Más competencia para Vigo: Leixões inicia la extensión de sus muelles

Va a por los grandes buques con el alargamiento en 300 metros de su dique


vigo / la voz

Todo está a punto en el puerto de Oporto para dar comienzo a la obra con la que Leixões prevé captar buques de carga de mayor dimensión que los que puede recibir en la actualidad. El principal puerto del norte de Portugal prolongará en 300 metros el muelle que abriga sus instalaciones y que permanece inalterable desde que se construyó en 1940.

La Autoridad Portuaria del Douro e Leixões ideó la que será su mayor línea de atraque al constatar que la dimensión media de los navíos que se interesan por cargar y descargar en las instalaciones marítimas cercanas a Oporto ha aumentado un 77 % entre el 2006 y el 2018. El puerto luso pretende así captar la nueva generación de megacargueros intensificando la competencia en la fachada atlántica con el puerto de Vigo y los del resto de Galicia y España. Leixões asegura que con la prolongación del muelle y el dragado del área de maniobra de los barcos en la boca portuaria, el 70 % de los navíos del mundo podrán operar en su instalaciones. 

Herramienta de competencia

«La obra es imprescindible para que el puerto de Leixões mantenga la competitividad del tejido industrial y empresarial y, consecuentemente, la preponderancia en la economía regional y nacional», advierte con reiteración el presidente de la autoridad portuaria, Nuno Araújo. Con su aviso trata de hacer frente al rechazo creciente que la nueva actuación costera ha propiciado en parte de la opinión pública del norte luso. Las protestas de los surfistas fueron las primeras que ganaron trascendencia contra el proyecto, al estimar que la prolongación del muelle cambiará las corrientes en la zona e incrementará la erosión en las playas próximas. Las críticas han sido escuchadas por la Asamblea de la República donde el movimiento «Di no al paredón» llegó el mes pasado con 6.500 firmas pidiendo la revisión del cambio de fisonomía del litoral de Oporto. La cámara legislativa lusa optó por recomendar la suspensión de las obras que están próximas a arrancar, en aras de revaluar su impacto medioambiental. Pero su advertencia solo tiene consideración de petición o sugerencia.

Pese a esa oposición, la Autoridad Portuaria de Leixões pretende dar inicio a las obras cuanto antes, al considerar, al igual que el Ministerio de Infraestructuras, que la exposición pública del proyecto se tramitó sin oposición, se limaron las reticencias del ayuntamiento de Matosinhos y, además, la paralización de la construcción pondría en peligro los fondos comunitarios destinados a la prolongación del muelle y dragado de la entrada al puerto planificada para garantizar una rotación de los buques más segura.

La obra cuenta con un presupuesto de 130,2 millones de euros y un plazo de ejecución de 30 meses y será llevada a cabo por un consorcio formado por las empresas Teixeira Duarte?Engenharia e Construções; Dredging International NV, y Tecnovia, que se hicieron con el concurso el pasado mes de diciembre.

Además de extender el dique, la obra dará al puerto portugués calados de 16,8 metros, necesarios para los llamados buques de cuarta generación, los portacontenedores post-panamax con capacidad para entre 4.000 y 6.000 TEUS (medida tipo de contenedor que equivale a 38,51 metros cúbicos de capacidad). La prolongación del muelle precederá además a la construcción de una nueva terminal de contenedores en el puerto de Leixões, una explanada de 16 hectáreas con capacidad para 435.000 de ellos.

Proyectos por 700 millones pensados para seguir creciendo durante una década

La dirección del Puerto de Oporto estima que en sus actuales instalaciones puede operar por su tamaño el 40 % de la flota que circula por todo el mundo. Pero quiere más. «O crece o Leixões desaparece del mapa», llegó a defender hace dos años el presidente de la comunidad portuaria local para argumentar la necesidad de dar un paso más en los proyectos de crecimiento que se barajan desde hace años.

Además de la prolongación del dique de abrigo y ganar calado para garantizar las maniobras de los grandes buques, que se pretende ir captando progresivamente hasta finales del 2023, la nueva terminal de contenedores proyectada tendrá un coste de ejecución de 200 millones de euros, y otros 100 millones más se prevé que cueste la nueva terminal de cruceros que se idea en el Duero. en el municipio de Gaia. Un espacio de 25.000 metros cuadrados que podrá gestionar doce navíos a la vez y que se suma a la terminal de cruceros levantada hace unos años en el puerto central.

Una mayor apuesta por el transporte ferroviario como enlace con el marítimo, es la cuarta pata en la que se sustentan los planes de futuro del puerto de Leixões. Su dirección pretende que el tren mueva en cinco años el 20 % de las mercancías que gestionan sus muelles, el doble del porcentaje registrado por esa vía en la actualidad.

El puerto del norte portugués está próximo a alcanzar el paso de unos 3.000 buques de mercancías al año, que mueven casi 20 millones de toneladas, frente a los casi cinco que sumó Vigo en el último año, de los que 2,7 millones correspondían a las transportadas en contenedores.

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