El folk rock que sabe a mejillón de las rías

El grupo Batea, nacido en la pandemia, se estrena con un disco estuchado en latas de conservas de edición limitada que contiene el primer tema dedicado a la Reconquista de Vigo, el épico «Cachamuíña on fire»


vigo / la voz

Las delicatesen de la ría siempre van en latas de calidad premium donde la enjundia del contenido es acorde a la belleza del continente. Es lo que le pasa al primer álbum del grupo de folk rock Batea. Para su estreno, que han titulado Tampoco somos los Rolling, han apostado por un formato físico tan singular como llamativo: una auténtica lata de conserva con anilla de apertura fácil cuyas etiquetas anterior y posterior son la portada y la contraportada, que alberga en su interior una memoria USB con forma de mejillón. Al probarlo resulta que sabe a rock celta instrumental. Está rico. Contiene 12 piezas de rock celta que se fusionan en boca de forma explosiva con la gaita gallega y se pueden paladear a solas, aunque mejor en compañía.

Batea es un grupo vigués de reciente formación que nace de las cenizas de Virandeira, otra banda local con diez años de historia por la que pasaron más de 30 músicos, cuya fórmula sus integrantes consideraron agotada.

La nueva formación está integrada por Chema Alonso (gaitas), David Oitabén (flautas), André Taboada (violín), Roberto González (guitarras), David Casal (bajo) e Iván Martínez (batería). Los dos primeros fueron los fundadores, aunque todos los demás, excepto el batería, pasaron en algún momento de sus carreras por Virandeira, que era un proyecto similar, aunque se inclinaba hacia el folk suave y tranquilo. Con él se patearon toda España y buena parte de Portugal.

Batea, en cambio, es más cañero. A la formación clásica de una banda de rock se le suman tres instrumentos que llevan la voz cantante: la gaita, la flauta y el violín.

Como cuenta David Casal, el bajista, la pandemia fue providencial en este sentido, porque sirvió para cerrar una etapa y abrir otra. «Trabajamos buena parte de la composición y la producción durante el confinamiento, cada uno desde su casa. Y luego, cuando se fueron rebajando las restricciones, entramos a grabar en los estudios Metrópolis», recuerda el músico que, al igual que sus compañeros, compagina esta faceta con otras dedicaciones profesionales. «Algunos trabajan dentro del sector, pero no todos», apunta.

A la hora de decidirse a publicar sus temas optaron primero por el formato USB porque hay que ser realistas. «La gente escucha la música en el móvil, pero el pincho USB aún lo puedes enchufar en el coche y nos parecía el formato más práctico, pero había que vestirlo y darle un valor añadido al producto físico, que es lo que está haciendo que retorne el vinilo». El bajista indica que la edición limitada de 300 ejemplares puede tener otras posteriores dependiendo de su recepción. «Lo que descartamos es el cedé, y lo que nos encantaría sería hacer un elepé», confiesa sobre su primer trabajo, que, según revela, se titula Tampoco somos los Rolling como un guiño humorístico hacia su propia forma de presentarse en escena, «con una excusa en plan broma, por si sale mal». David Casal subraya que son «supervigueses, muy de Vigo, muy de Zamáns, muy de Coia, muy del Calvario y muy de la ría en general». Será por eso que uno de en uno de los temas les salió un himno, Cachamuiña on fire, la primera banda sonora dedicada a la Reconquista, que suena épica, a lo Braveheart pero en rojo y blanco en vez de en azul y blanco. «Lo compuso nuestro guitarrista Roberto González pensando en el derribo de la Porta da Gamboa en la Festa da Reconquista», asegura. Batea reconoce influencias de Berrogüetto, Luar na Lubre, Milladoiro, Carlos Núñez o Anxo Lorenzo en la parte folk; de Los Suaves, Platero y Tú, Marea, Mago de Oz y Celtas Cortos en la de rock y de bandas internacionales como Rura, Wolkfstones, Shooglenifty, Peatbog Faeries o Gwendal. Su disco contiene más composiciones originales, pero también alguna versión de clásicos del folk rock irlandés y escocés.

Tampoco somos los Rolling se grabó con Rafael Prieto a los mandos técnicos y la mezcla y masterización finales corrieron a cargo del reputado productor de la escena folk Marcos Valles.

«tampoco somos los rolling». El primer trabajo de Batea puede adquirirse en su edición en conserva por 10 euros en la web bateamusic.com y en los Estudios Musicales Metrópolis (Pi y Margall, 2).

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