La centolla llega a 35 euros en un inicio de campaña solo exitoso en O Grove
SOMOS MAR
A excepción de la flota meca, el resto de los barcos se quejan de un flojo arranque, en el que las redes traían «moita basura e pouca centola», decían en Sanxenxo
11 nov 2025 . Actualizado a las 11:49 h.La centolla es en las pescaderías lo que el turrón en los supermercados: el arcángel que anuncia que al calendario ya le quedan pocas hojas por arrancar. Dicho de otro modo: que se acerca inexorablemente la Navidad. Y si la gran distribución hace cada vez más pronto ese anuncio —casi con la nevera de los helados a tope—, el arranque de la temporada del crustáceo también va arañando semanas a la veda. Al menos en las Rías Baixas y en el litoral hasta Estaca de Bares, donde ya se ha abierto. En la costa lucense prefieren esperar a finales de mes para empezar a largar los miños, para darle tiempo al producto a ganar en cuerpo. Y eso es lo que se está planteando la franja más al norte.
El centollo volvió a brillar en la lonja de O Grove este lunes y lo hizo a lo grande. La flota capturó más de cuatro toneladas de crustáceo -—concretamente 4.239 kilos— tras la apertura de la veda, una cantidad muy superior a la registrada en la última campaña, en la que se contabilizaron 2.857 kilos, a pesar de que el mar estaba muy revuelto «e costou collelos», confesaban los marineros tras descargar en el muelle.
La expectación era máxima y el codiciado marisco volvió a atraer hasta O Grove a compradores llegados de todo el territorio nacional. Y parece que la faena cumplió con las expectativas, en cuanto a tamaño y calidad de las piezas a simple vista, a juzgar por las adquisiciones. El primer «mío» lo dio Mariscos Lukas escalando el precio hasta los 34,65 euros, siete euros más que el año anterior. Toda una satisfacción para los armadores, que parecen haber cumplido con los topes. Mariscos Lukas seleccionó las mejores piezas y se llevó 118 kilos. Gran parte de ellas irán a parar a una de las marisquerías con más fama de la localidad, D'Berto. El segundo lote se subastó también por encima de la parada del año pasado, a 28,45 euros.
El grueso del marisco, unos 2.145 kilos, se pagaron al precio mínimo, fijado hace unos días a 13 euros. El crustáceo rey de las Rías Baixas cumplió con las expectativas. Entre los ejemplares, nuevamente mucho macho de gran tamaño. «Nestes primeiros días están mellor cas femias», comentaba Manolo, de Porteñamar, uno de los compradores habituales que marchaba para Camelle con cuatrocientos kilos de centollo.
Ahora queda una larga campaña por delante y habrá que ver si ese nivel de capturas se mantiene, pues hay marineros que temen que el producto escasee. Por lo pronto, las condiciones meteorológicas no lo van a poner fácil esta semana, y puede que la flota no salga a faenar en los próximos días. Así que lo capturado este lunes es, sin duda, un gran botín y deja a los marineros con buen sabor de boca.
Las capturas en aguas cambadesas, en cambio, fueron menos abundantes que en el 2024, y lo que es peor, las condiciones de la mar fueron ideales, por lo que los trabajadores difícilmente pueden agarrarse a esperanzas de mejora. Las expectativas ya no eran buenas, lo que explica que parte de la flota optase por continuar la campaña de la volandeira. El generoso tamaño del marisco —buena parte de las capturas rondaron el kilo y medio—, no pudo evitar que la lonja certificase un comienzo de campaña poco halagüeño, con 950 kilos vendidos y una parte del total retirado. La primera subasta marcó el precio máximo, que se quedó en 20,25 euros. A partir de ahí, la puja media estuvo alrededor de los 20 euros para las hembras y 13,75 para los machos. El precio de retirada fue de 10 euros.
Entre 10 y 19 euros en Ferrol
En Ferrol fueron cerca de una veintena de embarcaciones las que este lunes iniciaron la campaña de la centolla en la ría. Según informaron desde la cofradía de pescadores, los socios acudieron ya el domingo a soltar los miños y acudieron de madrugada a recogerlos. Las capturas han sido menores de lo esperado, ya que no se ha logrado alcanzar el cupo en la mayoría de los casos. Aunque algunos socios llevan el marisco a otras lonjas como Cedeira o A Coruña, en la rula ferrolana el kilo se situó entre los 10 y los 19 euros,
En la margen norte de la ría de Arousa y en la de Muros-Noia, la campaña de la centolla arrancó con malas sensaciones para la flota. Los primeros reconocieron haber cogido los 35 kilos de tope por tripulante y embarcación, aunque no sin esfuerzo. Samuel Fernández, que faena con miños, afirmaba de regreso a tierra que «as expectativas son baixas. Levantamos a primeira cacea e só había cinco centolas e, na segunda, sete». Pasaba de las doce y media de la mañana y este profesional señalaba que, «outros anos, ás dez xa estaba listo». En cuanto al tamaño, lo definía como bastante bueno.
En las aguas de la ría de Arousa parecen predominar más los ejemplares machos que las hembras, aspecto apuntado tanto por Samuel como por Kiko Fernández, quien faenó en las zonas de Palmeira y Aguiño en busca de la centolla. En su caso cogió el tope sin dificultad, pero recalcó que «hai pouca femia. Os machos teñen un tamaño grande». Reconociendo que no puede juzgarse la campaña el primer día, calificó de regular la jornada.
En cuanto a la ría de Muros-Noia, los profesionales se quejaron por la escasez de centolla. De hecho, algunos habituales en la captura de esta especie ya lo vieron venir y decidieron no cambiar de arte de pesca. Entre quienes sí fueron, Juan Formoso, quien comentó que «todos os anos defendémonos, pero este parece que non». Cerca de la una de la tarde, y tras haber salido al mar a las siete de la mañana, regresaba a tierra desalentado: «Somos unha embarcación de catro persoas e non levamos nin o tope de tres». Lamentando el mal resultado del primer día de trabajo, Juan Formoso también expresaba su disconformidad con el hecho de que la campaña de la centolla arranque a principios de noviembre: «Non é o mellor momento, habería que agardar, polo menos, ata finais de mes».
En Muros se subastaron sobre mil kilos de crustáceo, que se vendió a un precio medio de 20 euros.
Costa da Morte
En la Costa da Morte dicen lo mismo: un arranque flojo. Lo demuestra que solo haya habido subasta en Laxe. Se vendieron 248 kilos en total, a un precio medio de 8,33 euros. El máximo fue de 16. En el resto de lonjas no hubo pujas. Ni en Camariñas, ni en Malpica. Y es que en la zona es habitual que los armadores se sumen a la campaña con dos o tres semanas de retraso, porque los profesionales prefieren esperar a que la centolla está en un mejor momento, cualitativamente hablando, y aprovechar mejor el tirón de demanda que tiene en diciembre.