información que ha ido recopilando, creen que los ataques de Estados Unidos han sido quirúrgicos, sobre zonas militares como Fuerte Tiuna, el aeropuerto de La Carlota, el cuartel de La Montaña, además de áreas portuarias de Gran Caracas. Hay escasa información allí en las redes sociales y la única televisión, a través de sus canales, intenta incitar a la gente que salga.«Nosotros les decimos que no lo hagan», afirma esta portavoz,
«El ciudadano venezolano está agotado, la gente de a pie no tiene comida, no hay nada en los hospitales ni hay suministros de luz. La gente está desesperada: o sale del país, o resiste si algún familiar le puede enviar algo», comenta sobre la situación que viene de atrás y que se puede recrudecer en los próximos días. «Hoy dicen que las gasolineras están cerradas y no habrá abastecimiento de petróleo.Hay zonas del país que llevan un mes sin suministros», añade.
Sobre la situación política, espera a que se dé más información oficial en las próximas horas. Hay mucha gente esperando el cambio, en el país y entre los ocho millones que se han visto obligados a salir de Venezuela en los últimos años. «Es momento de incertidumbre y de emociones encontradas. Hay que reforzar nuestra idiosincrasia como pueblo», enfatiza.
Susana Carballo es hija de emigrantes gallegos, originarios de la Ribeira Sacra, y que tuvieron que salir de Venezuela. Ella lleva en Ourense 19 años y sus padres residen ahora en México con una hermana. Explica que sus primos y amigos en Venezuela tienen «menos información que nosotros aquí». Comenta que hay vídeos de la gente celebrando, en el interior de sus casas en las barriadas, al tiempo que hay muchos rumores e incertidumbre: «Hay una tensa calma». Opina que la declaración del estado de excepción da carta blanca a los dirigentes, en un país que ya lleva tiempo sufriendo represión política, por lo que los ciudadanos no se atreven a salir pues creen que no hay garantías. La gente de la hermandad gallega está bien, matiza. Está confirmada la captura de Nicolás Maduro, pero advierte de que detrás de él hay mucha gente.
«Este no era el escenario que deseábamos, pero debe servir para abrir una oportunidad real hacia una nueva
Numerosos integrantes de la comunidad venezolana en Pontevedra se concentraron este sábado en la Praza da Peregrina, ante una gran bandera del país sudamericano desplegada delante del santuario pontevedrés presidiendo una reunión donde hubo lágrimas de alegría, consignas contra Maduro, discursos de felicitación, abrazos y muchas, muchas fotos y sonrisas. El futuro es incierto para Venezuela, pero para muchos de sus ciudadanos residentes en la ciudad del Lérez se abre una nueva nueva etapa sin Maduro al frente que les llena de ilusión y esperanza.
La convocatoria en la Praza da Peregrina partió de la asociación Asovedra, que reúne a representantes de la comunidad venezolana. En la plaza, se fueron congregando muchos portando banderas de su país y alguna que otra camiseta con los colores patrios. En los altavoces sonó el himno nacional y muchos lo interpretaron como pudieron, porque en más de una cara se pudieron ver lágrimas de emoción y voces entrecortadas. A la cita asistió también el vicepresidente de la Diputación y portavoz municipal del PP de Pontevedra, Rafa Domínguez, que horas antes había publicado en un tuit su respaldo al derrocamiento de Maduro. «¡Viva Venezuela libre!», escribió. También estuvo José Manuel Torres, candidato por Vox a la alcaldía de Pontevedra.
En la plaza se siguieron sucediendo las voces de alegría, las lágrimas y mucha emoción mientras los móviles de los venezolanos competían con las cámaras de la prensa por registrar el momento histórico en su país y que se celebraba en Pontevedra. César Alarcón, vicepresidente de Asovedra afirmó: «Estamos claros y convencidos de que no fue la mejor forma, no, porque, ¿quién va a estar de acuerdo con que una nación extranjera nos invada pero qué más podíamos hacer? Veintitantos años, cuántos muertos, cuántas veces en las calles, cuántas guarimbas, cuántas elecciones y ya no había forma. Esta era y llegó en su momento».
Alarcón también agradeció los «pontevedreses venezolanos» que acudieron a la Praza da Peregrina y a los grupos políticos «que siempre nos han apoyado», citando expresamente a Vox y al PP. Asimismo, también lanzó una advertencia hacia los defensores del régimen de Maduro: «Mucho cuidado España porque escucho por ahí a algunos españoles diciendo que esto no es Venezuela, pero es que así fue empezando. Hay que despertar y reaccionar a tiempo». También reprochó la actitud del BNG ante lo ocurrido en el país sudamericano, incidiendo que con nueve años en España y como él muchos otros de sus compatriotas, consideraba que podía expresar lo que sentía: «Ya nos sentimos parte de esta tierra que nos acogió y nos dio la mano y formamos parte de ella y queriendo o no formamos parte de la sociopolítica de España actualmente. Por eso hoy me atrevo no a pedir, sino a exigir, a esa gente del movimiento político del BNG, si ustedes no conocieron a Óscar Pérez, váyanse al carajo pero de Venezuela no hablen. No tienen moral para hablar de Venezuela en este momento. Vayan y vivan lo que nosotros vivimos en Venezuela, tres o cuatro días haciendo cola en el supermercado para comprar papel de baño y mucho más».
La concentración de venezolanos en Pontevedra acabó con todos los presentes dándose abrazos para felicitarse por la caída de Maduro, esperando que ocurra un cambio de régimen y posando delante de la gran bandera venezolana que destacaba en la plaza en un día difícil de olvidar para muchos de los presentes.
«La mayoría tenemos ganas de volver a casa»
Como el yin y el yang son las emociones que vive este sábado la comunidad venezolana en Ferrol. Por un lado, la esperanza en el final del régimen de Maduro. Por otro, la preocupación por sus seres queridos tras el ataque de Estados Unidos. Ni caras largas, ni grandes celebraciones. De momento, la emoción contenida de quienes lo dejaron todo para escapar de un régimen que se ha quedado sin cabeza, pero no sin brazos. «De un lado estamos contentos, pero por otro lado estamos preocupados por la familia que tenemos allá», explican los hermanos Jeremik, Jan y Yeimer.
«Estamos con la incertidumbre de qué va a pasar», añaden, mientras comentan las noticias llegadas del otro lado del charco en la terraza de un local regentado también por venezolanos, donde cada compatriota que pasa pregunta a los demás cómo están sus familiares. La mayoría de los que emigraron a Ferrol dejaron allí a sus padres, tíos, abuelos... Es el caso de estos tres hermanos: «Somos los únicos que estamos aquí. El resto de la familia está allá».
Sus padres viven en Caracas. Concretamente, frente al complejo militar de Fuerte Tiuna, uno de los enclaves bombardeados por Trump. Las comunicaciones allí están caídas y, la luz, cortada. «La señal no llega muy bien. Hemos conseguido hablar, gracias a Dios, pero hay que esperar», explican con preocupación. Es por eso que, aunque ven el ansiado día con esperanza, su emoción es contenida: «Muchos estamos contentos por lo que está pasando, pero otros no y con la incertidumbre de qué va a pasar ahora. Se llevaron a Maduro, pero no a toda la cúpula de él. El Gobierno sigue estando allá».
Los mismos sentimientos encontrados comparte Valentina Castro, que junto a su hermana —el resto de la familia también se quedó en su país— regenta el bar Esencia Real. «Levantarme en la mañana, ver el teléfono, ver la noticia de mi mamá, lo que estaba pasando en Venezuela...», comienza, con tanta emoción en los ojos como en las palabras: «Con dolor porque mis familiares están allá, pero era algo que tenía que pasar. Lo que queremos es que Venezuela sea libre y, bueno, eso es un comienzo».
«Estoy nostálgica pero a la vez también estoy con la esperanza de que mi país puede ser libre», resume, con unas palabras a las que este sábado se suscriben casi todos sus compatriotas. Su familia también vive en Caracas, pero en una zona donde todavía hay comunicación. «Todo el mundo está a la expectativa. La gente está saliendo a buscar comida, algo nerviosos, pero en general están tranquilos», explica.
«Todos estábamos esperando este día. Estamos muy felices porque el día llegó», reconoce, a pesar de que la preocupación no se irá hasta que se esclarezca si hay víctimas civiles y cómo se desarrollarán los acontecimientos. Valentina lleva tres años en Ferrol con su hermana y, si la situación lo permite, regresará a su país, con su familia, en cuanto tenga ocasión: «La mayoría tenemos ganas de volver a casa».
«Ahora se debe abrir la puerta de la democracia»
La Federación Venezolana de Galicia llamó a la comunidad de su país de origen en Vigo y su área metropolitana a participar en una concentración que se adelantó en la misma ciudad gallega a la convocada por los grupos, partidos y sindicatos críticos con la operación militar llevada a cabo por Estado Unidos contra Nicolás Maduro. Una treinta personas acudieron a la convocatoria en la que Manuel Pérez, presidente del colectivo de venezolanos en Galicia aseguró al comienzo de la reunión que «todo el mundo está contento allá», a la vez que descartó con firmeza que se vayan a producir enfrentamientos entre venezolanos afincados en Galicia, como tampoco en su país de origen.
«Todo está tranquilo, porque somos un pueblo pacífico», subrayó ante el grupo que se concentró en la plaza Elíptica de Vigo, alejado del consulado de Venezuela que atiende desde el centro olívico a los venezolanos que residen en Galicia, Asturias y León. «Nos reunimos aquí para hacer una catarsis, para que todos digan lo que quieran. Ahora se debe de abrir la puerta de la democracia, que se entregue el poder a quien ganó las últimas elecciones, Edmundo González, y que, tras un período de transición, convoque nuevos comicios», expresa Pérez ante el grupo reunido con banderas en las inmediaciones de la Gran Vía viguesa. Como él, algunos de los participantes en el acto, que descartaron hacerlo ante el consulado para evitar posibles incidentes, manifestaron sus dudas sobre cómo se va a hacer ese cambio de poder y cómo se dará cumplimiento a la Constitución al mismo tiempo. «Estamos a la expectativa, pero pese a que los chavistas quieren sacar a la gente a la calle, yo creo que no habrá enfrentamientos. De entrada la mayoría de la gente allá se ha quedado en sus casas», concluye antes de corear cantos en favor de la democracia el representante de la Federación de venezolanos.
Por otro lado, cerca de 350 personas, convocadas por el Capítulo Galego da Internacional Antifascista y la Asociación Galego-Bolivariana Hugo Chávez, se concentraron ante el Consulado General de Venezuela en Vigo para protestar contra la agresión realizada por los Estados Unidos sobre el país sudamericano y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa. Entre los participantes se encontraba el portavoz del BNG en el Congreso, Néstor Rego, la eurodiputada nacionalista Ana Miranda y los parlamentarios Carmela González y Brais Rúanova.
Las organizaciones que integran la plataforma convocante expresaron su rechazo a la intervención militar y a cualquier forma de agresión armada externa contra un pueblo soberano, y denunciaron la vulneración de los principios básicos del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas. Finalmente, exigieron el cese de las acciones militares, la protección efectiva de la población civil y que la comunidad internacional actúe para abrir vías de diálogo político, al tiempo que expresaron la solidaridad con el pueblo venezolano. El cónsul venezolano, Martín Pacheco, afirmó que la agresión se enmarca en el intento de Estados Unidos de hacerse con las importantes riquezas minerales del país y señaló que el pueblo venezolano está preparado para resistir nuevos ataques.
Por su parte, Néstor Rego recordó que el BNG ya ha condenado la agresión por ir en contra del derecho internacional y apuntó que el BNG ha presentado una iniciativa en el Congreso instando al Gobierno a condenar la agresión y para que active los resortes internacionales necesarios. El diputado nacionalista añadió que varias formaciones políticas del Congreso solicitarán la comparecencia del ministro de Asuntos Exteriores. Finalmente, criticó la respuesta del PP ante los acontecimientos vividos en Venezuela.