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Galicia esquiva el cupo cero de jurel, pero no lo podrá pescar al norte de Fisterra

e. abuín REDACCIÓN / LA VOZ

PESCA Y MARISQUEO

La flota dispondrá de cuota de merluza ibérica como no veía en 8 años

14 dic 2022 . Actualizado a las 08:43 h.

El que este martes acabó (bien entrada la mañana) era uno de los Consejos de Ministros de Pesca a los que Galicia acudía más tranquila, con apenas dos nubes negras situadas sobre la que es su cuarta actividad económica. Dos solo, pero gruesas y muy oscuras eso sí, que pendían sobre el jurel y la anguila, amenazadas ambas poblaciones con un cierre total. No se materializó ni el de uno, ni el de otro. Pero la flota no ha salido indemne del chaparrón. La tormenta descargó con fuerza sobre el cerco. Y el sector que se dedica a la anguila tampoco ha regresado indemne de Bruselas.

En el caso del pelágico, los Veintisiete aprobaron finalmente un cupo de 3.271 toneladas para las flotas del Cantábrico y Gran Sol. Sin embargo, no podrán salir a pescarlo. Al menos no de forma dirigida. Esa cantidad autorizada servirá para cubrir las capturas accesorias, aquellas que se hacen de forma accidental cuando se va a por otra especie.

Daños que han llevado a la conselleira de Mar gallega, Rosa Quintana, a contrarrestar el optimismo que el ministro de Pesca, Luis Planas, mostró al acabar el Consejo de Pesca. Para Galicia no es tan «buen resultado» como aseguró el responsable estatal. Al contrario, consideró «negativo» el acuerdo, pues no ha habido apenas avances con respecto a la propuesta inicial de la Comisión Europea.

Desde Madrid, sin embargo, se ven las cosas distintas y se hace una valoración global positiva para España y su sector pesquero. Primero porque se ha evitado un cierre, el del jurel, que sería letal para la flota en una especie que, además, se incrementa un 15 % al sur de Fisterra (zona 9), donde sí se podrá pescar. El de la anguila también se ha esquivado acatando una veda el doble de larga (de 3 a 6 meses, 3 a elegir por los Estados miembro). Y, sobre todo, porque «en circunstancias complicadas hemos logrado aumentos en especies importantes para la flota». El mayor, en una tradicionalmente amenazada por la tijera: la merluza sur. España dispondrá de una cuota de 9.953 toneladas, la mejor cifra «de los últimos ocho años y la segunda mejor del siglo, duplica la cuota asignada al inicio del 2022 e incluso supera en un 10 % la revisada recientemente en octubre, cuando se constató que los cálculos científicos estaban errados. Un resultado que Planas se atrevió a calificar de histórico.

Más xarda y sin multa

A la parte positiva sumó el aumento del 20 % en la «xarda (sic)», hasta las 29.439 toneladas que, además, se podrán capturar íntegras, dado que ya no habrá que descontar las 5.500 que había de devolver cada año para pagar la multa por sobrepesca. Asimismo, se han podido frenar los recortes que Bruselas perseguía para el lenguado y el abadejo en el Cantábrico, que se quedan como el mismo TAC de este año. Y aunque todavía no está cerrado el acuerdo con el Reino Unido, Planas avanzó algunos aspectos ya cerrados y que son positivos para España, como el incremento de la merluza norte en un 5 %, el rape en un 11 % y el rapante en un 14 %, aparte de esquivar los pretendidos cierres del besugo y del bacalao que provocarían el estrangulamiento de la flota, dado que no puede descartarla. Añadió que, por primera vez, los barcos españoles tendrán licencias para pescar bonito en aguas británicas, como venían reclamando desde el brexit. No van tan bien las cosas con Noruega. Planas expresó su «preocupación y decepción» por el bloqueo de las negociaciones del que es «un socio comercial preferente» de la UE y comunicó que, con Francia, Alemania, Portugal y Polonia, han suscrito una declaración al acta de conclusiones en la que piden que en lugar de esas cuotas provisionales del 25 % para el primer trimestre se fije el 100 %.

Luces y sombras en un pacto que da otro apretón al Mediterráneo

«Sensación agridulce», para la patronal pesquera Cepesca; «luces y sombras», para Pescagalicia-Arpega-Obarco; a la expectativa de si se confirman los incrementos de cuota anunciados, en la OPP 7 de Burela; satisfacción entre la flota gransolera de la Cooperativa de Vigo; abierta decepción en el cerco gallego; y gran preocupación en el Mediterráneo, con cuyos pescadores se solidarizaron las comunidades autónomas del norte, representadas en esta ocasión por Cantabria. Estos han salido realmente mal parados de una negociación en la que no se ha logrado reconducir la «intransigencia» del comisario de Pesca, Virginijus Sinkevicius, dijo Javier Garat, secretario general de Cepesca, empeñado en cuadrar el círculo de que en pesquerías multiespecíficas como la que se realiza en esas latitudes se alcance el rendimiento máximo sostenible de todas ellas a la vez en el 2025. A pesar de que se ha conseguido mitigar los recortes pretendidos, el porcentaje de reducción del esfuerzo pesquero pactado —con el voto en contra de España—, del 7 %, supone que muchos barcos «van a disponer de menos de 150 días para pescar», expone Garat.

El comisario europeo de Pesca, Virginijus Sinkevicius, admitió que lo acordado implica «algunas medidas difíciles» para el sector pesquero e instó a los pescadores a contar con las ayudas financieras de la UE: «Podrán contar con el Fondo Europeo Marítimo de Pesca y Acuicultura (FEMPA)» y con otros instrumentos de apoyo, señaló en rueda de prensa. 

Sobre el voto en contra de España en torno a la pesca en el Mediterráneo, el eurocomisario explicó que pese a los avances logrados en los últimos años en la recuperación de las poblaciones, «hacen falta más esfuerzos» en esas aguas.

Los claros y los oscuros

El aumento de cuota de merluza, gallo, rape, lenguado y abadejo, así como en la xarda, son las luces que las asociaciones pesqueras gallegas ven en el acuerdo adoptado. Las sombras, aparte del jurel y la anguila, también se aprecian en la cigala, que continuará cerrada en Galicia y mantendrá otro año más a parte de la flota arrastrera privada de un recurso importante.

En el plano político, el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, manifestó en O Porriño la decepción de su Gobierno con unas negociaciones con las que, «en principio non podemos ser optimistas ni darnos por satisfeitos». No son «nin moito menos» las que esperaban porque, como ya había dicho la conselleira de Mar, Rosa Quintana, son prácticamente las que proponía una Comisión que está siendo muy restrictiva, no tienen en cuenta los aspectos sociales y económicos y no atiende al esfuerzo que ha hecho el sector para mantener los recursos en buen estado.

Tampoco el Bloque comparte el optimismo con el que compareció el ministro Planas al término del Consejo. La eurodiputada del BNG, Ana Miranda, y la portavoz de Pesca en el Parlamento de Galicia, Rosana Pérez, lamentaron que se mantenga «unha liña de desmantelamento continuo da nosa frota pesqueira» y se permita pasar de un TAC de 70.000 toneladas para el jurel a 3.200, una «absoluta hecatombe», dijeron.

España marca el principio del fin de los «maratones» pesqueros de finales de año

Dos días con sus correspondientes noches. Restando unas horas de la tarde del lunes, que se dedicaron a asuntos de agricultura, los ministros de Pesca de los Veintisiete se dieron un «atracón» de pescado de 48 horas. Es quizás uno de los mayores empachos de los últimos años. El acuerdo no salió hasta las 8.20 horas de ayer, teniendo en vilo a los negociadores políticos y al sector pesquero, pendiente de saber lo que podrán o no podrán pescar dentro de apenas tres semanas. Y eso que desde que se ha ido el Reino Unido estas cumbres son más descafeinadas, con apenas 26 stocks para negociar, puesto que otros 80 se deciden con el Reino Unido en otros foros.

Eso podría empezar a cambiar si prospera la propuesta que España, como actor intelectual —reivindicó el ministro español—, Francia y Portugal han presentado en el Consejo de Ministros para, a partir del año que viene, establecer en aquellas poblaciones no compartidas y que se encuentren en buen estado biológico, totales admisibles de captura (TAC) para varios ejercicios. Con eso se pondría fin a estas «sesiones nocturnas interminables» como la de ayer, permitiría «organizar mejor los trabajos del Consejo» y, sobre todo, ofrecería una mayor previsibilidad a los armadores y pescadores, en vilo cada diciembre. Si se hace con el besugo, el granadero o el alfonsino, especies de aguas profundas cuyos cupos se fijan para dos años, ¿por qué no con otras especies?, sugiere Planas.

La propuesta ha sido bien acogida tanto por la Comisión Europea, por no pocos Estados miembros, a los que se ha pedido su aportación. Y, por supuesto, aplaudida a rabiar por el sector pesquero, que pasa las noches tan en vela como el ministro y los negociadores.

El cerco habla de «catástrofe» y piensa ya en un paro biológico

e. a.

Si hay un segmento de flota al que la «larga, compleja y difícil negociación» —calificativos de Planas— ha puesto en un escenario complicado, ese es el cerco. Unas 150 embarcaciones gallegas que se verán privadas de capturar al norte de Fisterra, en la zona 8c, ya no una de sus principales especies, sino «a especie», apunta Manuel Suárez, portavoz de la Asociación de Armadores de Cerco de Galicia (Acerga). Una «catástrofe» cuando el jurel supone el 40 % de las descargas. Y para alguno de los 120 barcos que pertenecen a la asociación la dependencia es del 63 %. De ahí que Suárez ya esté hablando de paro biológico de tres meses para una flota que no entiende que se adopte una medida así sin plantear siquiera un plan de recuperación, como se hizo con la sardina. Precisamente, aumentar el cupo de ese otro pelágico es lo que esperan en la Cooperativa de Vigo. Es cierto que los cerqueros de esa provincia no sufrirán tanto las limitaciones, dado que, curiosamente, al sur de Fisterra sí se podrá hacer pesca dirigida al jurel. Es más, la cuota para esa zona (9a) para el 2023 se incrementará un 15 %, hasta superar las 40.000 toneladas.

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