Los timadores ahora se cuelan por los teléfonos

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Llamadas perdidas, técnicos falsos o incluso la petición de números de tarjetas de crédito son algunos de los reclamos que los nuevos ladrones utilizan para robar a los consumidores a través de Internet

02 nov 2014 . Actualizado a las 12:13 h.

Los ladrones tienen un nuevo objetivo. Las redes sociales y la telefonía móvil han permitido el nacimiento de toda una serie de fraudes que, bajo el abrigo de las nuevas tecnologías, han conseguido infiltrarse entre los consumidores causando más de un disgusto. Falsos técnicos, vídeos envenenados o llamadas perdidas muy peligrosas son solo algunos de los timos versión 2.0 que más se producen en España.

Con este engaño, en el que algunos ciudadanos han llegado a perder hasta 200 euros, estos embaucadores se hacen pasar por técnicos de Microsoft a través del teléfono. Los usuarios se encuentran con un interlocutor hablando en inglés con acento asiático que asegura estar llamando desde la mismísima sede de la multinacional en California. Los ladrones aseguran haber detectado toda una serie de virus en el ordenador del consumidor y prometen ayuda para limpiarlo si sigue sus instrucciones, una vía que les permitirá acceder a todos los datos. Es justo en este momento cuando los técnicos exigen el pago -mediante tarjeta bancaria- de una determinada cantidad para renovar la licencia de uso del software, una exigencia a la que si el consumidor se niega, el técnico puede acabar en el bloqueo del equipo.

Instalar whatsapp en el ordenador. Con la promesa de poder acceder a este servicio y mostrando el logotipo oficial de la aplicación y una campaña de anuncios en Facebook, miles de personas se suscriben sin quererlo a servicios de mensajería instantánea premium. Lo que los timadores consiguen es que el usuario se suscriba a un servicio de pago sin tener conciencia de ello.

Twitter tampoco se libra de los estafadores. Algunos internautas se han topado con mensajes de sus seguidores con un interesante enlace en el que cabían pocas sospechas. Pinchando en este vínculo, la cuenta queda completamente a disposición de los ciberdelincuentes quienes, de esta forma, podrán acceder también a todos los datos que se guardan en los teléfonos móviles, incluidos los bancarios.

Aplicaciones muy peligrosas. La instalación de aplicaciones y programas a través del teléfono es otro peligroso foco de virus. La curiosa mecánica de la estafa consiste en proponer a los usuarios «publicaciones sugeridas» en muros de Facebook con reclamos tan extraños como el de poder ver las conversaciones de Whatsapp de otros amigos. La descarga de dichos programas espías permite la entrada de troyanos .

La curiosidad de la llamada perdida. Los estafadores realizan una llamada muy corta con el fin de convertirla en una perdida -que suele empezar por el prefijo 662, 991 o 91- jugando así con la curiosidad del usuario. Muchos han sido los que han caído en la trampa y han devuelto el toque, topándose con un contestador automático que indica que el interesado tiene un paquete o mensaje pendiente de ser recibido en su domicilio, algo para lo que debe enviar un mensaje de texto a través del teléfono a un determinado número. Si el usuario cae en la trampa, los timadores le devuelven otro SMS señalando que el envío ha sufrido un error. El mal ya está hecho, y es que a partir de este momento el teléfono quedará suscrito a un falso servicio por el que se le cobrará por cada mensaje que el servicio mande de forma automática al terminal.

Un vídeo sorprendentemente infectado. Publicaciones en redes sociales como Facebook pueden ser un enorme foco de fraudes y timos. Cuanto más llamativo sea su contenido, más posibilidades hay de caer en la trampa. Y es que el objetivo de los ladrones no es otro que el de llamar la atención y conseguir que el internauta pinche en el enlace, un simple clic que conlleva una potente infección en el ordenador.

Acceso «permitido» a los datos de la visa. Este engaño, los estafadores se hacen pasar por miembros del departamento de seguridad de la compañía VISA, alertando al consumidor de que se ha detectado un recargo extraño por el que se debe hacer una serie de comprobaciones. Después de pedir al usuario acometer toda una serie de confirmaciones, los delincuentes piden que se certifiquen los tres números de seguridad del dorso de la tarjeta alegando la necesidad de que el titular está realmente en posesión de su tarjeta de crédito. La revelación de dicho número tendrá consecuencias nefastas, ya que abrirá las puertas a un saqueo titánico de la cuenta.