La primavera se retrasa hasta el lunes

El mes de marzo está registrando temperaturas tres grados por debajo de la media y mayores precipitaciones

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redacción / la voz

El invierno, que ya forma parte de la historia de la climatología gallega, ha sido ligeramente más frío de lo habitual y más lluvioso. Según datos de MeteoGalicia la temperatura media de la estación fue de 8,1 grados, solo un 0,4 por debajo de la media. Destaca febrero como el más frío de los últimos doce años. La humedad fue significativamente mayor. Se recogieron un 19% más de precipitaciones, sobre todo en las provincias de Lugo y A Coruña.

Otro caso distinto es marzo, un mes que sí está registrando anomalías muy destacadas tanto de temperatura, con tres grados por debajo de la media como de lluvia. «En algunas estaciones los datos de precipitación ya superan el 300 por ciento la cifra de un mes de marzo completo», apunta Francisco García, meteorólogo de la Agencia Estatal de Meteorología. La Aemet ha destacado en su informe estacional, el calentamiento súbito de la estratosfera, que tuvo lugar en febrero, cómo el responsable del tiempo tan inestable y gélido. «El Ártico tiene que estar frío y cada vez que ocurre este calentamiento, se rompe el vórtice polar y el aire gélido que debería estar en el polo norte llega hasta nuestras latitudes. No es la primera vez que sucede pero esta vez ha sido muy intenso. Todas las borrascas profundas de las últimas semanas están asociadas a una corriente de aire muy frío que hay a unos 5.000 metros de altura», señala García.

Como la atmósfera odia los desequilibrios, al mismo tiempo que el aire frío desciende del polo, aire más cálido asciende hacia el norte. «Se están dando casos sorprendentes. Una estación que está a 140 millas del polo norte marcó durante dos días temperaturas positivas. Y estamos hablando de un sitio donde es de noche las 24 horas», recuerda el meteorólogo. La presencia de ese aire frío en las capas altas de la atmósfera mantiene una alta incertidumbre y dificulta saber qué tiempo cabe esperar a medio plazo. Hoy será el primer día de tiempo seco pero con mucho frío y la tregua meteorológica durará además poco. Mañana vuelve la lluvia. La esperanza está puesta en el lunes. «Parece que el anticiclón ganaría protagonismo e incluso ascenderían las temperaturas», apunta.

En cuanto a las previsiones estacionales, los modelos apuntan a una estación con valores normales, tanto de precipitación como de temperatura, que rompería con la tendencia de primaveras muy cálidas de los últimos años. Aunque hay que recordar que este tipo de previsiones son experimentales y su fiabilidad es baja. «Lo que se hace es un consenso entre todos los modelos. Es como si cada uno pusiera en una urna su propuesta y al final se escogiera la opción más votada. Ahora mismo todo apunta en esa dirección, a una estación normal», termina el experto.

Primavera benévola para los alérgicos

r. romar
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Los alergólogos prevén una concentración leve de polen, por lo que el riesgo será menor

La primavera será benévola para los alérgicos gallegos. Al menos es la previsión anunciada ayer por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic), que prevé que la concentración de polen sea menor de 4.000 gramos por metro cúbico, con diferencias entre la costa, donde rondará los 1.000, y Ourense, donde puede acercarse a los 3.000, lo que significa que el riesgo de alergias será leve. La sequía invernal, al igual que ocurrió el año anterior, es lo que favorece, por ejemplo, que la densidad de gramíneas sea menor.

Pero conviene no bajar la guardia. Y no debe hacerse porque Galicia presenta múltiples características propias que pueden hacer variar el pronóstico. «En teoría el riesgo es bajo, por lo que se esperan menos síntomas y las molestias serán moderadas, aunque aquí, a diferencia de en la Meseta, dependemos mucho del tiempo que pueda hacer en cada momento y del tipo de polen», explica Antonio Parra, jefe de Alergología del Chuac de A Coruña y miembro de Seaic. Aún hay más variables. La temporada de gramíneas, que en el interior de España se extiende del 15 de mayo al 15 de junio, en Galicia se prolonga hasta bien entrado el verano, e incluso persiste hasta el mes de agosto. También existe una mayor variedad de pólenes que en otras zonas. Los gallegos no solo están expuestos a los gránulos de las plantas herbáceas, sino también a los del abedul, cuyo pico se sitúa entre abril y mayo, y a los de la parietaria, una planta trepadora propia de ambientes mediterráneos, pero que se ha adaptado al noroeste. Su capacidad alergénica es muy alta y su incidencia se extiende desde el verano hasta noviembre. Tampoco se puede obviar que los alérgicos de Pontevedra y Ourense pueden verse afectados por el polen del olivo.

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