Dos mercantes se unieron a la búsqueda del jefe de máquinas del vigués Viking Bay, desaparecido en el Pacífico
SOMOS MAR
La tripulación se percató de que el vecino de Bueu faltaba cuando el sábado no se incorporó a la guardia
29 dic 2025 . Actualizado a las 13:23 h.En Casilmar Gestión, armadora del pesquero Viking Bay, de Vigo, estaban ayer en shock. Y pendientes de las noticias que llegaban de las antípodas con esas doce horas de diferencia que hay entre este y aquel meridiano. Allí, en mitad del extenso Pacífico, medios de Salvamento Marítimo de Nueva Zelanda y barcos alertados por ese servicio —entre ellos el también vigués Playa Zahara— rastreaban la zona en busca de Juan Carlos Broullón, jefe de máquinas de aquel palangrero de superficie, de 43,6 metros de eslora y base Vigo, que forma parte de ese plantel de pesqueros que dan fe de que la flota gallega faena en todos los rincones de los cinco océanos. A la una de la madrugada de este 29 de diciembre (hora de Nueva Zelanda), desde el Centro de Coordinación de Rescate Marítimo de Nueva Zelanda (RCCNZ) confirmaban que continuaba el rastreo, al que se habían unido dos buques mercantes.
Precisan que cuando desde el Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo de Madrid les comunicaron la desaparición del marinero, el Viking Bay se encontraba a 570 millas náuticas al noreste de la parte superior de la Isla Norte de Nueva Zelanda y a unas 450 millas náuticas al sur de Fiyi. El buque vigués faenaba en el área más alejada de todas de su puerto base: la administrada por la Comisión de Pesca del Pacífico Occidental y Central (WCPFC, por sus siglas en inglés). La Western, en el hablar de los profesionales pesqueros.
Coordinando el rescate, al ser alertados, el RCCNZ contactó con el buque pesquero para recabar más información y proporcionó a la tripulación instrucciones de búsqueda. Al mismo tiempo, explican que transmitieron mensajes a los barcos cercanos solicitando que estuvieran atentos a la persona desaparecida. Al rastrero asignaron un avión P-8A Poseidón de la Real Fuerza Aérea de Nueva Zelanda para realizar una búsqueda la tarde del 28 de diciembre (hora de Nueva Zelanda). También hora local, hasta la una de la madrugada de este 29 no se habían reportado avistamientos desde el aire ni desde el agua.
Se suponía que el oficial, vecino de Bueu de algo más de 50 años de edad, estaba en su turno descansando a la espera de la hora en que le tocase entrar de guardia. Pero cuando llegó ese momento no apareció en el puesto. Fue entonces cuando saltaron todas las alarmas. La última vez que algún miembro de la tripulación lo vio eran las 06.00 horas (UTC) del día 27 (una más en España y doce a mayores en las antípodas). A bordo, en cuanto percataron de su ausencia, lanzaron la alerta. El patrón emitió un mayday comunicando la emergencia, que, dado que se había producido en área SAR (de Salvamento y Rescate) de Nueva Zelanda —con 30 millones de metros cuadrados es una de las más extensas del mundo—, fue atendida por el servicio de Salvamento Marítimo de ese país. Además, en cuanto tuvo conocimiento de la desaparición del jefe de máquinas, el patrón del Viking Bay corrigió el rumbo y volvió sobre la misma ruta que había hecho por si era posible dar con el tripulante. Sin éxito.
Desde el Rescue Coordination Centre (RCCNZ) movilizaron las embarcaciones que estaban relativamente cerca del Viking Bay, entre los que se encontraba el también espadero vigués Playa Zahara. Asimismo, se enviaron medios aéreos, pero la distancia a la que se encuentra el área de operaciones, a más de 400 millas náuticas de tierra, dificultó la actuación de los helicópteros por cuestiones de autonomía.
El RCCNZ informó que eran tres las embarcaciones que estaban rastreando la zona, una extensa área situada entre las islas Fiyi y el norte del territorio neozelandés. Fuentes de ese organismo con base en Wellington admitían la dificultad de dar con el marinero gallego en medio del océano y, cuando ya era cerca de medianoche en el país de las antípodas, explicaban que posiblemente este lunes suspendiesen el rastreo activo, dado que se habría cumplido ya el tiempo en que es posible que una persona pueda sobrevivir en el mar. A la una de la madrugada (hora local), confirmaban que continuaba.
En Vigo, no obstante, no perdían las esperanzas de encontrar al oficial, admitían desde la Cooperativa de Armadores de Vigo (Arvi), al que está adscrito el Viking Bay, que pertenece a la Organización de Productores Nacional de Palangre de Altura (Opnapa).
Sin hipótesis
En la casa armadora, aun consternados por el suceso, también confiaban en recibir noticias positivas desde el extremo opuesto del globo. En cuanto a las causas de la desaparición del jefe de máquinas admitían «no manejar ninguna hipótesis». Señalan que el oficial llevaba mucho tiempo trabajando en la empresa.
En el municipio de Bueu, donde reside el tripulante —concretamente en monte Cabalo— y su familia, muy conocida y querida en el pueblo— también esperaban un desenlace afortunado para un incidente que calificaron de «inexplicable».
El pesquero vigués había permanecido amarrado en el puerto de Suva, capital de las islas Fiyi, desde el día 16 de diciembre. El día de Nochebuena zarpó hacia el caladero para empezar a faenar.