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Más burocracia complica la venta de las tintoreras legales y sostenibles que pesca la flota gallega

S. Serantes BURELA / LA VOZ

PESCA Y MARISQUEO

Fernando Magdaleno, subdirector de Biodiversidad Terrestre y Marina, dirigiéndose al estrado para explicar las nuevas reglas del comercio mundial de tintorera
Fernando Magdaleno, subdirector de Biodiversidad Terrestre y Marina, dirigiéndose al estrado para explicar las nuevas reglas del comercio mundial de tintorera PEPA LOSADA

Las nuevas reglas del mercado mundial se analizaron en el congreso de Productores Pesqueros Puerto de Burela

27 oct 2023 . Actualizado a las 13:35 h.

Pescadores, científicos, comercializadores, cargos públicos, dirigentes del sector, sindicalistas, oenegés... Representantes de todos los eslabones que llevan del mar a la mesa la tintorera (quenlla o tiburón azul) participan en Burela en un congreso sobre ese pescado semigraso, cuya abundancia acredita la ciencia en casi todos los mares del planeta, menos en el Mediterráneo. Porque no hay sobrepesca ni riesgo de extinción, organizaciones internacionales que la gestionan permiten capturarla, con topes si el principio de precaución para protegerla lo aconseja. Aun así, por 89 votos a favor de 184 posibles, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites) acordó condicionar su venta mundial desde el 25 de noviembre.

Ya no hay marcha atrás en una norma que se justificó porque no en todos los países donde debe cumplirse quieren o pueden distinguir la carne de la Prionace glauca de otras de las 53 especies de tiburones de su familia, la Carcharhinidae, varias de ellas sí amenazadas, con lo cual Cites metió a todas en el mismo paquete de restricciones comerciales.

Ahora toca apechugar con todo lo que acarrea, y, como dijo Sergio López, gerente de Productores Pesqueros Puerto de Burela, cruzar los dedos para que no se repita la «situación caótica que pagó la flota y toda la cadena de valor» cuando se comenzó a exigir el certificado Cites para poder vender marrujo dientuso.

Resumiendo, ese documento imprescindible supone más burocracia para los palangreros de superficie, 122 gallegos entre los 188 de bandera española. Con la diferencia de que el dientuso solo representaba el 5 % de sus capturas y la quenlla el 60 % o más, subrayó Sergio López. Más papeleo antes de descargar y para importar o exportar ese pescado, tan legal y sostenible como el del resto de la flota de la UE, con trazabilidad en toda la cadena de valor. Al contrario que en otros países del planeta, que compiten con ella en el mercado con reglas más laxas, su pesca se controla digitalmente y también por mar, tierra y aire.

Recomendaciones para tramitar los permisos

«No caben lamentaciones, toca tramitar y gestionar de la mejor manera posible» la nueva carga burocrática, señaló en el simposio Fernando Magdaleno, subdirector español de Biodiversidad Terrestre y Marina en el Ministerio para la Transición Ecológica. Compete a su departamento expedir los llamados dictámenes de extracción no perjudicial. «Asusta por la complejidad administrativa», reconoció, pues multiplicará por veinte la carga de trabajo que al principio bloqueó la venta de marrajo. Para la tintorera ya están contratando personal externo porque, según calculan, deberán tramitar documentos para las más de 60.000 toneladas anuales que pescan unos 160 barcos españoles.

Entre las recomendaciones que detalló ante el público que lo escuchó atentamente en Burela, la de pedir el permiso para descargar el pescado antes de entrar en los puertos con puntos de inspección fronteriza; por ejemplo, antes de abandonar el caladero, «para que dé tiempo a tramitarlo», o cuando se anote en el diario electrónico el final de la marea. Después queda comercializarlo, pero si procede de aguas de la UE no es necesario permiso de importación. Venga de aguas internacionales o comunitarias, sí deberán contar con el de exportación. En principio, todo lo tramitarán de 9 a 14 horas, de lunes a viernes, pero prevén retenes para los fines de semana.