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Patrones proponen un pacto para que se regule cuándo dejar de pescar en caso de temporal

e. a. REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS MAR

XOAN CARLOS GIL

Plantean también implantar los trajes de faena aislantes, insumergibles y con baliza personal para localizar a marineros

20 feb 2022 . Actualizado a las 04:47 h.

En los países nórdicos, cuando el viento sopla a más de 40 nudos y el temporal alcanza fuerza 8 hay que dejar de pescar. Lo dice la ley. Salir de puerto, ni por asomo. Y si están en el mar, deben quedarse a la capa o arribar al puerto más cercano. Una normativa así es lo que precisa la flota gallega, opinan los patrones. La Asociación Española de Titulados Náutico-Pesqueros (Aetinape) ha propuesto una reflexión en el sentido de dar un paso adelante para garantizar «la seguridad de las tripulaciones y que el productivismo no sea prioritario en relación a la vida humana». Propone así un consenso para que se regule a partir de qué circunstancias meteorológicas los buques tienen que dejar obligatoriamente de faenar.

Qué ocurrió en el caso del Villa de Pitanxo es algo que los patrones dan por seguro que aclarará la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos (Ciaim). Pero al margen de eso, hay lecciones que ya se pueden extraer y una de ellas es precisamente esa: si no es este «el momento de plantearse también para la flota española medidas que ya han adoptado otros países». Establecer unos parámetros fijos y medibles, que no dejen la decisión de si largar o no a unos patrones «obligados a rendir cuentas sobre las capturas» y a los que «no les resulta sencillo tomar la decisión de paralizar la labor extractiva». Y ahora que existen sistemas de predicción meteorológica de gran precisión y fáciles de consultar e interpretar es posible tomar decisiones automáticas de parar la actividad si hay temporal.

Esa norma, dice Aetinape, debería tomarse por consenso entre todos los ámbitos de la pesca, para equilibrar seguridad humana y competencia entre las empresas.

Todavía hay más elementos de diseño y equipamiento de última tecnología que Aetinape cree que se podrían aprovechar para prevenir que se repitan hechos similares a los que llevaron al Villa de Pitanxo al fondo del Atlántico norte. Una es la obligación de que los nuevos barcos se construyan con rampas de guillotina, un sistema que incrementa la seguridad de las tripulaciones y del buque y que ya es imperativo en países como Francia y otros europeos.

Eso, sin olvidar que «los pesqueros deberían navegar dotados de equipamientos punteros, como un ancla que evite embarrancar en caso de quedar sin máquina y un bote de rescate insumergible que permita la recogida de tripulantes que caigan al mar».

Además, la tripulación que faena en aguas frías, como las de Terranova, «debería faenar con un traje que permita trabajar en cubierta y que sea aislante, insumergible y con baliza personal de localización, como la de los chalecos salvavidas. Esta ropa permite que en caso de caer al mar, la temperatura de su cuerpo no descienda más de 2 grados centígrados tras 6 horas en el agua».