La Guardia Civil sorprende a un barco en Burela con 4.472 kilos de xarda en una bodega oculta, y furtivos se enfrentan a pedradas con guardapescas de Cabo de Cruz y los amenazan con arma blanca
22 abr 2020 . Actualizado a las 05:00 h.Igual que en otros sectores, ni el coronavirus para a los ilegales de la pesca. Que las autoridades tampoco dejan de vigilar lo ha comprobado un pesquero al que la Guardia Civil sorprendió en Burela con 4.472 kilos de xarda escondidos en una bodega oculta. Los agentes también detectaron que pretendía vender otros 1.666 kilos que no había declarado. En total, intentaba introducir irregularmente en el mercado 6.138 kilos de caballa. Y en Cabo de Cruz los furtivos la emprendieron a pedradas con guardapescas y los amenazaron con arma blanca.
Se los han incautado y ha sido denunciado ante el Ministerio de Pesca, que lo sancionará. La Guardia Civil estaba alerta al «tener constancia de que se podrían producirse infradeclaraciones», vender más de lo registrado. Al barco lo inspeccionaron al llegar a puerto. En el muelle localizaron dos palés, 1.666 kilos de xarda identificados con una etiqueta que correspondía al día anterior, pero verificaron que los habían descargado ese día.
La Guardia Civil comprobó sus capturas legales, 8.905 kilos, menos de los 9.090 que declaraba. Se percató de que el barco escoraba pese a estar descargado. Registró la bodega y la cubierta. Ahí vio una caja grande, con redes dentro y anclada sobre una estructura metálica. Le pareció «sospechoso» y la movió. Tapaba una escotilla, la entrada a «una segunda bodega de carga ocultada en la cubierta inferior» y que no figuraba en los planos de la embarcación. Los agentes localizaron ahí 273 cajas de pescado que, cuando las pesaron en la lonja, contenían otros 4.472 kilos no declarados y, por tanto, ilegales.
Los furtivos se enfrentan a los vigilantes en Cabo de Cruz
Ni confinamiento ni respeto a los recursos marisqueros, el sustento de miles de familias de Arousa. Los furtivos están dispuestos a vulnerar cualquier norma y, por lo acontecido en concesiones de Cabo de Cruz, a costa de quien sea. Además de verse expuestos al contagio, los guardapescas ven peligrar su integridad física. El último incidente tuvo lugar la madrugada de ayer, cuando un mariscador ilegal amenazó a un vigilante con un arma blanca.
Ocurrió en el banco marisquero de la Ladeira de Triñáns, donde los guardapescas localizaron a dos personas en el mar con rastros sacando bivalvo. Con el ánimo de cogerlos con la mercancía en la mano, los vigilantes se internaron en una zona arbolada. Para su sorpresa, allí se encontraron con que había un tercer implicado que, precisamente, hacía labores de control.
En cuanto vio a los empleados de la cofradía echó mano a su bota izquierda para sacar un puñal que amenazó con utilizar. Afortunadamente esto no sucedió y aunque los tres furtivos pudieron escapar, los guardapescas pudieron identificarlos y, además, recuperar 107 kilogramos de bivalvo que fue devuelto al mar.
Peor parado salió hace unos días otro vigilante de la cofradía de Cabo de Cruz, al que un furtivo le lanzó una piedra de considerable tamaño que, lamentablemente, hirió en la cabeza al trabajador causándole un hematoma.
El mariscador ilegal llevaba la cara tapada, por lo que aunque pudo recuperarse el marisco fue imposible saber quién era. En estos días, los vigilantes de Cabo han localizado diversos rastros escondidos en el monte.
Por su parte, agentes de la Policía Autonómica identificaron ayer por la mañana a tres personas que estaban faenando sin permiso en la zona de Cespón, también en Boiro.
Al parecer, todos ellos son reincidentes y ya han sido denunciados, al menos, en otro par de ocasiones. Se da la circunstancia de que uno de ellos se encontraba en la playa buscando el bivalvo acompañado por un perro, que también escarbaba en la arena en busca de marisco.