Portugal le gana la partida al pirateo

El éxito del país luso para acabar con los contenidos ilegales en Internet radica en un modelo rápido y sencillo que la industria cultural y futbolística quiere traer a España


madrid / colpisa

En numerosas ocasiones España mira más hacia los vecinos del norte que a los del oeste. Pero en la lucha contra aquellas páginas que ofrecen ilegalmente contenidos protegidos por los derechos de autor, el país de Fernando Pessoa se ha convertido en un referente. «¿Envidia? Sí, para que vamos a negarlo. Han encarado el problema y han dado una solución rápida y eficaz», señala un miembro de una junta directiva de una sociedad de gestión de derechos.

Rapidez. Esa es la palabra clave que repiten como un mantra los responsables de la industria cultural española y del fútbol, otro de los sectores más afectados por la piratería de las señales. «Cada día perdido, son tres de recuperación. Necesitamos una respuesta inmediata», señaló Javier Gómez, director general corporativo de La Liga. «Portugal ha bloqueado 650 webs y ha retirado 84 millones de obras pirateadas», explica Carlota Navarrete, directora de la Coalición de Creadores, durante la presentación de los datos de piratería del año pasado.

En España se produjeron 4.128 millones de accesos ilegales durante el 2016 por un valor de 23.294 millones. «¿Por qué Portugal puede hacerlo cuando tiene menos estructura? Porque han sido más inteligentes y tienen una mayor conciencia ética», apuntaba el escritor Lorenzo Silva. Y eso que la actividad cultural en España, según la SGAE, supone el 3,6 % del PIB. El éxito del modelo luso, nacido en septiembre de 2015, radica en su sencillez y en su carácter preventivo. Un autor, una productora o un músico que vea que una web que tiene contenidos protegidos presenta una queja y esa web se cierra. Los sitios afectados, a continuación, pueden presentar la documentación que acredite que tienen los permisos necesarios para poder ofrecer ese producto. Entonces se levanta el bloqueo. «Nunca ha habido ningún problema legal con estos bloqueos», explican desde Mapinet, una organización similar a la Coalición de Creadores.

El modelo español, muy garantista, tiene cuatro fases. En la primera, los propietarios de los derechos reclaman vía correo electrónico a las webs la retirada de los contenidos. Si expira el plazo sin respuesta o sin la retirada, el siguiente paso es acudir a la Sección Segunda, donde se vuelve a consultar a los propietarios de las páginas. Si no aún así no se retiran los elementos denunciados, se inicia la petición del bloqueo de las webs. Por último, el juez autoriza o deniega la resolución de la Sección Segunda, pero no valora si los contenidos son ilegales.

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