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«China agota los recursos pesqueros a costa de abusos laborales y humanos»

Salvador Serantes ESTRASBURGO / ENVIADO ESPECIAL

SOMOS MAR

cedida

La Eurocámara exige defender a la flota europea de «prácticas desleales»

19 oct 2023 . Actualizado a las 04:45 h.

Por una abrumadora mayoría de 573 votos a favor, 11 en contra y 30 abstenciones, el pleno del Parlamento Europeo sale en defensa de la flota y de la cadena de la pesca de la Unión Europea (UE) ante «las prácticas comerciales desleales» de la china. Oficialmente, el año pasado China vendió en el mercado comunitario 1.095 millones de euros en productos de la pesca y la acuicultura, incluidos lomos de atún sin aranceles, si bien la cifra real se desconoce porque otras «son operaciones opacas». Además de «socavar gravemente la competitividad» en el mercado comunitario, es el país «con peor puntuación» en pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR) de los 152 analizados en el 2019. Y «está agotando los recursos pesqueros a costa de abusos laborales, condiciones de trabajo inhumanas y violaciones de los derechos humanos».

Eso afirma la Eurocámara en un comunicado, donde cita informes gubernamentales y de oenegés. Eso sí, aclara que el esclavismo a bordo no es, «ni mucho menos, exclusivo» del gigante asiático. Aun así, lo urgen a ratificar el Convenio 188 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre el trabajo en la pesca.

Se centra en China porque, como recordó en la noche del lunes en el hemiciclo Pierre Karleskind, presidente de la Comisión de Pesca de la Eurocámara, en los últimos 40 años ha pasado del 5 % al 15 % de las capturas globales, ganando terreno en la guerra abierta por el pescado en un planeta donde un reto es alimentar a la creciente población. Karleskind impulsó el acuerdo unánime de los eurodiputados de Pesca que precedió al adoptado este martes por el pleno en Estrasburgo (Francia).

Vetar el pescado esclavista

El Europarlamento insta a la Comisión Europea a intensificar la cooperación con el Reino Unido, EE. UU., Japón y otros países «utilizando sus instrumentos diplomáticos y comerciales para alentar a China a avanzar en las reformas necesarias de su gobernanza pesquera». Por ejemplo, para identificar capturas y garantizar su trazabilidad en base a las directrices de la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación.

Visto que ahora «socavan gravemente la competitividad» en el mercado comunitario, con repercusiones económicas y laborales para la flota y la cadena de suministro, emplaza a la Comisión a «adoptar medidas restrictivas —en las importaciones— contra las empresas que no respeten los derechos humanos». Por eso, por la libre competencia, y también porque desconocer el origen del pescado, sea cuál sea su presentación, «podrían poner en peligro la seguridad alimentaria» en la UE.

Otras peticiones se refieren a la coordinación internacional para asegurar «información transparente sobre la ubicación, el origen y la actividad» de todas los pesqueros. En la misma línea, propone una evaluación mundial de los recursos para determinar el volumen de capturas. Siembran dudas acuerdos bilaterales de pesca de China con países en desarrollo, por lo cual se considera una «prioridad» vigilarlos para intentar evitar la distorsión de la competencia.

Una crece y otra mengua

Algunos de los datos que explican el contundente respaldo del Parlamento Europeo los cita Karleskind en su informe. La flota comunitaria suma 71.613 barcos, 259 en aguas distantes, y se estima que la china ronda los 564.000, entre 2.900 y 16.966 en caladeros lejanos. China es el tercer proveedor externo más importante para los Veintisiete, que importan casi siete de cada diez pescados silvestres o de acuicultura que consumen. Frente a la rigurosa política comunitaria con su menguante flota, la del gigante asiático sigue creciendo y, a falta de cifras oficiales, se calcula que en el 2018 la subvencionó con más de 6.800 millones de euros.