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Trucha ahumada y «afrancesada»

e. abuín REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS MAR

Instalaciones de una piscifactoría gallega
Instalaciones de una piscifactoría gallega Santi M. Amil

El grupo galo Aqualande se hace con el principal fabricante español, que produce huevos en Galicia

02 abr 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

La trucha española se afrancesa. Hasta los mismos huevos, que han ido envueltos en el paquete que ha comprado en España el grupo galo Aqualande. Este se ha hecho con Piszolla, principal productora de esta especie piscícola al sur de los Pirineos, con sede en Guadalajara, y capaz de poner en el mercado 5.000 toneladas de trucha al año desde sus siete plantas distribuidas por la geografía española. Y aunque las piscifactorías gallegas han visto la operación desde la barrera, lo cierto es que el movimiento en el sector ha tenido réplica en Galicia.

Al comprar la empresa familiar Piszolla, el grupo francés se ha hecho con la mayoría del accionariado de Ovapiscis -donde ya estaba presente-, la principal productora europea de huevas de trucha, que las fabrica y distribuye desde dos plantas, una en el alto Aragón, en Huesca, y otra en Fonteo, besando el Eo a su paso por el municipio fonsagradino de Baleira. De ambas instalaciones salen al año alrededor de 250 millones de huevos de trucha arco iris, que llegan a los clientes que la compañía con domicilio social en Lugo tiene en ocho países. Con unas ventas por valor de 3,8 millones de euros, Ovapiscis obtuvo en el año 2016 unos beneficios superiores al millón de euros.

Mabel Rodríguez

Fuentes del sector, no obstante, no creen que los cambios en el accionariado del primer productor de huevos de trucha vayan a afectar a los piscicultores gallegos. Más que nada porque, apuntan, cuando Piszolla entró en el accionariado de Ovapiscis dejó sin embriones a sus principales competidores, que se vieron obligados a buscar otros proveedores o, incluso, a producir sus propios huevos de trucha arco iris.

Piszolla, empresa propiedad de la familia Del Olmo, facturó 13 millones de euros en el 2016 y obtuvo un beneficio de millón y medio de euros. Ese paquete queda ahora en manos del grupo Aqualande, implantado en la zona de las Landas. Con una facturación que ronda los cien millones de euros y una producción de 10.000 toneladas al año, la cantidad se quedaba escasa para atender la demanda de la que es su especialidad: la trucha ahumada.

Quiere ahumar muchas más porque las que ahora salen de sus plantas llegan justitas para atender las que reclaman los franceses, y en Aqualande -y sobre todo en el grupo Labeyrie, con parte en la compañía- saben que la exportación es esencial para crecer o, al menos, seguir moviéndose en las cifras de negocio actuales. «Tener acceso a más materia en crudo para satisfacer la demanda de los próximos años», justificó la operación a la prensa especializada Stéphane Dargelas, director comercial de Aqualande

Con todo, el mapa de la propiedad en la producción piscícola gallega de trucha no se ha alterado. Según fuentes del sector, eso obedece a que las empresas de Galicia están más centradas en el mercado de la trucha de ración y no cultivan ejemplares del tamaño que interesan al grupo francés. De hecho, la intención de Aqualande es abordar reformas en las instalaciones de las plantas de Piszolla para cultivar ejemplares más grandes. 

Panorama gallego

En Galicia, el sector parece que empieza a levantar cabeza, después de un año desastroso en el que la sequía hizo estragos. Tres Mares, la principal productora gallega, cultivó mil toneladas, cuando en años anteriores sellaba 3.000 o 3.500 toneladas.

Pese a todo, los productores gallegos confían en que el sector empiece a remontar, sobre todo ahora que la Unión Europea ha confirmado las sanciones por dumping a los piscicultores turcos, que deben pagar aranceles para traer su trucha a Europa.